A solas con Skay – Por los caminos de la libertad 

Justo a un año del comienzo de su carrera solista nos encontramos a charlar con quien fuera el guitarrista de la mayor banda surgida en Argentina. Junto a “Carmen POLY Castro” y café de por medio, nos reunimos a celebrar este aniversario que coincidió con el de la revista.

Autor: Revista Arde Rock & Roll Nº6 Y N°7, febrero de 2004. Por Esteban Reynoso

EL ENVIADO
Justo a un año del comienzo de su carrera solista nos encontramos a charlar con quien fuera el guitarrista de la mayor banda surgida en Argentina. Junto a “Carmen POLY Castro” y café de por medio, nos reunimos a celebrar este aniversario que coincidió con el de la revista.

La hora pautada eran las 17. El lugar, un café literario de los que están cerca de la Plaza Serrano. Con una puntualidad inglesa, cruzaron la puerta de entrada y se dirigieron a nosotros. Presentaciones mediante, nos metemos de lleno en una charla imperdible, donde contó muchas cosas de lo que pasó y lo que se viene de este lado del mundo redondo. Aquí, una síntesis de la primera entrega de la entrevista aniversario de ARDE.

Contale a la gente qué significó para vos volver a Obras con tu propio proyecto…
En principio, se cumplió un año de que estoy con esta banda y me pareció que era un buen pretexto para hacer un festejo en Obras. Sin ninguna connotación especial. Solamente hacer en un lugar más grande un show que convoque más gente… básicamente eso.

¿Te llama la atención la cantidad de gente que te está yendo a ver en vivo?
Sí… (sorprendido). Sí.

¿Te sorprende eso?
No sé si me sorprende, creo que es lógico. Creo que somos una muy buena banda. Creo que hoy por hoy, yo que soy músico y vengo tocando desde hace casi cuarenta años, se cuando una banda es buena, cuando suena, cuando es contundente, cuando tiene buenos temas. Cuando es creíble. Así que por ese lado, los que vienen al show no salen decepcionados, sino todo lo contrario. Es lógico que vayamos creciendo. No tenemos exposición en los medios, no tenemos dinero para hacer una gran campaña promocional, ni ese tipo de cosas… Funciona de la misma manera que funcionaba con “Los Redondos”, boca a boca y a aquellos a los que les gusta esta propuesta se irán enganchando.

Después de Obras, ¿qué sigue?
De movida, hay algo fuerte que entro a pasar en este último tiempo, que es muy alentador, que es que aquellas cosas que se generaban años atrás cuando se convocaba mucha gente es que había quilombo. Eso no solo no está pasando en mis recitales, sino que en ninguno. No hay ningún problema. Eventualmente eso te da la posibilidad de hacer cosas en lugares más grandes, hacer ciclos, volver a lugares chicos, no tenes que atarte a nada. Con “Los Redondos” teníamos que estar atados a lugares grandes porque la gente que venía no toleraba ciertas cosas, o sea si había una segunda fecha, tenían que estar en la primera y en la segunda y en la tercera si podía. Hoy en día si no hay más entradas se la bancan y vienen al otro día. Desde ese lugar es mucho más aliviado. ¿no?.

Además toda la estructura que movían “Los Redondos”.
Sí, era mucho tiempo, mucho trabajo y demasiadas complicaciones.

¿Cómo te sentís como músico?
Estoy absolutamente entusiasmado. Primero lo que empezó siendo un viaje personal, empezó a tomar forma, a tomar fuerza, a convocar gente alrededor que cree y lo disfruta. Entonces es como que hay una vuelta a recuperar la alegría, el entusiasmo, que realmente estaba apagado.

A mucha gente le sorprende tu soltura en tu nuevo rol de cantante…
¿Sale bien, no? (risas).

Vos, ¿Cómo te ves?
Con el tiempo se va mejorando, se va madurando la propuesta. La primera vez que salí estaba medio inseguro, pero de a poco voy tomando más seguridad en ese rol y además me siento muy respaldado por la banda. Eso me lo facilita muchísimo… En “Los Redondos” si yo largaba la guitarra se notaba, el grupo se pinchaba. Ahora si largo en algún momento, tengo toda una banda que me apoya de atrás, me acompaña musicalmente. Son todos monstruos, funcionan como un reloj.

¿Cómo fue la elección de cada músico?
Mira, por ejemplo, al “Negro Colombres”, yo no lo conocía. Cuando grabé el disco no tenía pensado presentarlo, ni nada. Me lo habían nombrado como un baterista para hacer el disco. Ahí lo conocí, nos entendimos muy bien, le gustaron las canciones muchísimo y de movida nos enganchamos a laburar. Con “Claudio” (QUARTERO) nos conocemos desde hace mucho. Es muy buen bajista y muy buen arreglador, asi que fue casi natural. Esa fue una elección muy fácil. En el caso de Oscar (Reyna) nos conocimos vía Colombres, ya que tocaban juntos. El Negro me dijo que lo probara que era muy bueno. Enseguida nos pusimos de acuerdo, es un pibe divino. Es muy versátil, empasta con mi manera de tocar muy bien… Y en el caso de Javier (Lecumberri) nos conocemos desde hace mucho y siempre supimos que en algun momento íbamos a hacer algo juntos. En el caso de él prevaleció más la amistad que otra cosa. Siempre que busqué a alguien para una banda, lo busque afín a mí. Si sabía tocar más o menos, ya estaba bien. Para este disco empecé al revés, buscaba gente que tocara bien y recién ahí descubrí que tipo de afinidades había. En el caso de Javier fue al revés. Por supuesto que si no podía estar a la altura, no podría estar tocando…

¿Qué planes tenés ahora?
En este momento estoy grabando. Vengo de los estudios de grabación.

¿Dónde estás grabando?
En “El Santito”. Estoy haciendo lo que sería la parte de preproducción y las bases de lo que se viene.

Presentaste temas nuevos este año…
Sí. En lo que va del año ya presenté varios. Viene bien para ir arreglándolos. Una cosa que me doy cuenta al tocarlos en vivo, además de los arreglos; es la duración. Vos en el estudio no te das cuenta si un tema es demasiado largo o no. Al exponerlo en vivo te das cuenta si hay cosas de más y que no amerita grabar.

¿Ya hay algo grabado?
Sí, en realidad los demos que yo armo en mi casa, ya están hechos los temas en un cien por ciento. Ahora empezamos a hacer el trabajo más fino, la preproducción, cosas que van quedando, detalles, arreglitos de guitarra, voz…

Los temas, ¿Los laburas vos solo?
Sí, los laburo solo.

¿Cómo laburas?
Sí, en un principio mando un loop de batería, porque sé que después los va a agarrar el baterista y le va a poner su ritmo.

¿Con Pro-Tools?
Si, con pro-tools estoy laburando mucho. Por eso las baterías son casi de referencia. Los bajos también son de referencia, los toco yo, pero después los va a tocar Claudio, que toca bien y tiene buen sonido…(risas). Lo mío es más que nada para armar un poco los temas, las estructuras y ver los arreglos y ese tipo de cosas. Las guitarras las voy metiendo yo, después van a entrar las guitarras de Oscar…

¿Tenés los títulos?
Tengo algunos, que no quiere decir que sean los definitivos… Uno es “Lluvia sobre Bagdad”, otro es “Dragones” y está también “El Gourmet del Infierno”. Esos son tres temas que ya casi están listos.

¿Para cuando saldría a la venta?
Antes de mediados del año que viene. No me gusta lo que hacía antes que era grabar todo de golpe. Ahora voy, me meto una semana en el estudio, paro, vuelvo a grabar dentro de un mes… no es más tan estructurado. Estoy trabajando a ese ritmo, así que en Enero voy a dejarlos decantar y preparar las letras. Y en Febrero o en Marzo la grabación. Igualmente estas son fechas tiradas al aire, no sé si finalmente será así, no se que puede pasar… Creo que podría estar entre Marzo y Abril, y después viene todo el proceso de fabricación. Calculando eso, en Junio estaría en la calle.

¿Le estás tomando el gustito a la carrera en solitario?
En principio no es una carrera. Para mí la música es un viaje que empecé a los ocho años cuando aprendí a tocar la guitarra. Y todo el tiempo es un camino de aprendizaje, en diferentes situaciones y este momento que me está pasando me tiene muy entusiasmado.

¿Estás escuchando algo en especial en estos momentos?
En realidad escucho poca música. El otro día me preguntaron qué discos tengo al lado de la compactera: me acuerdo que estaba “Goran Bregovic”, “Ministry”, “Chieftans”… alguno de jazz…

¿Te gusta el jazz?
Me gusta escucharlo. Tocarlo no puedo, definitivamente, pero escucharlo, sí.

Es extraño lo de “Ministry”, me imagino una charla de dos fanáticos… “pero Skay escucha Ministry…”
Maravilloso… (risas)

Contale al público tu experiencia personal en cuanto a letras…
Con las letras me pasó que siempre me gustó leer, en cambio siempre me costó escribir… porque tuve mucha autocrítica… Siempre pensé que una noche de inspiración bastaba. Y al otro día lo leía y me parecía una cagada. Entonces empecé a hacer lo mismo que con la música. Al escuchar al día siguiente quizás rescate un solo verso o una sola palabra, o una vez que está armada, rescribirla toda de nuevo. Y todo ese proceso lo empecé a disfrutar y un poco encontré mi manera de ir contando este viaje.

En “Los Redondos” era todo un poco más místico, ¿no?
Sí, puede ser. Pero hay cosas que yo, definitivamente no hago porque no me gustan, como por ejemplo, ir a la televisión.

Lo digo en cuanto a la gente. Con vos está todo más relajado, más humano. A “Los Redondos” los endiosaban demasiado, los ponían en un pedestal muy alto; intocable. Con vos todo es más tangible…
Puede ser; puede ser…

¿Será porque te ven más seguido, van a shows más seguido?
Sí, puede ser…

Poli: Ese es el lugar donde, por la situación que se daba, era la misma gente, la prensa, que creaba eso. Porque no ir a los lugares de moda donde acostumbran a ir los músicos, tal vez ese sea nuestro misterio… no sé… pero nosotros siempre salimos, vamos a ver bandas nuevas. Vamos a shows. Pero ya te digo, no son los lugares comunes donde van los músicos…

¿Van a volver?
Siempre hablar del pasado es un poco redundante. Lo que pasó, pasó… Y en esa circunstancia, en algún momento nos vamos a reencontrar y si tenemos afinidad y ganas, lo haremos de nuevo. No hay nada cerrado ni definitivo. Simplemente que hoy por hoy cada uno está en su propio viaje.

¿Escuchaste algo de “La Favorita” ó de “2Saxos2”?
No, nada. De “La Favorita” escuché el primero. A los “Saxos” los vi en la última presentación que hicieron.

¿Fuiste a la muestra de dibujos y pinturas de “Semilla”?
No, no fui.

¿Sos de verte con el resto?
Mira, en este momento no. Creo que necesitábamos un parate y ver que cada uno empiece su propio viaje. Lo estábamos necesitando todos, sin embargo; está todo intacto. Ni ellos me llamaron ni yo los llamé. Y cuando nos encontremos vamos a tener muchas ganas de contarnos un montón de cosas…

A ellos, ¿Les gustará tu disco?
Yo creo que les gustó. Lo que pasa es que uno no puede escapar a su estilo. Creo que cualquier cosa que haga musicalmente se va a poder reconocer. Me gusta no encasillar las cosas en un solo esquema. Siempre me gustó investigar por otros lugares…

¿ES REAL LA REALIDAD?
Tal como adelantáramos en el número pasado de la revista, aquí te entregamos la segunda parte de nuestro encuentro con el guitarrista de los Redondos. En la primera parte hablaba de su exitoso presente, de la elección de sus músicos y de la relación con los otros ‘redondos’. Ahora nos cuenta más sobre lo que piensa en estos momentos y sobre lo que pasó cuando terminaron con la banda más grande que dio el rock argentino.

No nos entraba la nota entera en un solo número y decidimos ponerla en este también para que nada de lo que se dijo quedara afuera. No queríamos privar a los lectores de los dichos y palabras de uno de los mejores guitarristas argentinos. Tampoco de las breves, pero certeras y concisas palabras de la “Negra” Poly, que mientras miraba y elegía entre los álbumes de fotos de nuestro fotógrafo, Ariel Bacca, escuchaba con atención lo que decía Skay. El ahora vocalista y capitán de su propio barco, estaba tranquilo, y entre sorbo y sorbo de café, respondía a nuestras inquietudes de manera amable con una sonrisa a flor de labios. Pero se lo notaba confiado y contento con este nuevo viaje en solitario. Satisfecho, sería una buena forma de describir lo que sentía en ese momento. Y seguramente el tiempo dirá si podrá reencontrarse, ya sea en un escenario o en un estudio de grabación, con sus anteriores compañeros de ruta. Por ahora, la vida le depara otro destino, dejando atrás el mar de los sargazos.

Musicalmente ¿por dónde viene el material nuevo?
Hay algo de lo que no puedo escapar, que es mi estilo. Cualquier cosa que haga, musicalmente hablando, será reconocida como algo mío. Me gusta no encasillar las cosas en un esquema o en un ritmo, me gusta investigar por otros lugares. Aparece un tema que es medio celta o un vals, todo medio deforme, no?

¿Cómo se ocurrió usar el “kazoo”? ¿Vos lo tocás en el disco?
Lo tengo hace mucho tiempo, y siempre me gustó el sonido que tiene. Es como irónico… (imita el sonido del instrumento). Es como un saxo de juguete. Un día jugando me salió esa impronta y me gustó meterlo en el disco. En “Lágrimas y cenizas” está también perdido entre los vientos.

Hay un vuelo muy literario en las letras. ¿Influye lo que leés a la hora de escribirlas?
Uno es una esponja y después cuando sale no sabés de donde viene; son cosas que leíste en algún momento o te han comentado. Llega un momento que perdés el origen de las cosas. Una de las cosas que aprendí del Indio, que es interesante, es ir escribiendo, cualquier cosa que se te ocurra, o algo que leés en algún lado la escribís y después al momento de hacer las letras recurrís a todo ese material y nunca se sabe de donde ha venido cada cosa.

¿Cómo sale lo del Club de Toby para la introducción del show?
Es rarísimo porque una semana antes de Obras aparece Gerardo que nos trae ese disco, empezamos a escuchar y nos pareció unas versiones muy interesantes. Ahí se nos ocurrió pasarlo antes del show. Ni sabíamos que era una banda uruguaya. Había otro grupo, creo que argentino, que se llamaba Rocancuerdas que hicieron una versión de no me acuerdo qué tema de los Redondos con violines, que lo quiero conseguir y no lo puedo encontrar.

¿Escuchaste la versión del grupo Padre de “Yo caníbal”?
Sí, muy buena. Y me dijeron que Árbol hizo “Ji ji ji” a capella.

¿Son de salir a ver bandas nuevas?
Nos agarra por épocas.

Poly: En (el Bar) El Imaginario tocan siempre bandas nuevas y cada vez que podemos vamos a ver algo.

¿Qué te gusta ver en una banda nueva?
Fundamentalmente que haya atrevimiento, me aburren un poco cuando son demasiado previsible. Cuando agarran el estilo stone y hacen todo así, me gusta cuando hay aventura, cuando van por lugares no muy baqueteados. Suponete todos esos músicos que fueron de Clap, Axel Kryeger, Diego Frenkel, Christian Basso, meten una torsión por un lugar que me parece interesante. Reincidentes, la Saga (de Sayhueke) son bandas que también me gustan. Los uruguayos Buenos Muchachos también. Escuché el disco nuevo de Los Piojos y me gustó mucho, me pareció muy bueno. La Doblada tenía unos buenos climas, con ese sonido de trompeta.

¿La mayor parte de tu vida pasa por la música?
Fundamentalmente sí. En este momento estoy grabando y tengo la cabeza en la grabación, arreglos, cómo resolver cosas.

¿No te tienta participar en festivales?
No me gusta ir a tocar, porque se produce algo que a mí no me gusta que me lo hagan ni ejercerlo hacia otro artista, que es no tener tiempo de probar sonido. Suponete que en el mejor de los casos yo sea el artista más importante de la noche y me den todas las prerrogativas para yo probar sonido pero va a haber otros grupos que van a pasar por la situación de estar apurados y tocar sin probar sonido. Teniendo la posibilidad de armar las cosas por nuestra cuenta, no veo cuál sería la motivación para ir a tocar a un festival. Salvo que sea algún festival que tenga algún otro tipo de connotación como hemos tocado en Pan Caliente por ejemplo, que te bancás ese tipo de cosas porque la causa lo amerita. Me gusta ir a verlos pero no ir a tocar.

¿Vas a seguir tocando en el interior?
Sí, tocamos en Mar del Plata, en Galvez y Rosario. Ya vamos a ir a Córdoba, que todavía no fuimos.

¿Notás que al no haber oferta de shows internacionales hay un regreso al rock nacional?
Sin duda. Eso está muy bueno.

Poly: Además las bandas nuevas están tocando bárbaro.

Además, en Argentina tenemos talento musical de exportación…
Del todo el rock en español, el argentino es el mejor, lejos.

REDONDOS AGAIN
¿Te sentías encasillado con los Redondos?
No, pero cuando empecé todo esto volví a recuperar una frescura, un entusiasmo que no es que lo padeciera junto a los Redondos, pero me dí cuenta después cuando empecé lo otro, como recuperar aires nuevos.

¿Estaban muy presionados?
La presión más que nada tenía que ver con la violencia y con ese karma que había alrededor nuestro. Pero no había presión en la parte creativa; en ese sentido siempre nos tomamos la mayor libertad.

¿Cómo tomó este parate el resto del grupo?
Para ellos fue un golpe duro porque decidimos parar de un día para otro, no es algo que veníamos maquinando. En un momento vimos que era muy complicado seguir remando, la situación del país ya estaba muy caldeada, necesitábamos parar y paramos. Walter (Sidotti) tenía su banda La Favorita, Sergio tenía 2 Saxos 2 y en el caso de Semilla creo que fue el caso más dramático porque no tenía un plan alternativo como el resto. Después leí cosas que él dijo que también se dio cuento que hacía falta parar y entendió que nos hizo bien a todos.

Poly: Semilla es el más emotivo y con el que teníamos la relación más íntima, imaginate que fueron 18 años…

Me gustó que hayas dicho que con el Indio todavía te quedan buenas canciones por componer.
No me cabe la menor duda, seguramente será así Musicalmente siempre nos entendimos muy bien. De alguna manera ahora los dos estamos continuando el viaje, lo que pasa es que en lugar de estar juntos estamos separados. Pero cuando se dé el momento de juntarnos tendremos mucha música para hacer, al menos dos temas seguro… (risas).

Poly: Patricio Rey ejercía una como una patria potestad, entonces estaban todos amparados por él. Llega el momento en que hay que sacarse la paternidad y empezar a andar solo. Ver qué capacidad individual tiene cada uno. Semilla expone y le va muy bien.

Por fin se dedicó de lleno a eso que siempre le apasionó.

Poly: Sergio lo mismo, Walter también, el Indio, por supuesto, y Skay también. Yo, que trabajo desde otro lugar. Fue como decir basta y empezar a ser adultos. A veces hay que crecer, empezar todos los días de nuevo.

Incluso me doy cuenta que este viaje se puede adaptar a esta nueva realidad. Porque parecía que después de los Redondos no había nada para hacer. Sin embargo cambia la dimensión, la realidad social, política, económica y se puede continuar haciendo el viaje.

LOS TITULOS
Por lo general, los títulos de las notas de la revista lo ponen los entrevistados. ¿Cuál sería el título para esta entrevista?
Poly: Ya lo tengo: ‘El enviado’… (dice mirando una foto donde un haz de luz ilumina a Skay desde arriba).

Otro puede ser, ‘¿Es real la realidad?’… (conjugando su presente con el del país).

Poly: ‘Los caminos de la libertad’… (por la etapa solista del guitarrista)

Compro…

(Nota: “El Enviado” fue el título de la primera entrega del reportaje y “Los caminos de la libertad” fue el título de tapa del número anterior de ARDE. Por eso para esta segunda entrega decidimos ponerle como título la frase que se le había ocurrido a Skay.)

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