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Alma redonda – Entrevista exclusiva a Skay Beilinson

Charla con Skay.

Autor: Barilochense.com, Colectivo Al Margen. Año 2006

Un teléfono en Buenos Aires; otro en Bariloche. “Sí, no hay problema, la nota se puede hacer, pero ahora no se encuentra.” La voz que llega de tierra porteña, siempre amable, pertenece a Poli. “Está en el estudio de grabación, y vuelve muy tarde, porque se queda todo el día ahí… tirate un lance esta noche, a eso de las nueve y media, a ver si lo encontrás.” Hay un llamado nocturno, pero el guitarrista todavía no regresó.
Al mediodía de la jornada siguiente, Poli me dice que sí, que el músico está, pero bañándose, que por favor lo llame en un ratito.
Minutos después, quien descuelga el teléfono es Skay Beilinson. “Hola, ¿Christian?” “Sí, hola.” “Qué hacés, ¿cómo te va?” “Bien, bien, vos cómo andás.” “Bien, bien…” “¿Estás cómodo para hacer la entrevista?” “Sí, estaba terminando de comer algo, pero…” “¿Querés que llame más tarde?” “No, hagámosla ahora, porque tengo que ir al estudio a grabar.”

La primera pregunta surge a partir del título de tu segundo disco solista, Talismán. ¿Vos tenés tus talismanes? Alguna vez leí que, cuando iniciaste tu -por llamarlo de alguna manera- camino hippie, una de las pocas cosas que llevabas siempre con vos era una bolsita con amuletos, piedritas…
Más que amuletos, cosas que uno atesora con cariño. A veces puede ser por ejemplo alguna piedra… y siempre una guitarra. De todas maneras, con el correr del tiempo, uno se da cuenta de que los mejores amuletos son los pares que tiene para transitar este camino, desde Poli a los músicos que me acompañan ahora en la banda.

Son talismanes humanos…
Exactamente.
¿Pero sos supersticioso? ¿Tenés cábalas?
No, creo que no… seguramente alguna tendré, pero no soy muy cabulero.

“Cerró sus ojos para no ver / tapó su boca para no hablar / apretó los puños por no gritar / guardó los sueños en el placard”, así comienza El Golem de Paternal, tema que abre TALISMÁN. Un golem, según el misticismo judío (denominado “cábala”), es una estatua de barro a la que se le da vida por medio de una fórmula mágica y adopta el aspecto de un autómata. Esta leyenda fue tratada por varios escritores, entre ellos Jorge Luis Borges, quien escribió un poema, titulado justamente El Golem, que en una de sus partes dice:
El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

¿Cómo surgió la letra de la canción?
Cuando armo los temas y empiezo a meter la melodía, los canto en un idioma incomprensible, un inglés trucho, y en este caso había una palabra que sonaba parecida a Paternal, y entonces quedó Paternal. A eso se sumó que yo siempre jodía con la idea del golem y del zombi, esos seres sin alma, ¿no?, y la canción comenzó a armarse un poco a partir de ahí.

Te lo pregunto porque El Golem es el título de una novela famosa de Gustav Meyring, y porque incluso Borges tiene un texto llamado así. Además, también está relacionado con la doctrina cabalística.
Exactamente, tiene ese condimento, ¿no?, el ser sin alma al que le faltaba el aliento divino.

¿Te suele pasar que una lectura te inspire una letra?
Seguro, pero quizá no tan conscientemente. Porque creo que durante el proceso de creación uno es una especie de esponja, y en ese tamiz quedan cosas, quizá hasta involuntariamente, que de alguna manera después se detonan.

En los tiempos modernos, una persona puede convertirse en un golem, es decir que la figura ya no nace de la arcilla sino de la propia carne humana. Pongo como ejemplo lo que sucedió la última vez que vi un recital de Skay. Fue en febrero de 2005, en el boliche “Gap” de Mar del Plata. Estaba en una de las gradas cuando el pibe que estaba delante mío, justo cuando el músico empezó el recital, extrajo un “papel” del bolsillo, lo abrió sobre la tarima, armó una raya y la aspiró de golpe. Se transformó en un espectro sin dominio de sí mismo, un zombi… un golem.

¿Qué me podés decir acerca de la cocaína?
Mirá, he visto a muchos compañeros que han quedado prácticamente destrozados con la experiencia de la cocaína, así que no es una droga que recomiende; para nada.

La música -no en todos los casos, está claro- alimenta el espíritu… pero el alma también puede nutrirse del silencio.

Alguna vez dijiste que solías meditar, ¿cómo es eso?
En realidad no estudié nada sobre el tema, no pertenezco a ninguna secta ni movimiento, a ninguna escuela de pensamiento en particular. Son cosas que de alguna manera fui encontrando… La soledad y el silencio siempre me gustaron, y me di cuenta de que ahí había una manera de meditar. Y eso es lo que hago.

¿Cómo definirías tus creencias?
Mi apreciación de la divinidad, de Dios, de todo eso, es bastante personal, no pertenezco a ningún culto, ningún dogma en particular. De todas formas, creo que todas las religiones, cada una a su manera, se refieren a ciertas cosas trascendentes de la experiencia de vivir. El problema es cuando, a veces, quedan envueltas en las partes dogmáticas de esa descripción de ese otro estado de percepción no ordinaria. Pero me parece que, buscando un poco, siendo abierto para intentar rescatar cuál es el mensaje que intentan transmitir, se aprecia que, en realidad, todas coinciden en lo mismo: hacen referencia a otra manera de percibir la realidad donde hay un sentimiento mucho más trascendente y sagrado de la existencia.

Este año el músico tocó en el Cosquín Rock, y el recital no pasó desapercibido para los seguidores ricoteros. Primero, por la calidad. Las críticas de ese show fueron excelentes. Pero, además, los incondicionales de Patricio Rey recordaron que Los Redondos no solían actuar en ese tipo de acontecimientos compartidos, y citaban el festival para colaborar con la revista Pan Caliente, celebrado en 1982, como una excepción a la regla. Skay dice que existieron otras ocasiones: “Hemos tocado en festivales que se hicieron en La Plata; también en uno que se realizó en Parque Lezama, por los derechos humanos, en el que el Indio no cantó y tuve que hacerlo yo…”. Esta vez, además, la jornada tenía una característica especial: quien compraba una entrada para otra fecha del Cosquín Rock recibía, gratis, una para ver a Skay. El guitarrista agrega: “Intentamos encarar una propuesta diferente. De movida, se trataba de un día gratuito, y quisimos proponerlo como un encuentro de culturas alternativas. Convocamos a otras bandas para aportar un poco a la diversidad musical: Xeito Novo, que hace música celta; Ricardo Vilca, que toca folklore; el cuarteto de cuerdas El club de Tobi y Dancing Mood. También estuvo Rocambole (expuso obras y habló del arte en los discos) y hubo una charla de los representantes de la Unión de Músicos Independientes (UMI). Nos pareció interesante, en esta época de bastante vacío de ideas, poder proponer un encuentro de ese tipo”.

¿Y cuál dirías que fue el resultado?
Fue una experiencia muy buena. Resultó interesante que, en tiempos donde todo se ha frivolizado de una manera feroz, hubiera una jornada de reflexión donde prevaleciera la intención de participar con otra actitud. En un momento tuve dudas, ¿no?, porque en el imaginario colectivo se ha instalado la idea de que todos deben ser “fieritas” y “me cago en todo”, pero en realidad fue un día de mucho respeto.

Como vos ya dijiste, uno de los grupos que participó en esa jornada, Xeito Novo, hace música celta. Ése es un estilo que te interesa, ¿no? Por lo menos ciertos sonidos en tus canciones así lo reflejan.
Sí, más que interesarme me ha gustado siempre. Está la música irlandesa… y creo que de alguna manera el rock inglés, que fue de donde empecé a mamar el rock, siempre se ha influido de ahí. El sonido de las gaitas me parece muy atractivo.

En la actualidad, ¿hay grupos o solistas argentinos que te interesen?
Varios. Me atraen los que están un poco por fuera de lo que es el circuito del rock, pero que de alguna forma lo rozan, como es el caso de los ya nombrados Xeito Novo y Ricardo Vilca. De todas maneras, dentro de la escena del rock hay cosas muy buenas. Siempre las ha habido. El rock argentino se caracteriza por tener una gran calidad. Puedo nombrar a Catupecu Machu, Babasónicos… hay muchas cosas interesantes.

¿Qué te parecen grupos como Pier, donde la inspiración ricotera bordea la copia?
(Ríe) También hay varios grupos que directamente hacen covers de Los Redondos, y me di cuenta de que conforman casi un género con mucho de bizarro. Tocan y por ahí desde el público les gritan “aguanten Los Redondos” o “aguante el Indio”. Son casi como los Danger Four, o esos tributos que hay a Pink Floyd o a Queen. Sí, es una especie de género medio bizarro que yo no entiendo mucho… pero supongo que debe ser gracioso.

De afuera, ¿hay algún grupo que te llame la atención?
En realidad escucho poca música… pero hay cosas interesantes, ¿cómo se llamaban los de OK Computer?
Radiohead.
Sí, Radiohead… hay mucha música buena, pero soy de escuchar poco.

Y, claro, las infaltables preguntas “redondas”.

¿Has charlado con el Indio?
El año pasado hablamos un par de veces. Quedamos en encontrarnos, pero no se dio; cada uno está en lo suyo, en algún momento será… pero no conversamos de proyectos ni de nada por el estilo.

¿Los Redondos son pasado o todavía no está todo dicho?
Los Redondos, si los pensás como eran, son pasado; el presente es otro. Y si va a existir un futuro en el que esté con el Indio, tanto él como yo lo desconocemos…

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2018-11-12T22:34:40+00:001 junio, 2006|Categories: Entrevistas a Skay Beilinson, Talismán|Tags: |

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