Cromañón y después

Algunas declaraciones que realizaron Skay, Indio y Poli luego de la tragedia de Cromañón.

Autor: Mundo Redondo, año 2005

INDIO. Extracto de la nota “Se viene la indiada” – Revista Soy Rock, Octubre de 2005.

Es obvio, la charla se dirige naturalmente hacia allá. Después de la tragedia del 30 de diciembre, después incluso de la muerte de Walter Bulacio, aquel pibe que murió en una comisaría después de haber sido levantado por la policía de la puerta de Obras antes de un show de Los Redondos hace ya 14 años, la opinión del Indio sobre lo que pasó en cromañón no solamente es interesante; es necesaria. Entonces, dice el Indio…

Es un asunto delicado porque en el medio hay 195 chicos que murieron. Eso implica que hay un montón de familiares y amigos que tienen un dolor que reclama venganza con todo derecho, porque yo me pongo en el mismo lugar y estaría con la pancarta. Pero de ahí a que una sociedad acepte que eso se transforme en la conciencia social de toda una sociedad, me parece que está mal. Que la cascoteen a la señora de Carlotto me parece que está mal. Es como lo del estado que quiere combatir el canibalismo; puede hacer con el caníbal muchas cosas, pero no comérselo.

Un ordenamiento social tiene que estar por encima de los dolores personales porque rige la vida de todos. Por un lado, creo que es injusto que lo traten a Chabán de asesino. Y es injusto en estos términos. Creo que hay una responsabilidad, cuando te toca… te toca. Si te explotó el cohete en la mano, fuiste. Lo mismo que los funcionarios: sos un profesional de hacerte cargo, es así, trabajás de hacerte cargo de esas cosas. Las responsabilidades no las podés evitar. Ahora, ¿qué carátula le ponemos?, ¿cómo lo tratamos socialmente? ¿Chabán es un asesino serial, o es un tipo igual a todos los otros dueños de boliches? La prueba está que cuando pasó eso tuvieron que cerrar todos. Chabán era uno de todos, ni siquiera de tantos, que no cumplía… por distintos motivos, por cómo vivimos en la Argentina. Todo pasa así. Mirá el parque automotor que tenemos. No podemos decir «subimos el horizonte del parque automotor» porque ¿qué van a hacer todos los verduleros que se mueven en la provincia?, toda esa gente que va con ese Dodge 1500 que parece que va a decolar y sube a la autopista con uno. Ése, un día va con una rueda que va haciendo así y mueren un montón. Ahora, vamos todos ahí.

Acá lo que pasó es que hubo un tres tiros que prendió el fuego ahí. Pero de ahí a verlo a Chabán especialmente como un asesino… De movida no es un asesino en el sentido de que no se propuso matar, ni tampoco tenía una conveniencia. Tiene la responsabilidad y tiene que hacerse cargo, porque cuando te toca, te toca… es así.

Si bien no son casos similares, cuando se habla de Cromañón, a veces se recuerda el caso Bulacio.
Ése es un error que me gustaría señalar porque, de hecho, me ha costado pagar una franquicia de seguro más grande para estos shows en La Plata. León Gieco cometió el mismo error hablando de este asunto y mezcló a un tipo que murió electrocutado, otro que él dijo que había muerto no sé en dónde, y lo puso también a Walter… Independientemente del dolor que a uno le haya provocado eso por la magnitud de resonancia que ha tenido en la gente, a nosotros nunca nos pudo hacer juicio nadie porque hay que diferenciar las cosas: a Walter se lo llevó de afuera la policía y lo mataron en una comisaría. No murió por la imprevisión de un cable suelto, no forma parte del mismo paquete. Es un muerto querido, es un muerto que hay que reivindicar; pero no tiene nada que ver con el espectáculo en sí. Estaba en la calle, se lo llevó la policía; aunque uno hubiera estado ahí, ¿qué hubiera podido hacer? Trompearse, porque ellos estaban para cuidar la ciudad de lo jóvenes, sería ése el rol que tenían… Vos no podés ir a proteger a un tipo hasta que se toma el bondi a diez cuadras. Protegés el perímetro donde estás trabajando.

El argumento que involucra a los Redondos con la muerte de Bulacio sostiene que había sido la banda la que había contratado a la policía.
Siempre contratás a la policía. Y aunque vos no la contrates, la municipalidad va a defender a los vecinos. El contrato simplemente es una especie de coima, a ver si me entendés, porque si vos no les pagás, ellos mismos van y te arman quilombo. Siempre fue así, vos le dabas para quinientos efectivos, iban treinta y lo demás se lo quedaba el comisario. Uno no tiene dominio sobre la policía. Gracias a ese error que cometió León, la aseguradora se aprovechó y me cobró una franquicia tres veces mayor de lo que habíamos hablado.

¿Creés que los medios condenaron a Callejeros como en su momento lo hicieron con Los Redondos?
No sé, yo creo que estos pibes se han comido un garronazo. Nosotros pudimos seguir adelante, y yo veo difícil el proyecto de estos chicos de ahora en más. No sé qué estará pasando con estas bandas que los apoyan, porque uno ve siempre el mensaje de la insistencia de los padres… Con todo derecho, insisto, pero una cosa es ver las cosas claras y otra cosa es ser insensible. No estamos tratando de ser insensibles, estamos tratando de que la emoción y el dolor no nos obnubilen, y no nos dejen ver las cosas tal cual son.

La lectura que uno hace de la realidad depende pura y exclusivamente de la posición en que está parado. Dos metros a la derecha, dos metros a la izquierda y todo el cuadro se mueve. Entonces las miradas que tienen los padres son genuinas porque están embebidas en el dolor. No debe haber cosa más terrible que enterrar a un hijo, y encima que se muera así, no de algo previsible sino que va a ver un espectáculo y muere… Todos los que están involucrados se la ven muy mal. Yo no creo que a Los Redondos nos hayan tratado peor que a estos chicos. También cuando la magnitud de una banda es más grande, hay un montón de organizaciones que tienen distintos intereses detrás del dolor genuino de la gente.

Eso fue un poco lo que nos fue apartando a nosotros de la queja pública. No es verdad que no fuimos. Yo no fuí el primer día para que fueran lo chicos y porque soy la estampita. Queríamos ver qué pasaba y se transformó en un disparate, les pedían autógrafos. O tendríamos que haber ido de la mano de Varela Cid, que iba en la primera línea, porque todo el mundo se aprovecha de estas cosas. Esas son cosas que la gente no recuerda. Uno las recuerda porque en el momento se da cuenta de que uno no puede ir a zozobrar con el dolor genuino de la gente, abrazando a los tránfugas que aprovecharon las marchas para sus intereses. Esas cosas lo alejan a uno y lo dejan participando genuinamente del dolor bancándose el hecho de que alegremente alguno pueda decir que a uno le dejó de importar o qué carajo.

A mí hay cosas que me duelen mucho. Cuando veo esas madres que ya lloraron durante el velorio, y lloraron a la mañana para Canal 11 y llega un momento que hacen un esfuerzo para teatralizar el dolor… Creo que ahí se les está arrebatando el dolor genuino. Uno sabe cuando se le muere alguien querdio que no está todo el tiempo llorando. Muchas veces uno está como paralizado, pero es tan poderosa la promoción que hacen los medios que la gente hace esfuerzos donde se desnaturaliza intrínsecamente el dolor, el verdadero dolor; el dolor que te está doliendo. Eso es gravísimo. El dolor va y viene, hay momentos en que estás en el velorio de tu padre y no estás llorando; estás tomando un café y dos horas depués te vino una imagen y te largás desconsoladamente a llorar. Pero ese momento no tiene que coincidir con el momento en el que aparece el cronista y te pone un micrófono.

No sé si está bien que estemos teniendo esta charla porque es tan delicado… Es un dolor que no tiene cura. Siempre que uno mete el dedo en la llaga, jode. Es difícil decirlo de esta manera porque uno sabe que va a joder, aunque sea una mirada posible o razonable.

SKAY – POLI. Extracto de la nota “Guitarra Dinamita” – Revista Soy Rock, Mayo de 2005.

Cuando hablábamos con Poli en el verano, nos contó que estaban de viaje cuando pasó lo de Cromañón. ¿Cómo les pegó?

Skay: Vivimos en un mundo en el que reinan la ignorancia, la irresponsabilidad, la prepotencia y la violencia. Con respecto al asunto de las bengalas, leí una conclusión que me pareció perfecta: era algo previsible o inevitable. O sea, es un acto de irresponsabilidad llevar a un lugar cerrado a un grupo que tiene un ritual de bengalas. También hay que reconocer que le podría haber pasado a cualquiera. Era previsible porque tarde o temprano, iba a pasar una cagada de este tipo. Pero no se podía frenar porque los pibes seguían metiendo pirotecnia por más seguridad que pusieras en la puerta.

Poli: Es como salir borracho con un auto a correr picadas en una avenida. El gran drama es que uno se cree que siempre maneja y domina toda la situación. Pero nadie puede controlar eso y es por eso que ocurren las desgracias. Ante una catástrofe, ¿quién es el culpable? No hay un culpable, ni dos, ni tres. La situación, las costumbres, lo que se venía practicando como fiesta.

¿Qué otras cosas creen que llevaron a que se produjera la tragedia?

Poli: La exageración, por ejemplo, de un ritual de pirotecnia en un lugar cerrado.

Skay: Creo que también tiene que ver con la tentación de jugar con el lugar de peligro.  Posiblemente, tenga que ver con la falta de oportunidades y de sentido que perjudica la vida de algunas personas. Entonces, esa especie de frenesí de prender una bengala saca del letargo por un momento, en el que pasa algo. Sos protagonista.

Poli: (pone un tono comprensivo de madre) Por ese momento, el que prende la bengala tiene la atención del público. Para él es todo un acontecimiento llegar hasta el pié del escenario, aclamado por los amigos que lo llevan en andas.

Skay: Las heridas de un recital son como heridas de guerra, como condecoraciones. Cuando la realidad no ofrece ninguna posibilidad, algunos eligen salir a robar y otros se meten en los jueguitos de Internet para que, por un rato, su vida tenga un poco de conmoción y sentido.

Poli: Durante la adolescencia uno se siente omnipotente porque no le tiene miedo a la muerte. Un adolescente es inmortal. Y si piensa en la muerte, es romántica y heroica. Cuando el adolescente crece, comienza a encontrarle más sentido a cuidar la vida propia y la de los demás.

¿Creés que una tragedia como la de Cromañón podría haberle pasado también a los Redondos?

Skay: Le podría haber pasado a cualquiera. Por supuesto, cuando llegamos a un lugar, Poli revisa hasta el último rincón porque todo el tiempo hemos estado al borde de una catástrofe. Entonces, parte del trabajo de Poli, ha sido casi siempre prevenir. Pero no se puede evitar que, al menos, una bengala entre a un recital porque son cosas que nunca se pueden terminar de controlar totalmente.

Poli, vos fuiste a visitar a Omar Chabán a la cárcel, ¿cómo lo encontraste?

Poli: Lo fui a ver a los pocos días de estar detenido. No volví a tener comunicación con él, pero me parece que está bien, en el sentido de que puede estar dando un paso muy importante para su vida privada porque, en un abrir y cerrar de ojos, su vida cambió. Así que tiene que comenzar de nuevo.

¿Creés que Chabán es responsable de lo que pasó?

Poli: Son todos responsables. Puede ser que él lo sea por no haber puesto límites. Porque si yo te invito a mi casa y vos prendés fuego, yo te voy a frenar.

¿Pero la casa no era un poco insegura?

Poli: No, la casa tenía todo.
Skay: Hay lugares mucho más inseguros en Buenos Aires.

Poli: Chabán me comentó que les había dicho que no a las bengalas. Chabán nos dejó un mensaje en el contestador para invitarnos al show, pero nosotros no estábamos en Buenos Aires. El mensaje dice: “Los espero en el show. Aunque sea estamos un ratito y después nos vamos a comer a algún lugar porque es imposible ver algo porque prenden bengalas y es irrespirable”. Nosotros nunca habíamos visto a Callejeros, Omar me había dicho: “Son unos pibes bárbaros pero el público prende bengalas todo el tiempo”. Ahí es cuando él empezó a averiguar que el humo de las bengalas es cancerígeno. Por eso, cuando tocó Skay en Cromañón, le dije que iba a poner mi seguridad para que no entraran pirotecnia. Así y todo, hubo dos o tres bengalas cuando tocó Skay.

¿Qué opinás de Callejeros como grupo de música, Skay?

Skay: Seguramente los escuché en la radio, pero no puedo identificarlos porque no reconozco ninguno de sus tema.

¿Cómo creés que se va a desarrollar el rock en esas condiciones oscuras que antes mencionabas?

Skay: Ésa es la gran intriga. La situación es bastante difícil porque, por lo pronto, los encargados de firmar las habilitaciones de los lugares no quieren meter el gancho en el papel. Es un momento demente porque ni siquiera saben qué pedir para habilitar un lugar. Creo que la situación es muy dolorosa para los grupos chicos, que no tienen lugares.

¿No les parece que las bandas deberían hacer un reclamo más corporativo y no tan individual para que se regularice esa situación?

Skay: Pero eso también es bastante difícil porque el rock nunca se llevó del todo bien con las instituciones. Es más, arrancó como un movimiento contracultural y todo el tipo de componendas y transas que hay que hacer con los que ponen el gancho son complicadas. Realmente no sé que va a pasar.

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