¿Cuánto te pagan por izar la bandera?

Autor: Carlos Solari
Este texto forma parte del denominado «Delito americano», una serie de escritos que el Indio está redactando desde hace décadas.

Esta imagen fue exhibida en la exposición «Indio en la Biblioteca. El tesoro de los inocentes», que se desarrolló entre febrero y marzo de 2015 en la Biblioteca Nacional.

Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad. El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana de pueblo a pueblo.
Somos el miedo de la soberanía de los piratas del mundo que mutilan el estado de ánimo e impiden la emociones reveladoras.
Somos el miedo del poder de los déspotas que reside en mecanismos impersonales. El miedo de las estructuras burocráticas que desalientan las conductas exploratorias. El miedo de las grandes fortunas que se robaron de los derechos naturales. El miedo de los centros de poder que amenazan con la destrucción total. El de esos varones sensatos y «prácticos» que desean dejar su huella en la historia y creen solamente en lo que pueden forzar y controlar.
Somos el miedo de quienes nos adiestran a ser corteses cuando alguna institución nos pisotea. El miedo de quienes temen a los cambios pues su status depende de la rutina y del tiempo de otras personas. El miedo de las tecnologías caprichosas que nos obligan a valorarlas adoptando siempre sus supuestos básicos.
Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del Imperio y estamos encantados ¡encantados!

La vigencia de ese texto sigue siendo impresionante.

La poesía no se tiene que agotar nunca, debe ser enigmática. Eso hace que una letra se pueda cantar veinte años después, aun cuando la sociedad haya cambiado.
Pero lo que también las torna imperecederas es el hecho de que vos mirabas cosas que otros no miraban.
La mayoría de los músicos querían ser modernos, y por eso le prestaban atención a estéticas que los condicionaban: iban en la dirección que apuntaba el New Musical Express, por ejemplo. Pero mi mambo fue político siempre. No político de modo partidario o profesional, sino en el sentido de lo que debe importar verdaderamente en la polis. Nuestro pueblo ha sido bastante pelotudo en ese sentido, no sé si será porque no hemos vivido guerras.
Nunca quise transformarme en cantante de protesta. Porque se desmoronan rápidamente, tienen que ser panfletarios. Y el panfleto es fácil de contrarrestar con otro panfleto. En la poesía, en cambio, hay algo oculto. Yo hablo de las mismas cosas que todos pero desde otro lugar, porque no participo de ese dogma. Salgo del sentido común de la sociedad. Desde otro estado de conciencia podés leer los labios, los comportamientos. Si mucha gente quisiese de verdad mejorar la vida…

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 11 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

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