Cumbre ricotera por Enrique Symns

Un evento a beneficio del monologuista y escritor logró reunir en un mismo escenario a Dawi, Semilla y Sidotti.

Autor: Diario La Nación, 1 de agosto de 2015. Por Juan Ignacio Provéndola

Hace tiempo, me peleé con él. Bah… ¡Todos los que estamos acá nos peleamos con él!». Encima del escenario y frente al micrófono, Pipo Lernoud, como buen poeta, tira la posta: a lo largo del tiempo, Enrique Symns acumuló tantos denuestos como elogios. «El señor de los venenos», tal como él mismo se proclamó a través del título de su difundida autobiografía, consumió y destiló esa medicina. La repartió para todos lados. Al punto que uno puede trazar su vida y su carrera tan sólo siguiendo los rastros de las gotas de ácido. En el suelo, en los rostros y en las almas. Más que gonzo, lo suyo fue periodismo bonzo: prenderse fuego a cada línea.

El escritor, monologuista y delirante ser atraviesa un delicado cuadro de salud y está internado en el Hospital Italiano, donde aguarda una costosa operación. A pocos metros de allí, el colectivo Radio Flia (que tiene su programa en FM La Tribu) organizó el evento «Cerdos, peces y pesos» para juntar fondos. Estaban anunciadas las presencias del propio Pipo Lenoud, Fernando Noy y distintos poetas y amigos. El micrófono lo abrió Gabriel Levinas, fundador de El Porteño, la revista en la que Cerdos y Peces se estrenó como suplemento. Entre la arenga y la nostalgia, cada cual habló del compañero en tiempo pasado, como si el bueno de Enrique ya fuera más de bronce que de carne.

Pero todos los que fueron a El Emergente de Abasto sabían claramente que había una sorpresa para el final. Los más ansiosos pudieron comprobarlo previamente. Fueron aquellos que cayeron al lugar antes de tiempo y pudieron escuchar un ensayo veloz, aunque telón de por medio. El misterio se fue haciendo tan espeso como la atmósfera de la sala y el vino regado. Cinco horas después del inicio, ya rozada la madrugada, sucedió entonces lo que todos esperaban: se hizo la luz y asomaron Walter Sidotti, Semilla Bucciarelli y Sergio Dawi. Si bien los tres hicieron una experiencia similar el fin de semana pasado en Mendoza, nunca hubo tantos Redondos juntos sobre un escenario porteño desde la separación de la banda.

Sidotti se había adelantado a sus excompañeros con The Comando Pickless, su banda, con la que ofreció un breve set de seis canciones. Y luego, sí, sus viejos camaradas reformaron la alineación con la apoyatura de Jorge Cabrera (voz), Fede García Vior (teclados) y los legendarios Osky Kamienomosky y Gabi Gómez en un demoledor trabajo de violas.

«Semen up» fue el comienzo de un viaje a través de un tiempo cuyos compases no fueron marcados al azar: todas las canciones formaron parte del repertorio contemporáneo a la participación de Symns como monologuista y miembro mutante de la troupe ricotera. Repasen y vean, sino: la apoteósica versión «Motor psico» (la quintaesencia de Oktubre, banda de sonido de esa década del 80 tan oscura pero tan brillante), «Criminal mambo» o «La bestia pop», todas ellas de los dos primeros discos de Los Redondos. Y la que no, de todos modos está linkeada. Ese fue el caso de «Héroe del whisky», estrofas que el Indio le había dedicado oportunamente a Symns cuando el vínculo entre las partes voló por los aires.

También sonó «Todo un palo», himno ricotero de trinchera y barricada. Para ese entonces, casi sobre el final, la ricota estaba distendida, a punto caramelo. Semilla, históricamente el más reacio al revisionismo, incluso se permitió gestos de sonrisa y alegría por encima de sus líneas de bajo. Desde el fondo, como siempre, Sidotti marcaba el preciso reloj de tic que nunca alcanza al tac con gestos de sorpresa por el fuego popular desplegado en El Emergente. Y Dawi, tal su característica, estaba al frente de la línea de combate, casi al borde del escenario, desplegando ráfagas incendiarias de
vientos.

Una noche histórica. Lo suficiente como para no tener que terminar con «Jijiji», algo que ni siquiera nadie insinuó pedir. Es que las risitas ya habían sido firuleteadas en otros pentagramas.

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