El Indio escribió un prólogo sobre Enrique Symns 

En 2015 el escritor Christian Masello publicó el libro «Enrique Symns. Dolor, soledad y magia frente a las puertas de la eternidad». El libro no contó con el beneplácito de Symns. A pedido de su autor, el Indio escribió el prólogo dedicado a su ex amigo.

Autor: Redondos Subtitulados, 22 de diciembre de 2018

En el año 2015 el escritor marplatense Chistian Masello editó el libro «Enrique Symns. Dolor, soledad y magia frente a las puertas de la eternidad» (Letra Sudaca Ediciones). Es un libro muy interesante, escrito con mucho oficio por parte de su autor; sin embargo, Symns lo repudió y se mostró disconforme con su contenido.

El libro recoge una entrevista a Enrique y varios testimonios de quienes compartieron distintos tramos de su vida. Brindaron su opinión Skay, Poli, Tom Luppo, Iván Noble, Julieta Ortega, por nombrar sólo algunos.

A pedido del autor, en 2014 el Indio escribió el prólogo. Si bien el libro salió a la venta al año siguiente, la Revista Mavirock tuvo la primicia y lo publicó antes.

Prólogo de Indio:

«Camino del infierno se alcanza a ver el cielo y es bastante…aburrido. Esto parece habernos dicho Enrique todo el tiempo.
Nunca supe cuántos años cargaba, de manera que no puedo afirmar que es el mejor escritor de su generación. Pero sí el más inmerso en el submundo pocas veces tan bien retratado como en sus relatos. Ese ambiente de hampones baratos, de agonías subterráneas, de alucinaciones paranoicas y miedos totalitarios.
Nos ha entregado casi una autobiografía dominada por muchachitas hermosas y sombrías que se sacrificaban ante un observador inquietante, un bebedor entrenado, un cronista irónico de repertorio lujurioso que se atrevía a despreciar esa «integridad artísitica» que le provocaba cóleras de manicomio.
Me atrevo a decir que, sin darse cuenta, ha trabajado para su nombre sin la esperanza de que algún día su nombre trabaje para él.
Ha pasado mucho tiempo ya y nuestras Universidades siguen sin poder pagar los veinticinco mil dólares que recibían Hoffman y Rubin por sus disputas y desacuerdos expuestos fieramente frente al alumnado. Nuestra graciosa estafa ya no será posible. Qué pena…

Desde el Palacio Silente
Salud, Enrique!

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