El Indio lo hizo de nuevo 

Carlos Solari y sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado  trasladaron la gira de “Porco Rex” a la ciudad de La Punta, en el Estadio Juan Gilberto Funes, a unos 20 km de San Luis capital, entregando un evento que convocó a más de 35 mil personas, provenientes de todos los puntos del país.

Autor: Pablo Díaz D’Angelo, septiembre de 2008

Evento: Suceso importante y programado, de índole social, artística o deportiva. Nuevamente sin refugiarse en el seno marketinero, el Indio y Los Fundamentalistas, cumplieron a rajatabla con la definición que entrega el “mataburros”. Aunque su paso publicitario por los medios fue desapercibido, en La Punta se llevó a cabo el concierto más destacado del fin de semana y no tuvo fisuras en la organización, según afirmó Rubén Rosa Curi, el intendente de la “primer urbe del siglo XXI”. Gran parte de los chicos que van a ver a Solari, pertenecen a un espectro marginal que muchos ignoran, pero el intercambio cultural que se produce, termina hermanándolos a todos cuando las luces se apagan, y se enciende la calva del sobre el escenario. Tampoco puede discutirse el grado de arte profesional que impone junto a Los Fundamentalistas, y la permanencia envidiable del rock de estadio, una marca registrada de Los Redonditos de Ricota.

Además no puede obviarse que el “Rito Solari” es lo más parecido al folclore de un partido de fútbol. Viajar kilómetros con lo puesto para verlo en cualquier cancha, cualquier fecha, entre cánticos y vistiendo todos la misma camiseta, porque prácticamente nadie se despacha con casacas que no tengan una relación directa con Patricio Rey, reencarnado en el Indio. Ese “te sigo a todas partes” se materializa cuando suenan las canciones. En las de “Porco Rex”, por ejemplo, el show entra en una meseta, más allá de la calidad del producto terminado, que se evapora cuando repican los acordes de cualquier composición ricotera.

Entre fuegos artificiales y aplausos, pudo verse detrás del escenario, el arribo del Indio al Juan G. Funes, que saludó allá a lo lejos antes de salir a tocar. La gráfica serrana, comenzaba a desvanecerse a medida que avanzaba la tormenta en cielo punteño. Sin presagios la banda conformada, se predisponía al tercer show del 08′ con “Pedía siempre temas en la radio”, “Ramas desnudas”, “Martinis y tafiroles”, “Cruz diablo” y “Fusilados por la cruz roja”. “Ando de Decadrón en Decadrón” insinuó Solari, de entrada, justificando los baches en su voz. Frase reiterada en los últimos conciertos de Los Fundamentalistas.

Las bengalas se multiplicaron cuando “Rock para el Negro Atila” hizo rockear a todos, para calmar las fieras con “Y mientras tanto el sol se muere”. Empezaban a tomar consistencia los solos de guitarra de Baltasar Comotto, en una actuación nuevamente memorable del músico. Pero como una calco del recital en Jesús María, el Indio recibió un zapatillazo que lo enervó, aunque con calma, sutileza y paternalismo, dijo:” Machito, me sacás de onda”.

Continuaron “Porco Rex”, “Bebamos de las copas lindas” y un medley con los rockitos “Nadie es perfecto” y “Ñam fri frufi fali fru” para un mini parate que finalizó cuando el Pelado elogió a la “tribu itinerante más fiel” (sólo 2 mil entradas se repartieron en la provincia de San Luis) e invitó a “cuidar estos lugares hospitalarios y ojo con los asados si prenden fuego”. Del primer disco (“El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)”) dedicó la tumbera “Pabellón séptimo” a los “amigos”pero su voz empeoraba y los coros comenzaron a socorrerlo.

En una muestra de coraje, Solari, gritó con furia contenida algunas notas a las que su susurrante voz no podía arribar y mientras esquivaba una bengala, se sumaron “Sopa de lágrimas (para el Pibe Delete)” (“estoy pensando seriamente en hacerme un peinado emo” Solari dixit), “Te estás quedando sin balas de plata”, “Ella debe estar tan linda” y “Tatuaje” (explicando el génesis de la canción sobre el final). Con otro solo de guitarra, vinieron “Divina TV Führer”, “To beef or no to beef”, “Porque será que Dios no me quiere” (la del “nuevo pasito”) y “Vuelo a Sidney” que sigue siendo “el momento” en que se lucen Los Fundamentalistas.

Otro pequeño corte y “El tesoro de los inocentes” se anticipaba a “Un poco de amor francés”, “Mariposa pontiac – Rock del país” y el espectáculo imborrable que brinda el público en “Juguetes perdidos” (Solari casi ni cantó), quizás la única porción del rock vernáculo que manipula bengalas, elemento emblemático del rock de estadios, hoy todo un tabú. No había tiempo para mucho más. “Flight 956” trajo la confirmación de las fechas de La Plata de diciembre (20 y 21) que podían apreciarse en las imponentes pantallas detrás del escenario, más una declaración que no era previsible: el 2009, será un año sabático de conciertos para Solari. Servirá para descansar y grabar lo que será el tercero de la trilogía Indio.

Después de “Ji, ji, ji” es imposible recalcar que los tres conciertos de 08′ (Jesús María, Tandil y La Punta) fueron casi idénticos. La voz de Solari sigue preocupando y dando muestra de sus casi sesenta, que se notan, aunque no queda más remedio que aplaudirlo a destajo, porque sobre las tablas deja todo y propone un show de infraestructura internacional sin mecenas: luces, escenario, pantallas, puestos de comida y bebiba y sonido, pese a que esta vez el terrible viendo de San Luis se llevaba lo mejor del audio. Se sabe de la búsqueda de la perfección y de no dejar nada librado al azar pero la gira de “Porco Rex”, pese a ser estructurada, sigue siendo, con Solari a la cabeza, un fenómeno aún inexplicable. La cita doble (20 y 21 de diciembre) será rondando las fiestas de fin de año en la ciudad de la diagonales, tal vez con la presencia de Andrés Calamaro, presentando “Veneno paciente”, el único de “Porco…” que todavía no sonó en vivo. Será una noche de lujo y sponsoreada seguramente por el mantra: “a vivir que son dos días”.

Anuncios