El Indio Solari desató una fiesta rockera en San Luis

Crónica sobre el show del Indio en La Punta, Provincia de San Luis.

Autor: Los Andes online, 28 de septiembre de 2008

Unas 36.000 personas colmaron anoche el estadio Juan Gilberto Funes del departamento de La Punta, ubicado bajo el deslumbrante cordón serrano de la provincia de San Luis, para vivir otro show de la “Gira Porco Rex” que desde abril de este año están llevando adelante el Indio Solari con sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Varios seguidores, movilizados desde todos los rincones del país, venían acampando desde hace varios días en una zona lindante al estadio y especialmente preparada para ello. Esta franja de césped ocupaba unos 700 metros de largo.

Allí, entre parrillas de amigos (con variedades tan particulares como un Petí pescado en el Paraná), puestos de choripanes, gaseosas, coloridas remeras, banderas, CD y DVD truchos, podían verse a varias personas en esta previa que desde la época de los Redondos se ha convertido en una especie de ritual que fulgura alrededor de la poesía y la imagen calva (por lo general con lentes negros, a veces con barba, otras con bigote) de Carlos “Indio” Solari.

Fernando, por ejemplo, llegó al lugar junto a su hijo Tobías, un muchachín de cinco años con una melena enrulada hasta la mitad de su espalda. “Vinimos de Laferrere el miércoles a las nueve de la mañana. Ahí fuimos al aeropuerto y tuvimos la suerte de estar con el Indio”, comenta. También nos muestra unas fotos del niño junto al cantante y agrega: “Ya lo conocía desde hace rato, pero nunca nos sacamos una foto. Igual le dije que se la saque con mi hijo nomás, por respeto, viste, para no molestar”. Acerca del lugar, Fernando dice que visitarlo fue para él una experiencia “realmente impagable, como cada uno de los lugares a los que nos llevó el Indio. Ojalá toque en la Luna, así nos vamos nadando hasta allá”.

A unos metros de Fernando está Walter, que tiene un puesto de choripanes y fernet con coca, y se jacta de ser el tercero que llegó al lugar. Para comprobarlo va a buscar una hoja algo arrugada de un diario zonal y nos lee, palabra por palabra, un artículo que habla de él: “Sólo vino a vender choripanes y fernet con coca. Espera a sus cuatro amigos que llegarán de Villa Gesell para instalar su puesto hoy mismo. ‘Vine porque creía que iba a haber cincuenta mil personas, pero parece que vendrá la mitad. Habrá que ajustarse’, dice.

Sin embargo, Walter no pierde la alegría y la sonrisa. Se sorprende con la celeridad con la que la Municipalidad de La Punta le entregó la certificación para su puesto y se tira nuevamente a dormir”. Termina de leer, nos muestra la fecha impresa de la página y dice: “¿Tá? Yo soy el tercero que estuvo acá, llegué el 25. ¿Esta nota va a salir? ¡Quiero que me guarden la hoja!”.

A las 15, habilitaron la boletería y quince minutos más tarde abrían las vallas para el acceso de la gente al estadio. Caminando (“La entrada en la mano por favor, la entrada en la mano!”), los espectadores debieron superar cinco vallas de seguridad antes de ingresar a las plateas o el campo, que estaba conectado a la popular.

A eso de las cinco de la tarde un cuarto del campo ya estaba ocupado por varios seguidores del Indio que muy relajados aguardaban sentados, algunos fumando, otros tomando, otros tomando y fumando, algunos contemplando en silencio, otros charlando ruidosamente, la venida de la noche.

A esa hora se levantó un viento realmente fuerte, tanto que agitó frenéticamente las vallas. “Uh, anoche sopló un viento fuertísimo -comentó Marina, una de las acampantes desde la madrugada anterior-, se levantó un montón de polvo y no se veía nada”.

En el estadio, sin embargo, los fanáticos más ruidosos, ubicados en la popular, no se amedrentaron: al grito de “Vamo lo Redó” comenzaron a saltar y agitar un brazo hasta que el viento se calmó.

Alrededor de las 19, empezaron a colgar las banderas, en las que podía leerse frases como “Aquí el lobo aúlla. San Juan”, “Fundamentalistas de la Indiología. Lugano”, “PR: Nadie es capaz de matarte en mi alma. Santa Teresa” o “Toti Presente. Bahía Blanca”.

Entonces, a las 21.15 se apagaron las luces y salió el Indio, con sus bailes o movimientos de brazos y piernas tan característicos, cantando “Pedía siempre temas en la radio”, el tema que abre su última placa, Porco Rex, y que abrió la puerta a una fiesta de poesía y rocanrol. Al cierre de esta edición, el estadio estallaba con los acordes de “Rock para el Negro Atila”.

Anuncios