El Indio Solari: El más charleta 

¿Vale la pena ahondar una vez más en lo interesante y maravilloso que puede ser entrevistar a un tipo como el Indio? Sí, porque cualquiera daría cualquier cosa por compartir un rato con él,  para pasar “del universo al bife”, como alguna vez describió él mismo a los maratónicos reportajes en la desaparecida revista La García. Y nosotros también. Sin embargo, no todas son rosas en las charlas con el Indio, porque hay una instancia insufrible en todo esto: la desgrabación. Horas, horas y horas de sentarse frente a la computadora y repetir un circuito  casetero que empieza con play, sigue con la pausa, rebobinar, play, rebobinar, transcribir, play, pausa y así… Dejando de lado el brillo de sus ideas, el Indio tiene otra ventaja en relación con sus colegas: ¡habla y redacta al mismo tiempo! Todo un ahorro de energía para el redactor. Solari lleva en los genes la forma infalible de expresar sus sentimientos en diferentes leguajes según el contexto: con música en los discos, con palabras en las entrevistas. Las once páginas del reportaje que publicamos en ocubre resumían los temas más importantes del momento: se venían los shows de La Plata, habían pasado diez meses de Cromañón y hasta Maradona lo había invitado a su megashow televisivo. En eso nos concentramos, pero hablamos de muchas cosas más, y como el Indio Solari tiene la virtud de transformar en apasionante hasta el tema más banal, arrancamos este Bonus Track 05 con el bonus más largo del año. Con ustedes lo que nos quedó afuera de la charla con el Indio Solari. Palabra de Indio.

Autor: Revista Soy Rock número 18, enero de 2006. Cronistas: Pablo Mileo y Fernando Sánchez

INDIO PADRE

¿Te interesa estimular a Bruno con la música?
Sí, pero tengo temores porque la sobreestimulación de algo produce rechazo. Ojalá a mí me hubieran mandado a aprender música cuando era chico, para no tener que estar aprendiendo de viejo. Pero a los chicos hay que prestarles atención y ver para qué tienen aptitudes y qué les gusta. Uno tiene éxito en aquellas cosas en las cuales cree y disfruta. Si te dedicás a eso, no tenés horarios, es full time, entonces le sacás diez metros de ventaja a los demás. Un tipo que hace algo sólo porque lo tiene que hacer, porque no sabía qué estudiar, está bien, pero va a estar siempre esperando que llegue el horario para volar. En cambio, el otro, al que por ejemplo le interesa la biología, cuando vos te vas el tipo se queda ahí con el coso, y bueno, a ése le va a ir mejor.

A mí me tocó el temor al futuro que tenían los padres, que nos incentivaban a tener carreras que nos aposentaran, y eso es un gran error. Creo en el éxito personal si uno es ambicioso. Si uno es un temeroso de la vida y prefiere tener un sobre a fin de mes y sentar el culo en la ventanilla de un banco toda la vida,… a mí me da pánico todo eso. Por ahí, cuando lo padres tienen problemas económicos, tienen la obsesión de que el hijo no los padezca, entonces tratan de guiarlo para que estudie cosas que serán aparentemente rentables el día de mañana. Pero yo creo que son rentables si a vos te interesan. Si estás esperando que termine la jornada para dedicarte a tu hobby, más vale dedicate a tu hobby full time; por ahí tocando la guitarrita te va bien.

INDIO VOTA

¿Vas a votar?
A veces sí, a veces no. Todo depende de cómo pueda arreglar las cosas. En general, trato de poner el mal menor de mi lado, yo creo que uno tiene que colaborar con su propia vida. No podés dejarla librada a la buena voluntad de los demás. Aunque sea lo menos malo, uno tiene la posibilidad de elegir algo que lo favorezca más. Se puede equivocar, ¿no?, es más, la mayoría de las veces uno se equivoca.

¿Ganaste alguna vez?
Durante mucho tiempo no y… no, creo que nunca gané. Pero siempre que hay un diputadito que está preocupado por la ecología, los putos… y uno siempre vota por esas cosas. Es un voto medio Cerdos&Peces. En tren de elegir, prefiero siempre a alguien que esté preocupado por las minorías. Es como un pensamiento de izquierda que no ve la política partidaria ni de organización sino otra cosa, pero de alguna manera, las ideas de izquierda son básicas.  Es decir, izquierda en oposición al poder establecido, como alternativa al poder. Entonces siempre buscás a alguien que, desgraciadamente, nunca tiene poder para hacer esas cosas… por lo menos para ayudar a mantener viva esa manera de ver la vida. Creo que las cosas se vand esarrollando por una voluntad que excede a la gente que piensa como yo. No me siento representado por el pensamiento estándar de la comunidad en la que vivo, es así. Si no, habría otros programas de televisión, habrían todas otras cosas que se parecerían más a mi gusto. Acepto que no es así, y por eso salgo poco.

INDIO IMPERIO

¿Te gusta Nueva York?
Me gustaba Nueva York en la época en la que no te metían una bomba en el orto cuando ibas a ver a Morphine. A mí Nueva York me encanta y aunque no sigamos en el uno a uno, mi vida me permite ir. Una de las cosas que más me gustaba de Nueva York era esa manera que uno tenía de moverse a su aire, y esa sensación de que maniatan es de la gente.  Pero eso se perdió. De movida hay control para entrar, entonces ya no es ese lugar adonde iba a disfrutar casualmente de esa cosa que acá no pasa, que la gente es dueña de su ciudad, del parque, de los lugares, disfrutando. Por eso el año que viene lo voy a pasar viajando por el país, porque no tengo que estar sujeto a que de pronto estás en una buena y “¡el gas, el gas!” y tenés que salir corriendo porque tomaron el subte. A mí me encantaba ir porque como no me muevo con la rush hour de nada, me tomaba el subte para ir al SOHO. Siempre paraba cerca del Central Park pero me tomaba el subte, pero ahora ahí abajo vas pensando “a ver si justo viene el turquito y me emboca…” Cuando deje de ser la capital del Imperio y vuelva a ser un país normal, ahí volveré.

¿Te atraen los Estados Unidos en general, o sólo Nueva York?
Me gusta la manera de vivir del neoyorquino, esa cosa más europea. El resto de los Estados Unidos es una cosa… A mí lo criollo no es una cultura que me atraiga por ningún lado.

Te gusta lo cosmopolita…
Sí, esa cosa de desayunar croissants y express y no huevo y frijoles. De pronto, Los Ángeles tiene lo suyo pero es una cosa más de coche, cualquier cosa que se te ocurre te lleva más de tres horas, y ni hablar si se te ocurre en las horas pico. Olvídalo, se te va el día yendo y viniendo. Querés ir del Valle de San Fernando a Vence y te tenés que quedar a la noche y volver al otro día porque sino es un quilombo. Yo conozco el Bronx, los distintos condados, pero Maniatan es un lugar estupendo.

¿Y Europa?
No conozco Europa.

¡El Indio no conoce Europa!(risas)
Yo tenía el dicho que “viajar es irse por las ramas”. Soy un tipo muy intelectual en muchos aspectos, y todas las anécdotas de viajes me parecían cosas muy ricas, pero en realidad yo tenía otro viaje, me interesaba la vida de otra manera. Viajé a Brasil y cosas así, a Estados Unidos porque me parecía interesante, más que nada la capital del imperio. Porque sin darse cuenta, después de años de ver series en televisión, uno va a lugares donde hay una estética y hasta escuchás la banda sonora… Fue ir a los Estados Unidos y a partir de ahí cada vez que podía viajar, en vez de decidirme ir a Madrid u otro lado, iba a Maniatan porque ya había perdido la cosa turística y salía abartolear por los barrios, a encontrarme con lo que fuera. Eso era lo que me gustaba de Nueva York.

INDIO EN AUTO

¿Vas a recorrer el país en auto?
A mí el auto me cuesta más que nada porque como vivimos acá, en la pampa, hasta que empieza ponerse lindo el paisaje te comés un garrón. Soy más del avión, pero ahora con Bruno me he puesto medio cagón. Toda la vida fui más del avión porque quiero ir a tal lado y son dos horas, tres horas, diez horas, pum y estás. Pero arrancar de acá y ver vaca, llanura, vaca, alambrado se pone difícil. Estoy llegando a un acuerdo porque a mi compañera le gusta manejar y le gusta ir con su coche y todo eso; es más tuerca que yo. No soy fierrero, tengo los coches que tengo porque son buenos, pero no me interesan un carajo. Yo no manejo porque me llevan. Sé manejar pero no me gusta. Prefiero ir mirando, boludeando, leyendo el diario…

Ni hablar de cambiar una rueda…
Noooo! Ahí es cuando lo termino odiando. A estos aparatos los empiezo a odiar cuando se rompen. Es muy cómodo mientras el otro te lleva, porque si se pudrió todo, te bajás, te tomás un remis y te vas. Pero si me tengo que quedar yo ahí, como un boludo, ni en pedo (risas). La otra es arrancar de acá, hacer cuatrocientos kilómetros, parar en un pueblo, hacer noche, desayunar ahí, comerse unos chorizos, hacer otros cuatrocientos kilómetros y ahí llegaste a San Luis. Ya si vas al sur, tenés que hacer otra etapa más. Si uno viviera en un lugar que es entretenido de movida, mata porque vas haciendo estas paradas. Lo que me embola es que vas sentado ahí en el coche, hablando, escuchando música…  es un embole.

Eso en el mejor de los casos, porque también Bruno puede portarse mal por ejemplo…
Hay como una cosa cool en casa, él no es un tipo histérico de “te tiro el cascotito”, no, es bastante pata el tipo. El nene, gracias a Dios, es muy vital y todo… hasta que lo empiecen a arruinar en el colegio. También estoy obligado a ir contrarreloj de las temporadas altas. Siempre voy en invierno al mar, en verano a al sur, gracias a Dios voy a las cataratas en épocas buenas porque allí es calor y humedad y los momentos más lindos es cuando la gente no puede ir.

¿Te gustaría conocer otros lugares?
Me gustaría ir a Europa, pero el gran problema en este momento que ya estoy medio grande, es que no termino de tener un estímulo. Todos esos viajes largos de diez horas, doce horas de avión… Antes no tenía problemas, aviones con tormentas, en los que se te caen las valijas… todo eso uno ya lo hizo varias veces. No tengo temor pero tengo fobias, y siempre me molestó el hecho de no poder cambiar el rumbo de las circunstancias en las que estoy metido. Eso es lo típico del fóbico. Si vos vas en un bondi, le decís “pare que me bajo”, y después ves como te las arreglás. Pero al piloto, ¿qué le vas a decir? “¿Paracaídas no hay?” (risas). Son diez horas que ya sabés que estás en una lata ahí arriba y te la tenés que comer. Al fóbico medio que no le gusta eso. El poder de decisión lo tengo acá, en la vida térrea.  Cuando estás en manos del capitán Di Lorenzo, estás perdido. Porque no hay manera de convencerlo, lo que más te dan es un Valium y un chaleco de fuerza para que no jodas. Eso yo lo tengo dominado, pero ahora con Bruno no sé,  a Virginia también le pasa lo mismo; nos hemos puesto cagones en ese sentido. Uno ya está medio hecho, pero esta vidita recién empieza y uno vive en lugares donde la seguridad aeronáutica es igual a la de Cromañón y  la de la autopista. Acá dos por tres hay uno que se salió de pista para el tráfico aéreo que hay acá, hemos tenido un porcentaje de accidentes grande. Por eso hay que quedarse acá en esta tierra abandonada por Dios, que bueno, si no te agarra un chorro y te mata, dentro de todo está todo bien.

INDIO CORRAL

¿Podrías no trabajar más?
Creo que sí, pero en este país es muy difícil porque te agarran la guita el Estado y los bancos… a mí me hicieron mierda.

¿Te agarró el corralito?
Sí, sí. Porque uno no está en esas cosas, entonces sos el último boludo que cuando todo el mundo se la llevó, vos leíste en el diario y decís: “bueno, por ahí es un boludeo”… y cagaste. Lo que sí sé es que yo no puedo dejar de tener planes del tipo artístico, y eso necesita guita. A no ser que te dediques a tocar al atardecer, con un martín, para tu familia y tus amigos. Uno se acostumbra a enunciar públicamente, quizás en defensa propia, entonces si uno hace lo posible por defender sus ideales, está hinchando por lo menos para ese lado.

Número de Soy Rock: 18
Protagonista: Indio Solari
Fecha y lugar: una mañana de septiembre en su casa de Parque Leloir.
Excusa: el debut en el Estadio Único de La Plata
Aperitivos: medialunas con café.
Cronistas: Pablo Mileo y Fernando Sánchez.
Tiempo de entrevista: dos casettes y medio de 90.
Onda: respetuosa, pero la mejor.

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