El Indio Solari hizo de Salta la linda, Salta la ricotera

Crónica sobre el concierto de Indio y Los Fundamentalistas en Salta.

Autor: Solo rock del país, 21 de septiembre de 2009

Y finalmente llegó el día tan esperado por todos los fanáticos: El Indio Solari hizo su única presentación del 2009 en la Salta “la Linda”, que este fin de semana se transformó en “la Ricotera”, ya que alrededor de 35 mil fanáticos de todos los puntos del país y del exterior llegaron para una misa única e irrepetible.

Tras los cruces entre Solari y Beilinson, el guitarrista de Los Redondos, por diferentes dichos, la gente mostró su seguimiento incondicional al cantante quien tocó a más de 1600 kilómetros de la Capital de la Argentina y de todas maneras llegó el Estadio Padre Martearena de la capital salteña.

Ya desde algunos días antes del show, los ricoteros comenzaron su misa llegando en micros, autos, camionetas o como pudieran. En toda la ciudad se observaban remeras del Indio y de Los Redondos, música ricotera en todas las radios, bares y en cualquier esquina donde se encontrara un grupo de jóvenes.

Las banderas empezaban a decorar la ciudad que se encierra entre cerros y la belleza natural y el paisaje iba tomando un nuevo color, cada vez que una nueva hora hacía que el recital se acerque a su comienzo.

Salta estaba práticamente colapsada por el mundo de gente que llegó para vivir el único recital del 2009 de Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Según fuentes salteñas, la capacidad hotelera de 9 mil personas se ocupó en su totalidad(sin contar la gran cantidad de personas que llegaron en carpas al camping municipal o aquellos que dormian en los hostales sentados en sillas o en hamacas paraguayas. Además, la calle Balcarce (la peatonal donde se encuentran restoranes y bares) facturó el doble, y la ciudad de Salta y alrededores facturaron entre 8 y 9 millones de pesos por la llegada del Indio.

Sin lugar a dudas todo lo que generó la misa ricotera valió la pena por un show que fue uno de los mejores de Solari como solista.

Después de varios cánticos de los miles de fanáticos, las luces del estadio se apagaron en su totalidad y una intro presentó a los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y con “Fuegos de Oktubre”, el Indio apareció en escena con un comienzo que rozó la perfección.

Tras el saludo oficial, llegaron temas de sus discos solista:“Tomasito podés verme? Tomasito podés orime?” (de El Tesoro de los Inocentes) y “Martinis y Tafiroles” (de Porco Rex).

Durante casi todo el show, Solari habló en varias oportunidades con el público agradeciendo llegar un estadio en Salta: “Llenar estadios en el Interior es increible. Les agradezco muchos… Estoy sin palabras”, sentenció el cantante para darle paso a una seguidilla de tomar ricoteros que fueron los que más abundaron en la noche: “Me matan Limón!”, “El infierno está encantador esta noche”, y el enganchado “Rock para el Negro Atila” y “Divina TV Führer”.

“¿Está linda Salta? Probaron las empanadas y los tamales?” le dijo el Indio a su gente antes de continuar con “Ramas desnudas” y “Bebamos de las copas más lindas”.

A esta altura, ya se veía a un Solari muy inspirado, una banda que está (desde hace rato) a la altura de la situación para no pifiar ni una nota en los temas de Los Redondos y un público que festejaba a más no poder pese al gran cansancio del viaje.

Con “El arte del buen comer” y “Vuelo a Sidney”, se terminó la primer parte del recital, que esta vez no tuvo un receso tan prolongado, pero si fue un pequeño corte para retomar el aliento y continuar con un show único, irrepetible e inolvidable.

Y la segunda parte comenzó tan bien como la primera: “El pibe de los astilleros”, “Porco Rex” y “Pabellón séptimo”, tema en el que el Indio se tomó un instante para contar lo que había sucedido en aquella cárcel, esos tres temas encendieron nuevamente la mecha del público que disfrutaba el gran espectáculo.

“Ella debe estar tan linda” continuó en la lista de temas, seguido por otros dos temas de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota que hicieron vibrar toda la ciudad: “Un ángel para tu soledad” y “Mariposa Pontiac – El rock del país”.

“To beef or not to beef” y “Porqué será que Dios no me quiere” mostraron una parte del repertorio solista del cantante, casi los últimos temas de sus discos tras el “descanso” de Los Redondos.

A esta altura (y no por los más de 1000 metros por encima del nivel del mar que se encuentra Salta), el recital estaba en un clima óptimo y lo que vino después fue lo que hizo que todos los kilómetros hechos por todos los ricoteros que coparon el Estadio Padre Martearena no se sintieran, ya que el grito ensordecedor llegó a todos los rincones de Salta: “Todo un palo”, el enganchado de “Ya nadie cree en mi remera” y “Ñam fri fruli fali fru”, para luego mechar “Pedía siempre temas en la radio”.

La antesala del final fue más que ideal: “Cruz Diablo” y “Un poco de amor francés”, le dieron paso a un final que tuvo mucha emoción: “Juguetes perdidos”, con todo el estadio iluminado por decenas de bengalas y banderas que se movian de un lado para el otro le dejó la piel de gallina a más de uno y con el corazón en llamas a todos.

“Flight 956”, uno de los mejores temas del segundo disco del Indio fue el que se antepuso al ya clásico pogo más grande del mundo: “Jijiji”, que nuevamente hizo temblar la tierra, pero ahora a 1600 kilómetros de esas noches en Buenos Aires.

Y así se escribió una nueva historia del rock nacional. La ciudad que vio nacer a Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota como banda, esta vez abrazó a Solari ya sin Skay en la guitarra para un recital que quedará en la cabeza de todos por mucho tiempo, y sin dudas, será uno de los mejores del año y de los que hizo el Indio como solista.

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