El Indio Solari recordó los 30 años de «Bang! Bang!!… estás liquidado»

Al cumplirse el 30° aniversario de la publicación de «Bang! Bang!!» la A.A.T.I.A (Asociación Argentina de Técnicos e Ingenieros de Audio) organizó una conferencia en la que Gustavo Gauvry (dueño de El Cielito y técnico de grabación del disco) explicó los detalles de aquella gran obra musical. También compartió una entrevista que le realizaron el 15 de septiembre al Indio Solari, en la que recuerda todos los entretelones de aquella grabación.

Entrevista grabada en Del Cielito (Parque Leloir) Fecha: 15 de septiembre de 2019
Créditos del video: Revista REC or Play 

Lo primero que recuerdo es por qué fuimos a Del Cielito. La verdad es que había dos motivos fundamentales para la época: uno para alejarnos de los dealers, que estaban muy cerca en nuestro estudio. Y por otro lado, habíamos estado trabajando en un estudio que tenía todos los fierros, todo bien… pero el dueño era muy hincha pelotas. Te ibas a tomar un cafe y te apagaba los valvulares, por ejemplo, te daba filo, te daba conversación para perder el tiempo… y este tenía otra ventaja, sobre todo para un grupo como nosotros, que nos gustaba, ese lugar así como estaba,  tranquilo, que salíamos a caminar, la atención buenísima de la gente, no como en los estudios más grandes que siempre hay una especie de pavada circulando para sentirse importante…

Y así fue que empezamos… habíamos convocado, si mal no recuerdo, habíamos convocado a otro ingeniero de sonido. Me gustaría por ahí decirles qué es el ingeniero de sonido para mi. El ingeniero de sonido es el que materializa mi ensueño, entonces para mi es muy importante. Hoy hablábamos con Gus que no he trabajado con muchos en tantos años, y es porque una vez que encuentro a alguno, ahora en la última etapa solista con Martín, que saca un sonido de guitarra para mi estupendo, que yo no puedo sacar… y aparte tengo una idea del productor artístico como tienen en otros lados. El productor artístico no tiene que estar siempre sobre los (…). Porque si estás haciendo un book, haciendo alguna cosa, estás tres horas trabajando en algo y tomas partido por él. En cambio si el productor artístico te da las consignas que los va a satisfacer, se va a dar una vuelta, se va a tomar algo, por ahí vuelve a las dos o tres horas, y dice “no, tiralo a la mierda, no tiene que ver con lo que yo estaba deseando”. Si sos vos lo defendes a muerte y perdes seis horas tratando de lograr el objetivo que es ese book, ese sampler, o lo que fuera, esa edición. 

Así de esa manera no. Vos estas fiel a la fantasía básica. Yo lo comparo con hacer una película. El director es el director de todo, sobre todo en el cine de director, no en el cine de industria de EEUU, sino el cine europeo, lo que llamábamos el cine de director. El ensueño que había que cumplir era el de él. Pero él no era el que más sabía de fotografía. Siempre había un polaco, o un checo que se sabía que era el director de fotografía, y otro el director de otra cosa, de vestuario, que se yo. Pero todos trabajando para cumplir el sueño del director que era el que filmaba la película. Esto es lo mismo. El ensueño que tiene que aparecer, o el más parecido, es el de uno, el del músico. Y después tiene que aprender, que es lo que aprendí yo durante el tiempo, qué pedir,  de qué manera pedirlo. Suponete ver algo, “ponele un delay cortito”, y ahí cargas el efecto, la reverb para que suene de tal manera, y por ahí el ingeniero que te tocó de turno no sabe que esas es una cosa que le sirve a tu música. Por ejemplo, generalmente, una forma básica que tiene de manejarse el espectro, es una bajadita en el medio… Bueno, en mi caso no, porque ahí está la voz mía que se puede rescatar, esa voz medio de frenada de coche que le llamo yo está justo en esas frecuencias.

Llegamos acá y estaba Gus. Terminó reemplazando Gustavo a otros… Gustavo ni sabía quiénes éramos, no tenía ni idea. Y como nosotros, en realidad todavía no sabíamos mucho del asunto… sucedía que no había mucha posibilidad de transmitirle lo que queríamos, y él no nos conocía, no nos había visto en el directo. Tenía creo que el primer disco o el segundo como referencia, pero el sonido era totalmente diferente, porque independiente de las posibilidades que teníamos en Del Cielito, los estudios anteriores habían sido, uno muy artesanal, el de Lito Vitale, y el otro de otro muchacho que no quiero nombrarlo, que te apagaba los valvulares. Caímos acá y de movida estábamos encantados porque hacíamos una vida casi de comunidad, porque nos quedamos acá internados, no nos íbamos a correr peligros. Había pileta, jugábamos al fútbol, boludeábamos, porque el boludeo en el trabajo, si tenes la posibilidad de hacerlo, es importante, porque relaja mucho. Si vos estás obligado por las horas que tenes de trabajo, como generalmente le sucede a uno al principio, cosa que a nosotros no nos pasó, porque lo pagábamos nosotros, no teníamos ninguna compañia que nos diera la soga que tenía que darnos.

Te relajas y cuando estas de buen espíritu vas a grabar. La diferencia que hay entre una buena grabación justa, apretada, en realidad es cuando se hace el trabajo en buen espíritu. Y el buen espíritu no solo tiene que ser al que está interpretando, o si la banda está tocando juntos, sino también de la gente que te está tomando. Tenes que transmitirle algo para que el tipo entienda que su rol está siendo respetado por otro lado, por supuesto de ese lado también hay que ser muy respetuoso, tratar de reír…  que no saben de que se están riendo los músicos adentro de la sala, que eso siempre tira mala onda.

El asunto es que había también una moda en esa época non sancta, en la cual habían caído algunos ingenieros de sonido. Probamos con un par, y el último uno muy prestigioso. Un dia entro a la sala, yo era el mas rompe pelotas en general, sigo siendo el mas rompe pelotas. Los trabajos de consola siempre al lado del ingeniero, hinchándole las pelotas, escuchando con auriculares.  Un dia uno había capotado, llegamos  a un acuerdo con otro, y un dia lo encuentro abajo de la mesa de la consola como que estaba buscando.

No, les digo, chicos soy un hombre grande no es así. Venimos a un estudio para usarlo de la manera, y no encuentro que haya ahí una escucha que te diga algo. Me parece que nos estás vendiendo humo. Ahí lo hicimos tocar, tocó… y llegó un momento que Gustavo nos dijo quien era el ingeniero. Creo que ni sabíamos quién era el ingeniero, creíamos que era el dueño, y que el dueño también era David Lebón, los misterios de la época. 

Del Cielito por estar en el Parque era como ir a algún lado de vacaciones y no estaba muy a mano como para estar atesorado en la ciudad, cumpliendo con todos los proyectos berretas. Generalmente venía gente o amiga de él, Spinetta, un montón. Y un buen día caímos nosotros. Terminó grabandolo él. A mi al principio no me gusto un carajo. Notaba un sonido muy raro.

Yo me he reconciliado en general con toda la historia. En Bang Bang nos internamos, hicimos todos los deberes como se hacían acá, respetamos, para una banda de rocanrol que se caracteriza con tirar televisores por la ventana cosas así,  jugamos al ping pong, hicimos una maravilla de terapia y mientras tanto grabábamos Bang! Bang!

¿Y las canciones estaban todas terminadas?

No, yo le pasé. Ahí está esa estrella era mi lujo? Esa se la pase a Skay. Faltaba un tema, yo la tenia esa canción, estaba prácticamente estaban todas las partes.  Y se la pase estaba abajo de un arbolito…y otra vez le pasé otra, en otro álbum, creo que la otra era, no se si viste que hay una dando vueltas una por ahi, la Reina Momo, que es una canción también muy parecida y elegimos Esa estrella era mi lujo.

Creo que de las demás habíamos, al menos, intercambiado los mini discs en esa época, los datos.

Trabajamos asi: yo hacía una maqueta básica, con las partes de las canciones -ni siquiera con la letra, o sea con una zanata-, y se la mandaba a Skay para que viera de lo que estaba tocando él si había cosas que se entroncan, y después se hacía un mix de las dos ideas musicales, y se llevaban adelante. Las primeras que vestían traje de luces eran la que iban. Siempre hemos tenido mucha facilidad con Skay y en el caso mío mucha facilidad para las melodías, para ordenar, para componer.

Yo más que músico soy un songwriter. Un escritor de canciones, autor y compositor de canciones.

¿Cuando compones las melodías se te ocurren o vienen a partir de que estas arriba del instrumento?

No, yo tengo una facilidad, A mi me tiras un ratito al cuete y te hago una canción. Yo tengo mucha facilidad, es una cosa innata, no es una cosa que uno se pueda jactar, porque no es algo que aprendí en ningún lado. Todas las composiciones… ahora por ejemplo me estoy atreviendo a más, porque me despegué del rock cuadrado hacer rato. No me gusta a mi ni el blues y el rock, tienen ese corset que si te salís bastante de los acordes y pones disminuidas y séptimas y cosas así… el drama está ahí, yo escribo dramas musicales, porque creo que de la alegría no se puede decir nada, y lo que ya se dijo, que lo dijo un señor que se llamaba Palito Ortega, dijo «la felicidad ja-ja-ja» y es lo más que se puede decir.

Bang Bang es un disco bisagra, no sólo porque a partir de ahí empezaron a convocar bastante, a tener gente afuera de los shows, e inclusive problemas con la policía.

Bueno, salimos más en policiales que…

Empezaron a hacer estadios, y como que el disco también tiene una característica oscura…

Eso lo que tiene de bueno el disco, ¿no? Más allá de que las canciones todavía estaban sueltas, todavía había esa intención de darles una unidad. No una idea como una operita, como se usaba, sino una unidad porque estaban hechas en el mismo tiempo que yo estoy escribiendo esas cosas. Hay una unidad en el tiempo, no que estén vinculadas al mismo tema.

Generalmente uso alguna línea como despertador, algún título. Me gusta primero titular. Agarro un título que me parezca ingenioso y a partir de ahí construyo toda la letra. Ya tengo la melodía, toda la canción está hecha mucho tiempo antes de presentársela a la banda. Ya la tengo en zanata, que hago un inglés medio raro para que me obligue a acentuar en los momentos, para no acentuar en licencia poética,  hay algunos cantantes que tienen todos los acentos corridos, muy famoso… pero bueno, son detalles

Yo hago primero lo que se llama una “maqueta”. Es decir, pongo un ritmo que me guste. No se que voy a hacer en ese momento. Tengo ganas de componer algo. Entonces llegó, busco en unas máquinas de ritmo, busco en la librería algún un ritmo que tenga ganas de hacer ese dia. Que puede ser cualquier cosa, porque a veces hago cosas con el Crucero del Amor. Hago boleros, no son boleros, son canciones del Crucero del Amor, porque tengo los yeites de varias épocas por la edad.

Hay un desafío que les hice los músicos y nunca se atrevieron. Que es hacer un disco con un tema de cada época musical. Arrancar con lo más primitivo del rock, después pasar con algo parecido a la época del Swinging London, el punk… estamos hablando de una cosa elemental, el punk… 

Un tema de cada uno de los temas, psicodelia, que se yo… parece que hace falta una diversidad muy grande de criterios. Yo me la banco, pero tendría que hacer con distintas bandas porque la misma banda me dice “nooo”

Yo lo que note en tus letras es que rara vez usas la primera persona, siempre hablas en tercera persona…

No, no, la primera la uso bastante. Casualmente Marcelo me dice eso, que yo me meto en la bañera con los tipos, porque siempre hay una estrofa donde cambio, por ejemplo, “¿qué pasa en tu nube?”, “¿qué pasa en mi nube?”, dice la última estrofa. Por ahí no se nota muchas veces.  Yo uso la primera persona, por ejemplo, cuando la canción (tararea) “me pone tieso ya me bajo acá, y te esnifo la cabeza y me esnifan la cabeza”. Me meto bastante, no lo cuento como desde un observatorio. En realidad me meto bastante en las letras, a veces más de lo que quisiera, pero para que se sepa desde dónde lo estoy contando, Cuando cuento de los marginales, no me quiero poner en un tipo que es casi de la CNN que comenta empilchado de Gap o de Banana Republic, comenta la porquería que tiene al lado. 

Estoy ahí yo también. Por algo lo cuento, lo cuento porque creo que lo se. Se lo que les pasa a los chicos de La Garganta Poderosa, se lo que les pasa… porque se llevan muy bien conmigo la gente humilde.