El callejón de los milagros

LETRA

Mi callejón con todos sus milagros
tu callejón… Ay! BANG! BANG! BANG!
Jardines con sus manzanitas de oro
Y en tu jardín Ay! BANG! BANG! BANG!

Charcos amargos son tus quince años
Y está esa piedra que te quiere hundir! Oh! No!

La Muerte que te mira, hace visera
Cuencas vacías BANG! BANG! BANG!
Estás atado en el piso del baño
boca abajo y BANG! BANG! BANG!

Un estampido no te cambia el gesto
(son los billetes los que te dan ilusión)

Esos pibes no sienten nada
No sienten que se pueden morir
y nada por vos

Lo que te huele con su hocico negro
es el pichicho de la ley
Soñaste con mucamos filipinos
muerto coqueto Ay! BANG! BANG! BANG!

Perfumes que empalagan y marean
con los milagros de mi callejón

Mi callejón…
Mi callejón con todos sus milagros
Tu callejón… Ay! BANG!

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El callejón de los milagros.

Es una pintura actual. Habla de la gente que se queja y a la vez hace mostración de riqueza y la termina matando un pibe que no siente nada, que agarra al tipo que soñaba con mucamos filipinos, lo tira al piso del baño y… BANG BANG BANG. Parece un tema que reclama una música más dramática, pero como los pibes no sienten nada…

Las discográficas convierten toda música abrasiva en sonidos de ascensor, para exprimirle hasta el último dólar. Recuerdo haber oído una versión de Smells Like Teen Spirit al estilo bossa/lounge music.

Esto lo hice a propósito. Da la impresión de que el coro está en un bar cantando alegremente, como celebrando que la banda toca sin comprender del todo qué es lo que está cantando… En La moda no es vanguardia utilizo la misma técnica de distracción: pensás que estoy hablando de la moda en general pero, cuando el tema avanza, entendés que hablo de una moda en particular, la moda del odio. En estos días todo el mundo está sacado. ¡Imaginate cómo estará la gente que no tiene nada!
Como realidad, “el callejón de los milagros” está siempre a un paso. Recuerdo esa vez que salimos de Huracán con Los Redondos, después de un concierto, y la caravana se vio obligada a pasar a través de un barrio. Era una de esas épocas en que todo el mundo vivía con miedo, acorazada, cagada hasta las patas por culpa de la “inseguridad”. Y esta gente, que en los medios era presentada como la villana principal, estaba de joda en la calle, con chicos y todo, jugando al metegol en plena madrugada.
Estas cosas no pasaban acá. De algún modo las importamos: a estos hijos de puta los llevaban de las narices desde afuera y por eso fueron a aprender a hacer maldades superlativas a Francia, a Centroamérica… Después, al volver, en lugar de zamarrearte un poco y convertirte en preso político como hacían antes, secuestraban gente, la torturaban, le abrían el vientre y la tiraban al mar, los muy hijos de puta. Y eso puede volver a pasar. Eso no puede volver a pasar. Con esas monstruosidades no sólo se robaron la vida de los que mataron: también se robaron nuestras vidas, las vidas de todos los que quedamos vivos.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 26 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Es una historia de pequeña violencia urbana que el Indio suele hacer, y en la que se escucha mucho lo que el Indio bautizó «El coro anarco-pontificio», es decir un montón de delirantes que grabamos ahí como si fuésemos una hinchada -que lo somos, de algún modo-. Hice coro yo, hizo ruidos Gustavo Gauvry, que era el tipo que manejaba los estudios Del Cielito, Julito Carfi, un gran amigo del Indio, Deborah Dixon, Luciana… una cantidad de gente. Todos sonamos ahí como una hinchada futbolística. Quedó más o menos prolijo gracias a la tecnología. Y acá el broche de oro lo da Rosita, una gran amiga que labura con el Indio. «Rosi de Jardín», como figura en la ficha técnica. Se van a dar cuenta porque tiene las risas más contagiosas que uno pueda llegar a escuchar en la vida.

Marcelo Figueras, «Big Bang», FM La Patriada, 22 de febrero de 2018

La mirada que el Indio echa sobre esta gente es fraternal, su yo se reconoce en ese nosotros. En cambio, con los personajes frívolos de El callejón de los milagros (“soñaste con mucamos filipinos”) y El martillo de las brujas (“posters de obras de arte vos comprás / y cargás tu pesada bijouterie“) no tiene contemplaciones. Cuando les llega el destino, registra los hechos con desapego de cronista. Los pibes que balean en el baño al de los mucamos filipinos “no sienten nada / no sienten que se pueden morir / y nada por vos”. Los habitantes de un barrio privado que se ven asaltados por una “marea brava, marea oscura” preguntan, descubriéndose indefensos: “Y la guardia, ¿dónde está?” Pero su reclamo no obtiene respuesta y queda boyando en un dramático silencio.

“Un gran remedio para un gran mal”. Marcelo Figueras para “El cohete a la luna”, 28 de julio de 2018

Gustavo Gauvry, ex dueño de El Cielito, fue uno de los amigos de Indio Solari que formó parte del denominado «Coro anarco-pontificio». El 6 de agosto de 2018 compartió una foto correspondiente a una de las sesiones de grabación de los coros, realizada en 2017.

Letra original manuscrita por Indio Solari

El usurio Brujorock87 compartió en Instagram parte de la letra manuscrita de esta canción.

INGENIERÍA Y TAMBORES: Don Martin
GUITARRAS: Gaspar y Baltasar
BAJO: Fernando «Muchacho» Nale
VOCES: Protoplasman-Deborah y Luciana
SAXOS: Nattycombo Colombo
TROMPETAS: Tallarita le Fou
CORO ANARCO-PONTIFICIO: Marcello Raiter-Ax-Gustavo Cielo
Don Martin-Protoplasman-Culito
Deborah-Luciana

Y EL APORTE EXCEPCIONAL DE LA SOPRANO INTERNACIONAL
Rosie de Jardin

PIEDAD Y MÁS PIEDAD: Big Klaus

MÚSICA, LETRAS, PRODUCCIÓN ARTÍSTICA Y ALGÚN QUE OTRO RUIDO: por Protoplasman

ARTE DE TAPA:
Idea original: Protoplasman
Realización: Adrián Marzano

Grabado, mezclado y masterizado en Luzbola.
LUZBOLA©2018

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