El ruiseñor, el amor y la muerte

LETRA

En mi corazón
embocaste tu sueño
La amistad dejó sin cuidado al amor
Vos no deseás que yo te quiera así,
(que te prefiera nomás)

Todo viejo amor nos importuna siempre
(sabés ocultar, entonces amás)
Me amaste mucho, poco tiempo y ves…
…tu suerte te abandonó

Qué rosa oscura vive y florece en los pantanos?
Será que ya no puedo bailar
el ritual simple y gris de un Soñador

Mi lengua dice todo el tiempo, tonteras.
Que vine a vivir… con mi muerte también
La Gran Lady existe para que
vos no me asfixies, amor

Qué rosa oscura vive y florece en los pantanos?
Será que ya no puedo bailar
el ritual simple y gris de un Soñador

Buscá tu cura y no la ingenua salvación
y el dolor más puro es el de haber sido tan
feliz

APARECE EN

Más info sobre la canción!

¿Cómo apareció la idea que te condujo a El ruiseñor…?

Fue el primer tema que elegí para el disco. Es más lento que un midtempo. Y de los últimos que grabé, en la maqueta me salió con una voz grave y aguardentosa imposible de repetir.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 26 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Es el turno de El ruiseñor, el amor y la muerte.

Es la poesía más pura que tiene el disco. Abarca tanto que no termina de definirse nunca. Cuenta sensaciones, sentimientos que pintan —o al menos lo intentan— mi sensibilidad. El que habla se dirige a una interlocutora que se le metió en el cerebro: Todo viejo amor nos importuna siempre… De esas mujeres que te lastiman el corazón con su sola presencia, porque consiguieron entrar en un lugar donde poca gente entra. Por eso dice también: Me amaste mucho poco tiempo…

Ahí volvés a hablar de la Gran Lady.

Cosas que uno dice para que no lo jodan del todo. Es como pretender, durante un partido de truco, que tenés un ancho guardado. La Gran Lady es un personaje que el narrador tiene idealizado, porque le ha arrancado algún beneficio. El amor será un gran afrodisíaco, pero en materia de sexo… ¡como las profesionales no hay!
Cuando veo a esos escritores que son fruto de haber sobrevivido a tantas desgracias… ¡Deberían estar felices de que finalmente han obtenido algo bueno!
En cambio, yo peno por el paraíso perdido.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 26 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

El cuarto tema es el que da el nombre al título, El ruiseñor, el amor y la muerte. Es un tema lento, como tranquilo y dramático, inevitablemente.

Marcelo Figueras, «Big Bang», FM La Patriada, 22 de febrero de 2018

La segunda mención a la felicidad que existe en el disco es aún más elocuente. Llega, sin ingenuidad alguna, como remate de la canción homónima: El ruiseñor, el amor y la muerte. Se trata de una balada cuya letra que es lo más parecido a una poesía en estado puro que el Indio haya difundido. (Convendría recordar que, según la tradicion de Occidente, el ruiseñor —cuyo nombre en inglés antiguo, nightingale, significa el que canta de noche— es el símbolo de los poetas. Percy Shelley escribió: “El poeta es un ruiseñor que se sienta en la oscuridad y canta para alegrar su propia soledad con dulces sonidos”.) Y como el Indio es de los que cree que la materia esencial de los poetas es el misterio, pone en su centro una circunstancia íntima a la cual porfía en mantener velada. Un poco a la manera del Bowie que cerró su disco que sabía póstumo con la canción I Can’t Give Everything Away, lo cual puede traducirse como No puedo revelarlo todo. El Indio reescribe esta defensa del secreto desde otro lugar, con la sabiduría del amateurveterano:”Sabés ocultar, entonces amás”.

Pero el final es transparente: “Buscá tu cura y no la ingenua salvación”, dice. “El dolor más puro es el de haber sido tan feliz”. En Blade Runner (una peli que le gustó: en el ’98 describió la Finisterre de Último bondi como “una suerte de Ciudad del Este del futuro, donde podría ocurrir la Blade Runner del subdesarrollo”), Roy Batty se enfrenta consciente a sus últimos instantes, durante los cuales valora la vida más que nunca. Y el Indio parece estar arrimándose a ese estado de ánimo. ¿Qué otra cosa podríamos esperar del tipo que definió las despedidas como “esos dolores dulces”?

“Un gran remedio para un gran mal”. Marcelo Figueras para “El cohete a la luna”, 28 de julio de 2018

La referencia a la Gran Lady: así se llamó una de las canciones de Lobo suelto – Cordero atado. «La Gran lady te acaricia y no besa, ¡oh! no… (es un instante de belleza muy cruel)»

INGENIERÍA Y TAMBORES: Don Martin
GUITARRAS: Gaspar y Baltasar
BAJO: Fernando «Muchacho» Nale
VOCES: Protoplasman-Deborah y Luciana
SAXOS: Nattycombo Colombo
TROMPETAS: Tallarita le Fou
CORO ANARCO-PONTIFICIO: Marcello Raiter-Ax-Gustavo Cielo
Don Martin-Protoplasman-Culito
Deborah-Luciana

Y EL APORTE EXCEPCIONAL DE LA SOPRANO INTERNACIONAL
Rosie de Jardin

PIEDAD Y MÁS PIEDAD: Big Klaus

MÚSICA, LETRAS, PRODUCCIÓN ARTÍSTICA Y ALGÚN QUE OTRO RUIDO: por Protoplasman

ARTE DE TAPA:
Idea original: Protoplasman
Realización: Adrián Marzano

Grabado, mezclado y masterizado en Luzbola.
LUZBOLA©2018

Anuncios