Pinturas de guerra

LETRA

Cuando ya abandone mi nombre
a merced de miserables, Ay!
Tal será mi vergüenza
que enviaré mi fantasma
a librarme de ellos

Con pinturas de guerra
volveré a dar batalla
Si la adversidad triunfa
dolerá porque fui feliz

Fuimos tan graciosos
y también tan valientes
que aún reímos

Todos esos jodidos
que «retienen la vida
un poquito nada más»
Siempre tienen a mano
las más tontas razones
para mentir a gusto
siempre a gusto del poder

Pinturas de guerra!

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Pinturas de guerra es el tema que abre el fuego.

Cuando yo abandone mi nombre…
Es una baladronada. Porque cuando me muera no voy a poder hacer nada, pero de todos modos lo digo, me anticipo: Una vez que esté muerto, váyanse todos a la concha de su madre. Una guapeada hecha y derecha. Es que me están rompiendo mucho las pelotas… ¡Me tienen arrinconado! Pero en cualquier momento salgo a romper las pelotas yo otra vez.
Me harta la gente que miente siempre a gusto del poder… ¿Te acordás del texto de la mina esa sobre Chomsky, que leí el otro día en la radio? (Busca el libro, lee el párrafo en cuestión.) Dice así: [Noam Chomsky] Estudia los medios masivos como factores de control, manipulación y dominación de la opinión pública… Contra el pensamiento único, esa constelación ideológica de extrema derecha, conservadurismo cultural y recetas económicas neoliberales que los medios difunden día tras día. No es posible dominar sólo a través de la fuerza, debe ir acompañado por control de pensamiento, construcción de consenso, la paciente pero ininterrumpida elaboración de una hegemonía. [Por eso se especializan en] manipular los datos para que sean interpretados en sentido que favorezca siempre a los poderosos, para que los intereses de un sector social acaudalado y poderoso, la elite del establishment, aparezcan como intereses generales de la Nación y de la democracia. El consenso jamás surge espontáneamente. Se fabrica industrialmente, como una mercancía.
De esa letra rescato la inclusión del graciosos y valientes, la fórmula que me gusta usar cada vez que brindo con alguien.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 26 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Cuando escuché Pinturas de guerra, me pareció una cosa, y ahora resuena de otra manera. Lo personal se volvió universal, del modo más político.

Uno se entera del poema a medida que lo va haciendo… El estilo es lo que usa el artista para mostrar su pensamiento. ¿Quién ignora para qué lado apunto en la vida, aunque no entienda mis letras? Para mí el caos es el campo de juego; la ambigüedad y la confusión. La pequeña muerte de la psicodelia te permite volver a un estado de inocencia, desde ahí podés leer las cosas que fuiste perdiendo por culpa de la educación y la cultura. Lo único que uno tiene que hacer es ser honesto.
Y no tiene por qué no serlo. El único testigo de cómo transmitís las emociones, en qué emociones te recostás en cada momento, sos vos. Y algunos de tus amigos, claro. No es escritura automática, porque la emoción no lo es. Tenés que estar afinado para la tarea. Un estado de conciencia liberado de preconceptos. Y eso no se va más.
Originalmente Pintura de guerra era un grito, provocado por lo que han hecho conmigo y con mi nombre durante estos meses. Gente capaz de decir cualquier cosa… ¡Si ni me conocen, los hijos de puta!

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 26 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

En Pinturas de guerra —un arranque abrasivo, que contagia el ánimo batallador— se imagina fantasma, volviendo de la muerte para enfrentarse a “esos jodidos” que “siempre tienen a mano / las más tontas razones / para mentir a gusto / siempre a gusto del poder”.

(…)

Cuando el Indio me mostró las primeras letras de El ruiseñor, pensé que iba a ser un disco introspectivo: Solari tomando distancia de una realidad nada encantadora —desalentadora, incluso—, para reflexionar sobre su propia, excepcional circunstancia. Me equivoqué fiero. Es verdad que habla desde el papel que le ha tocado en el teatro del mundo, como al principio de Pinturas de guerra: aquel que dice “cuando ya abandone mi nombre / a merced de miserables / tal será mi vergüenza / que enviaré mi fantasma / a librarme de ellos” es sin duda una figura pública preocupada por su legado. Lo que ocurre es que Solari nunca se desprende de la circunstancia que lo rodea; aun cuando su situación lo habilitaría a recortarse del fondo, evita hacerlo.

«Un gran remedio para un gran mal». Marcelo Figueras para «El cohete a la luna», 28 de julio de 2018

El quinto disco de estudio de Indio Solari comienza con una canción que se llama «Pinturas de guerra». Ya desde la primera estrofa Solari emite una declaración de combate, dirigida a «todos esos jodidos que “retienen la vida un poquito nada más”, a esos que mienten «siempre a gusto del poder». A quien le quepa el sayo, que se lo ponga.

«Con pinturas de guerra volveré a dar batalla» / «Enviaré mi fantasma a librarme de ellos», les advierte.

El título de la canción es otro guiño del Indio a su pasado redondo: durante algunos de los recitales de Patricio Rey entre tema y tema, quizás sorprendido (¿o alarmado?) por el fervor del público, tomaba el micrófono y describía de ese modo el espíritu combativo de los redonditos de abajo.

En nuestro archivo encontramos el video de una de esas declaraciones. Durante el feriado del viernes 1 de mayo de 1992 Los Redondos tocaron en el Microestadio de Lanus. Fue una jornada violenta: la policía veía con malos ojos semejante concentración popular. Detenciones ilegales y represiones como la que sufrió Walter Bulacio seguían siendo comunes, y aquella noche no terminó en tragedia de casualidad. Para colmo la cosa se complicó cuando cayó un grupo de seguidores sin entradas, y se metieron a los empujones en el Microestadio. La policía repartió gases, palos y detenciones. Hubo heridos. El combo completo.

El show comenzó con El pibe de los astilleros y continuó bien arriba con Un pacman en el Savoy. Antes de cantar el tercero (Un poco de amor francés), Solari por primera vez esa noche le habló a su público. «Bueno, como veníamos diciendo, ¡pintura de guerra! ¡pintura de guerra!» 

INGENIERÍA Y TAMBORES: Don Martin
GUITARRAS: Gaspar y Baltasar
BAJO: Fernando «Muchacho» Nale
VOCES: Protoplasman-Deborah y Luciana
SAXOS: Nattycombo Colombo
TROMPETAS: Tallarita le Fou
CORO ANARCO-PONTIFICIO: Marcello Raiter-Ax-Gustavo Cielo
Don Martin-Protoplasman-Culito
Deborah-Luciana

Y EL APORTE EXCEPCIONAL DE LA SOPRANO INTERNACIONAL
Rosie de Jardin

PIEDAD Y MÁS PIEDAD: Big Klaus

MÚSICA, LETRAS, PRODUCCIÓN ARTÍSTICA Y ALGÚN QUE OTRO RUIDO: por Protoplasman

ARTE DE TAPA:
Idea original: Protoplasman
Realización: Adrián Marzano

Grabado, mezclado y masterizado en Luzbola.
LUZBOLA©2018

Versiones en vivo, covers, rarezas:

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