En Tandil el Indio volvió a las bases

Artículo sobre el show de Indio Solari en Tandil.

Autor: Comahue Rock online, 17 de noviembre de 2010. Por Oscar Livera.

Intentar explicar el rito, la movilización o la euforia del fanático ricotero en cualquier punto del país y en cualquier estación del año, es como pedir que uno explique el momento del nacimiento de un hijo. No se puede porque el nudo en la garganta, en el estómago, anula toda palabra que describa el momento que uno vivió en la misa de Carlos Alberto Solari.

El recital fue sencillamente impresionante por todo lo que se mostró y por los que se va a venir el año que viene en materias de recitales. El de Tandil fue el único del 2010, pero desde la producción se dijo que el 2011 estaremos invitados a 5 convites y el 26 marzo se presentará en vivo el nuevo material del Indio en Salta.

Pero volviendo al 13 de noviembre pasado, la ciudad sintió la presión de las 100. 000 almas que dieron el presente en el Hipódromo de Tandil. Desde las 16 ya estaban habilitadas la entrada al predio y todo transcurrió con normalidad en el área donde se paraban los ómnibus, traffics y autos. Si hasta había una camioneta donde se habían trasladado familias completas desde el conurbano bonaerense, pero dentro trajeron todo el combo chori-birra que vendieron para recuperar el gasto del viaje a las sierras tandilense.

Según la organización, para las 21:15 ya habían entrado la mayoría de la gente a la cancha hípica, aunque también se dijo que a última hora se descubrió que en boletería habían logrado meter alrededor de $5.000 falsos y tuvieron que frenar las ventas de tickets. A eso se le sumó la gran cantidad de personas que no tenían sus entradas y que finalmente lograron entrar para las 21:45 sin ningún inconveniente, hora que dio inicio el recital.

Cuatro pantallas de alta definición se distribuyeron en la mitad del predio y se estrenaron nuevos equipos de sonido para que la gente pudiera ver y escuchar el show sin problemas.

Desde el escenario comenzó la intro del recital y luego cuando debía levantarse la reja que separaba al Indio de su gente, imprevistamente se paró, pero no la canción “Jugo de tomate frío”, de la mítica banda de los setenta Manal. Al tema, después de varias estrofas, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado engancharon “Un tal Briggite Bardot”. Cuando finalizó, se hizo un parate para arreglar el inconveniente técnico y siguieron con “Ramas caídas/ Martinis y Tafiroles”. La fiesta había comenzado a rodar.

El Indio presentó un show inolvidable para sus seguidores ricoteros y para él también. Era un mar de gente que dificultaba tener una panorámica real de la cantidad de público en el lugar.

“Son unos cuantos” dijo Carlos Alberto con el micrófono en mano y casi sin poder creer lo que veían sus retinas.

Cuando el trompetista Gillespie y el periodista Claudio Kleiman salían por el lado de los baños en dirección a la torre de prensa, Solari y su banda tocaban “Rock para el negro Atila/Divina TV Führer”; “Bebamos de las copas mas lindas”; “Porco Rex”; “Angel de la Soledad”, para terminar el primer set de la noche con “Vuelo a Sydney”.

En la segunda parte, desde el escenario los Fundamentalistas le pusieron sonido a nuestras vidas con “Fuego de Octubre”; “El tesoro de los inocentes”, y la reversionada y clásica “El regreso de Mao”. Para quienes venimos del interior escuchar éste tema fue una caricia al cuore, fue recordar que hacíamos lo imposible cuando éramos pendejos para conseguir los inéditos de los Redondos en cassette en Parque Rivadavia y que se lo encargábamos a nuestros amigos que estudiaban en Capital Federal.

Cuando las agujas del reloj habían superado las 11 de la noche, el Indio nos incitó a nuestro primer pogo más grande del universo de la noche, ese mismo que cuando tomé altura por sobre las vallas para sacar una foto, los chicos se veían como bombas pequeñitas en las bengalas. “Juguetes perdidos” fue el tema de cierre de la segunda parte del show.

En el último tramo, “Pedía siempre temas en la radio” fue la canción que dio comienzo al final de nuestra fiesta tandilense; luego “Yo caníbal”; y después un tema dedicado a Enrique Quiquito Symms “…que parece que ahora me ama” dijo el Solari , y sonó entre las sierras “Héroe del whisky”.

Cuando terminó el tema, el Indio retomó su micrófono y dijo: “Hoy cantamos un tema de Manal, un grupo primordial de nuestro rock. Les recomiendo su primer disco, no se volvió a hacer un blues igual”. El público lo celebró con un gran aplauso y cuando decaía la situación, Solari anunció “ahora vamos a homenajear a otro grupo primordial”, y nos prendimos fuego con la versión de Post-crucifixión, de Pescado Rabioso, enganchada con “Vamos las bandas”. “Flight 956” fue al anteúltimo himno que preparó el terreno para “el pogo más grande del universo” de la mano de “Ji,ji,ji”.

Por que todos sabíamos que esa noche templada fue más que especial. Por los homenajes, por el disco nuevo que sale en diciembre que viene –“El perfume de la tempestad”-, y porque éste pogo es el conjuro que uno guarda en la cabeza y en el corazón, para volvernos a encontrar el próximo 26 de marzo del 2011, allá en Salta.

El Indio Solari se despidió de su gente, pero su emoción definió el gran show (¡que todos disfrutamos!) “Gracias a todos. Esto… no tiene explicación”.

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