Lo nuestro es un negocio del corazón 

Interesante entrevista a Los Redondos realizada por la Revista Generación X, en la que hablan de todos los temas, y en especial de sus colegas. 

Autor: Revista Generación X. 20 de abril al 3 de mayo de 1994

SABER RENUNCIAR

Indio: A nosotros nos han llegado a acusar de hacer una especie de marketing de la independencia. Pero si fuera así el mecanismo, bárbaro, por qué no lo hacen los demás? Si esto es simplemente hacerse el boludo, quedarse aparte sin renunciar a nada ni un carajo, por qué carajo no copiaron esa estrategia marketinera? Pero para llegar a esa circunstancia hubo todo un proceso previo, un proceso de renunciar, porque hay que renunciar cuando viene un tipo de la CBS y te dice acá te están esperando en el hotel y todo eso. Bueno, alguien en busca de una mayor libertad puede hacer eso, pero recién ahí podés decir que ese tipo no está haciendo marketing de renunciamiento. Porque hay que saber renunciar, cuando viene un tipo y te dice si tocás para mi campaña te regalo un departamento, y ni siquiera tenés que llevar toda la banda, con una guitarrita se arreglan… Entonces la estrategia marketinera de renunciar hay que bancarla con el culo y no con la lengua. Aparte, tácticas tienen todos los grupos, pero detrás de eso tiene que haber un concepto fuerte que avale lo que decís, lo que alentás. Incluso cuando te animás a renunciar, y no por generosidad sino porque vos defendés tu libertad.

Además, el laburo de ustedes llevó años. Hoy todos quieren vivir de la música a los diez minutos…
Indio: Y eso vale la libertad de ellos… Si vos valés cinco pesos, vas a valer cinco pesos y el que tenga cinco pesos te va a comprar el culo siempre, porque vos ya le diste un valor a tu ojete. Entonces si a todo eso que vos querés transmitir de alguna manera, con la música como vehículo, le vas a poner un precio inmediato ni bien aparece un tipo con un cheque, y bueno, entonces es muy fácil decir que hay como un marketing del renunciamiento, que son los tipos que se avivaron y dijeron durante diecisiete años renunciemos a todas las ofertas que nos hicieron, y no quiero hacer nombres, en la época en que trabajaba doce horas en un Hogar de Niños- con un lagrimón acá, porque te digo que no es sopa ese laburo- y después ir a ensayar con ese humor dos o tres horas… Me parece que eso no es una estrategia de marketing.

ESCUCHANDO MÚSICA

Qué te parece lo último de Divididos?
Indio: Me gusta. Hace un tiempo, nos preguntaban en una revista si los Divididos habían capitalizado el público nuestro. Yo creo que ellos capitalizaron el público que se merecen por lo que han hecho. Es una buena banda, tienen una personalidad; ahora creo que tienen un problema, pero no sé como es eso. Nosotros hemos cambiado de integrantes más de una vez… Lo que creo es que Divididos tiene un peso, como Las Pelotas, que no tiene una gran promoción, pero también es una banda de peso. Pero esto no tiene que ver con que nosotros no toquemos: la gente va y le gusta lo que le gusta. Lo que no me gusta son las recreaciones de los temas tradicionales, pero son gustos personales.
¿Y de los Guns que opinan?

Indio: Las bandas americanas tienen una escuela del show… Mas allá de algunas cosas estéticas como Gabriel, todo el show nace del rock americano, los tipos son más como… no sé si decir… deportistas. Guns N´Roses es una banda americana, que tiene ese estilo del rock and roll americano, poderoso en el escenario. Y a la vez tiene otra cosa, han logrado momentos intimistas, desprolijos- como son algunos de los sets que han hecho acá, donde se reúnen los cinco con unas guitarritas acústicas que suenan mal- que puestas en el massmedia da como una cosa conmovedora, que ya no es el gran show.

 
¿Qué les parece lo que hizo Gieco con De Ushuaia a La Quiaca? El laburo de él es muy importante y sin embargo siempre se movió en compañías…
Indio: Ojo, Los Redonditos no creemos que la única manera de hacer las cosas es como las hacemos nosotros. Hay gente que sabrá, si está fichada para alguna corporación; cómo defender su libertad de crear.
Skay: Igual date cuenta que a León ese proyecto le costó un huevo y medio y se concretó por su esfuerzo y su guita.
Indio: Para mí ese trabajo de León es lo mejor que se ha hecho con nuestro folklore, y no tienen nada que ver con el folklore de salón que son Los Fronterizos, Los Quillahuasi… Lo que ha hecho de bueno León es que ha ido personalmente a cada uno de esos lugares y recreando el espíritu genuino de esa música.
Poli: Por esta razón, por respetar esa forma de ser, es que nosotros no tocamos en lugares como Salta, donde sin embargo vivimos Skay y yo, y donde conocimos a gente bellísima como el Cuchi Leguizamón. Ellos tienen otro ritmo y otra idiosincracia, y tocar en vivo allí nuestra música rompería el clima de esa región. Lo de Los Redondos necesita un contexto urbano…
Indio: Nuestra posibilidad de independencia y libertad no invalida ninguna otra forma de manejarse… Charly García, Fito Paéz son gente que, más allá de que no nos guste todo lo que hacen son tipos que simpre dejan algo… También me gusta mucho Calamaro, sobre todo poéticamente lo que está haciendo ahora con Los Rodríguez. Porque musicalmente hablando hay muchas cosas que me gustan de este país, pero letristas no hay tantos. Tampoco mido a la gente por cómo obraron políticamente o socialmente. Porque hay mucha gente de la cuál es más fácil decir que está muy bien lo que hace porque es un tipo comprometido, que hablar bien de alguien que fue frívolo, como en algún momento se pudo decir de Calamaro…
¿Qué otras cosas escuchan?
Indio: Yo escucho de todo, todo el día. Pearl Jam y Sonic Youth, mucha música étnica…
Skay: Yo a los de siempre: Beatles, Hendrix, Los Rolling. Pero no puedo escuchar mucho porque apenas lo hago me dan ganas de tocar y agarro la viola.

LECTURAS

¿A Borges lo leíste bastante, no?
Indio: Lo he leído pero no demasiado, aunque me gusta.
¿A Marechal?
Indio: Sí, a Leopoldo lo he cargado bastante, incluso. Porque era habitué de Valeria del Mar, donde yo vivía. Yo le gritaba cuídese de mí Leopoldo, cuídese de mí. Estaba con Elbiamor, su mujer, iban de visita a un druggstore. Valeria era un lugar muy loco, donde iban desde Chunchuna Villafañe hasta Marechal. Respecto a la lectura, los platenses lamentablemente hemos sido por cosas de la clase media, de no leer tanto de acá. Nosotros estábamos enganchados con la cultura beat; yo he leído más a Kerouac o Ferlinghetti que a Borges, a Sábato o a Arlt, que también pesaban… Esto tiene que ver por un lado con que La Plata era una ciudad de clase media universitaria y en ese sentido siempre miraba para afuera, y por otro, se estaba produciendo una movida muy grossa a nivel mundial. Pero no había una fractura como vino después: yo recuerdo hacerme la rata en el secundario e ir a lugares donde por ejemplo tocaba el bandoneón Piazzolla o Rovira. Tenías acceso a un montón de cosas.
Te pregunto esto de Borges y Marechal, porque en algunos giros te noto un parentesco con Dolina…
Indio: Puede ser, yo creo que teníamos respeto por un montón de personas, más allá de la cultura que a uno lo tiñe. Yo a Dolina lo descubrí cuando ya estaba en la televisión. Pero quizás hay como una imaginería rioplatense común…; te hablo de gente como Oliverio Girondo y otro montón de tipos. Yo tengo 45 años, y a los 10 y pico, ya había leído a Truman Capote, habíamos rozado el existencialismo. Es muy probable que tenga algo que ver eso. Para mí la retórica es algo que atesoro mucho; porque todos los regímenes totalitarios desprecian la retórica, porque están a favor de un lenguaje llano, y yo creo que es lo que te hace tener una capacidad de expresión, y eso va más allá de la cultura beat y el rock.
 
¿Fuiste a la Universidad?
Indio: Hice un curso paralelo en Bellas Artes y me echaron por orinar en clase. Porque no me dejaban salir. Esa actitud por la cual me echaron del curso, era una actitud que tenía más que ver con lo que a mí me pasaba, que con Bellas Artes. En ese momento la rebeldía era más importante que la carrera. Hacías esas cosas porque era la cultura que había para vivir. Nos tocó vivir el momento: cuando uno cascoteaba, tirar cascotes como reinvindicación era más importante que cualquier otra cosa. No quiero despreciar otras coyunturas históricas, pero en los 60 y los 70 había como una facilidad, pasó así. Hoy en día, los nuevos hippies y toda esta historieta está referida a algo que tuvo un momento de eclosión. Cuando está finalizando una cultura, hay como un proceso de recreación, de revivir esas cosas, que no tienen el mismo potencial. Este momento, no creo que sea muy rico en este sentido, sobre todo porque todavía las pistas del mundo no están claras: por eso el rock sigue bajando línea.
Poli: Yo prefiero el presente y el futuro…
Indio: A los jovatos es a quienes no nos interesa el pasado, porque estamos casi castigados a revivir lo que ya vivimos. Yo lo viví al taco y no me interesa recrearlo, más allá de lo anecdótico. Mi negocio es estar vivo.
En una nota dijeron que con el fin de siglo se verán grandes cambios.
Indio: Nosotros hemos tenido un slogan que decía “saltando por encima de los decorados del rock”. Porque toda estética quiere perdurar en el tiempo en base a sus decorados. Y si bien a un verdadero rocker estos decorados pueden convenirle porque eso trillado es de lo que más sabe, hay un lugar donde es libre y que está más allá. Los sahumerios y los batiks ya los hicimos todos: de eso nadie nos va a contar nada. Pero a estos espíritus intímamente no les conviene una puta novedad, algún lugar en el que uno no sepa adónde carajo está parado para volver a estar vivo?. Si cada generación no aporta algo que te mantiene vivo es un embole.

LOS ORÍGENES

Indio: Muchas veces se escribe que Los Redondos son una especie de desprendimiento de La Cofradía de la Flor Solar y no es así. Lo que pasa es que La Plata es una ciudad chica y los que estábamos en eso por aquella época no éramos tantos. Entonces había una relación con La Cofradía y con lo que después fueron Los Perros de la Costa, con Pinchevsky, con Kubero, con Tzocneh, pero no hay como un germen o una secuencia que vos puedas seguir. Es más, yo creo que de lo que estamos hablando con Los Redondos es un poco cuando nos venimos a la Capital, que es cuando empieza a pasar algo. Lo otro era más como un grupo de amigos.
Poli: Casi todos los grupos tenían como base una comunidad. En La Cofradía, por ejemplo, el fundador fue Rocambole; en ese momento- sería el 68 o 69- Skay integraba un grupo que se llamaba Diplodocum Red & Brown que llegó a grabar un simple… Era una época en la que escuchábamos mucho a Zappa, también free jazz… Estudiábamos mucho a Gurdief; tenés que leer a Gurdief…
Indio: Lo cierto es que hay una historia del rock nacional que se ha escrito desde acá. Hitos históricos como La Balsa, La Cueva… en ciudades como La Plata, Rosario (ciudades de clase media urbana) estaban pasando cosas igual o más importantes. La Plata era una ciudad de clase media, donde muchos de los chicos tenían posibilidades de ir a Estados Unidos, hacer la psicodelia como debía hacerse con pepas traídas de la Universidad de California…
Poli: Lo que pasa es que Los Redondos empezaron a hacer base antes de que ese título (rock nacional) existiera. En el 68 o 69 no había premios… era sólo la manifestación de una cultura.
Indio: Mejor dicho el premio era vivir la cultura rock, ni hablar de vivir de la música todavía. Hacer música era que te pegaran palos, te metieran en el celular…
En los orígenes, en La Plata, ¿dónde vivían?, ¿eran casas con terreno?
Indio: No, yo vivía en departamento, después viví en City Bell… Nos hemos mudado infinidad de veces… Para alguien que ha vivido la cultura, que ya tiene la edad que uno tiene, este sistema de ficción no es el lugar más grato. Últimamente yo he sentido mucho la necesidad de estar en contacto con la naturaleza, que te ubica todavía en un lugar que las meras relaciones humanas no me dá. Pero nosotros hemos vivido alternativamente en el campo, en el puto medio de la ciudad, en un lugar que apenas bajás te metés en un cine. Ahora estoy con necesidad de estar en un lugar donde haya pájaros a la mañana, que haya árboles.
¿Tenés perros?
Indio: No, porque hasta ahora he vivido en la ciudad, pero cuando he vivido en casa siempre he tenido. En Valeria tenía dos, Saturno y Nambulú. Se murió uno y me quedó el peor. De ahí aquello de me quedó solo un perro. Ahora que vivo en casa voy a volver a tener perro.
Han sido un poco nómades…
Indio: Sí, hemos vivido en todos lados. Nos ha pasado, en la época de la psicodelia, dejar un departamento con televisor, con todo, y un tipo de clase media tiene que saber que no necesita ser muy arriesgado para ser un poco fiel a su manera de ver la vida, es muy difícil que un tipo de la clase media sepa lo que es el hambre. Es muy difícil que pueda ser una medida para no ser arriesgado, obsesiones como televisores, lavarropas, electrodomésticos. Un tipo de clase media debería poder tener eso, cada vez que quiere tener eso.
Hemos sido tipos de abandonar departamentos enteros, con cosas adentro, que en seguida vienen los amigos y hacen una especie de canibalismo, que se llevan las cosas y después se reciclan. Porque te vas a hacer una cosa que es más importante para vos que tu vida, que es estar en pelotas, comiendo harina de maíz mal cocida con una concha de almeja, en un lugar con gente que amás…, y estás haciendo experiencias que son significativas para vos. Si esa es tu apuesta, no puede estar siendo medida por cosas que alguien de la clase media le da tanto valor. Entonces, si estás en el puto suelo de la miseria, está bien, tu lucha es esa. Pero si sos de la clase media y no sabés responder a un minímo ideal, aquello que justifica que tu vida no es simplemente un soplo de mal aliento de origen bucal. Por eso decimos que es como que somos ambiciosos, no todo lo contrario. Siempre se ha pensado de este grupo que somos una especie de idealistas o kamikazes que ponen todo en juego y no es así: lo nuestro son simples negocios del corazón. Por eso le decimos a la gente que eligiendo por sus propios negocios del corazón quizás le pueda ir bien… Por eso estamos hablando de simples negocios del corazón, porque sino pareciera ser que en aras ede los ideales, uno tiene que ser un mártir, y no es así. Porque esos departamentitos de veintipicomil dólares a los que hemos renunciado ahora puedo comprármelos haciendo lo que quiero y cuando quiero.
Que la gente haga lo que quiera y lo que hace bien no es sólo un buen negocio del corazón sino que a veces es un buen negocio. Las bandas pueden tener un montón de tácticas de operatividad, lo que está faltando es algún concepto que sea sólido. No estamos hablando ni siquiera de algo que sea original sino de que sea sólido, que no estés pensando qué macana dije anoche que hoy me tengo que acordar; la cuestión es decir siempre lo que vos creés que es la verdad y que te sirve. Yo muchas veces no pagué el alquiler, lo que no dejé de pagar nunca fue una noche de buen champagne cuando la bohemia era bohemia, y no este chusmerío infame de hoy en día. El alquiler se puede dejar de pagar, lo que no hay que dejar de pagar es ese champagne; eso es lo que hay que aceptar cuando uno corre riesgos en esta vida.
 

WALTER BULACIO

Respecto a Walter Bulacio, ¿nunca pensaron que su silencio puede ser llenado por otros?… Por lo que dicen algunos, parece que lo hubieran matado ustedes y no la policía.
Indio: Al final alguien que se dio cuenta. Yo no soy muy verborrágico en el escenario pero cada vez que hablo en un recital sólo digo cuídense el culo. Yo no puedo proteger a las bandas de la cana que los espera a dos o tres cuadras de acá o en Lugano o Laferrere… Respecto al silencio, la solicitada que sacamos en Pan y Circo y Piso 93 decíamos que el problema eran los edictos policiales y que tampoco queríamos llorar frente a las cámaras. Podíamos haber ido a las marchas- Skay y Poli fueron a la primera- y ser muy bien vistos, pero hubiéramos estado contribuyendo a la ignorancia de la gente: yo no estoy dispuesto a marchar junto a Varela Cid… Con el oficio que tengo podría haber hecho una canción dedicada a Bulacio en 48 horas, pero no quiero caer en esa porque después que pasaron las cámaras y los diputados el pobre pibe que murió en esas condiciones ya no importa un carajo. Pero los chicos no se chupan el dedo. A mí las bandas me dieron libertades, nunca me dieron obligaciones. A mí lo que me dijeron es tratá de nunca pensar en función de conveniencia.
Quizás el canal por el que se dió a conocer la solicitada no fue lo suficientemente masivo…
Indio: Tenemos el canal que tenemos. Y además a nosotros no nos interesa ver de qué manera nos defendemos de cosas de las que no somos culpables. Nosotros no queremos entrar en el mismo mecanismo que utiliza cualquier político, cualquier agrupación. Cuando utilizás la demagogia para defenderte en nuestro escalafón, en nuestro juego de la Oca estamos retrocediendo cinco casilleros.
Skay: Y se te va la vida en eso porque no termina nunca.
Indio: Ese comunicado fue para que en algún lugar quedara registrado lo que pensábamos, nada más. Pero no podés hacer una causa de eso, porque no sólo no podés recuperar la vida de él, sino que de esa manera tampoco respetás el dolor genuino de los demás, de aquellos que tienen que estar protegidos para que esa vida tenga un valor. Fijate vos lo que pasó en esa telenovelización que se hizo (Sin condena, el programa del 9): la familia no quiso participar porque al hijo lo hacían aparecer como a un drogadicto y por otro montón de cosas. Yo creo que la familia, mas que nada, se dio cuenta de todos los resortes que se movieron a través del dolor de ellos. El dolor de “a mi hijo lo mataron, se murió, lo cagaron a patadas”. Ese es un dolor genuino, todo lo que vino después no lo es… Por eso, en este momento en que las marchas codo a codo se acabaron, en el único lugar donde se lo recuerda a Walter Bulacio es en el recital de Los Redondos. Allí lo cantan los chicos, aparece la bandera de Aldo Bonzi que es la más grande. Ese es el lugar donde nos acordamos todos de cuál es el genuino dolor. Todo lo demás es franela política y franela de intereses… Porque lamentablemente está lleno de demagogia: abundan aquellos que cuando ven una causa en la que pueden mostrarse, van y la acaparan y tienen el poder para hacerlo; hay abogados, hay diputados y llega un momento en que las cámaras de televisión privilegian eso y uno va a hacer de coro de estos forros. Y mientras tanto estamos firmando autógrafos de los chicos que bueno, desgraciadamente se olvidaron que estábamos por Bulacio. Por eso creemos que cualquier capitalización del dolor genuino es una política infame… La pregunta que hago siempre es qué me impedía ir a mí a esa manifestación; todo lo contrario: iba a quedar como un tipo solidario y qué se yo…
Poli: Por favor… si sabemos que la situación de Bulacio fue capitalizada por gente a quienes les era necesaria esa situación.
Indio: Además después se dice cualquier cosa… En la novelización de la tele aparece un oficial que se suicida porque es culpable y nunca existió. Inclusive también esto se lo encajan a Los Redonditos. Y a la gente después le queda ese recuerdo y no el de la realidad.
Por eso: el silencio puede ser llenado por otros...
Indio: De qué silencio hablás. No puede ser que acá se crean que porque vos hacés un par de canciones que le gustan a la gente ya tenés que estar bajando línea. Yo tengo 45 años y lo mejor que me puede pasar es escuchar a los pendejos, no bajarles línea. Y por suerte los pibes saben que detrás nuestro no hay un capital político o económico que nos respalde. Somos una banda independiente que se gana el billetito para ellos y para invertirlo donde quiera y decimos lo que nos parece, aunque estemos equivocados hasta las tetas, o seamos unos viejos anquilosados que creen todavía que hay que tener un ideal. El único juicio que nos importa es el de los chicos.

LA PRENSA

Skay: De la historia de Los Redondos se sabe poco y mal. En una época estábamos haciendo un trabajo de forestación en Mendoza con Poli y después salió que el Indio hacía forestación en Valeria del Mar…
Indio: Bueno, yo de última el año pasado gracias al amigo Polimeni fui profesor de educación física durante el proceso en el Colegio Militar… cualquier cosa. En el único colegio que trabaje yo fue en Once, en un hogar de niños de menores recursos internados, en el que yo era el secretario.

A FAVOR O EN CONTRA

Muchos creen que Los Redondos son herméticos, que en algunos temas no se sabe si están a favor o en contra. ¿Qué dicen de eso?
Indio: La retórica de la seducción tiene que ver con la ambiguedad, no tiene que ver conque vos le bajes línea a la gente. El planteo es el asunto, no la resolución. Los artistas o la gente que se dedica a estas cosas como hacer canciones no estamos para develar el misterio sino para generarlo. Si yo te pongo un revólver acá arriba, ¿vos estás a favor o en contra? Un cuchillo no es verdadero o falso, el asunto es si uno lo agarra del mango o lo agarra de la hoja. Aquel que genera algo para que haya una resonancia está diciendo esto es la calle, esto nos pasa: no estoy diciendo si esto está bien o está mal. ¿Vos creés que somos ángeles o demonios todo el tiempo?

EN UN BAR:

El encuentro fue un martes a la noche en El Taller, el boliche de la calle Serrano. Hasta ahí llegaron uno a uno la Negra Poli, Skay y el Indio en el medio del aguacero que caía sobre Buenos Aires. Era la primera vez que iba a charlar con ellos y tenía un montón de preguntas y prejuicios rondándome la cabeza: ¿sería un diálogo ceremonioso y hermético?, ¿estarían dispuestos a hablar de todos los temas?, ¿se haría o no presente Patricio Rey durante el encuentro? Esta especie de misterio podía haberlo develado con anterioridad, charlando con Claudio, que conoce a Los Redondos desde 1976 e incluso se ha subido a algunos escenarios con ellos. Pero preferí que las sensaciones me pegaran directamente en el estómago. La charla comenzó a las nueve y media y se prolongó hasta las tres de la mañana entre diversos tragos, aceitunas y queso, y lo cierto es que en ningún momento tuvimos que volver sobre un tema porque ellos lo evitaran. Sólo hubo una excepción: el Indio se reconoció futbolero y nombró su cuadro de La Plata, Gimnasia y Esgrima; después se confesó fanático de uno de los grandes, pero prefirió guardar el equipo de sus amores en reserva. Mi mayor asombro fue el humor de Solari, al que yo le atribuía una onda medio melancólica: cuando se fue a buscar un taxi o un remise que lo llevase de vuelta a Castelar se puso un gorro con orejeras sobre la pelada y dijo: ¿No parezco Elmer el Gruñon? Otra cosa que llama la atención es el afecto que se tienen entre los tres: cada uno disfruta con la presencia del otro y sabe exactamente que va a decir cuando habla. Por último: al hablar de su historia, el grupo menciona a tres periodistas que la conocen y que jamás sacaron chapa con eso: Fernando Basabru, Alfredo Rosso y Claudio Kleinman. También hay cosas que nos quedaron afuera, como su conocimiento con los hermanos Moura, los comentarios del Indio sobre Floreal Ruiz, la parálisis social que sobreviene a la hiperinflación y los dominios de las corporaciones en el campo de la genética. El espacio es tirano.
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