Shopping-Disco-Zen

LETRA

Tengo buenas y malas noticias para vos:
-«La belleza es lo que te da la felicidad»-
Si todo gira en el Shoping-Disco-Zen,
tu belleza es de Shoping-Disco Zen.

Un desayuno de campeones ordenás
y con tu propia lengua te estrangulás.
Si vas de gira en el Shoping-Disco Zen,
tu belleza es de Shoping-Disco Zen.

¡Una coctelera no es una maraca, gil!
(aprendé del que pone a tu gata el cascabel).

Si vas de gira en el Shoping-Disco Zen,
tu belleza es de Shoping-Disco Zen.

¡Das un paso más y sos carne muerta, oís!
(esta calle es más angosta de lo que pensás).

Si vas de gira en el Shoping-Disco Zen,
tu belleza es de Shoping-Disco Zen.

Si vas de gira en el Shoping-Disco Zen,
tu belleza es de Shoping-Disco Zen.

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Shopping Disco Zen.

Era una forma de hablar de las boludeces que estaban de moda en ese momento. En mi cabeza, la escena transcurre en esos baños turcos que yo frecuenté en una época. Lo de Una coctelera no es una maraca se lo estoy diciendo al barman del lugar.
El verso que habla de desayuno de campeones cita una novela de Kurt Vonnegut. ¿Atravesabas un período de leer ciencia ficción?
Me he perdido muchas cosas porque no soy de seguir lo que está de moda. Y en ese momento todo el mundo estaba prendido a la colección Minotauro, que publicaba desde El señor de los anillos a Ray Bradbury. A algunos de sus autores ya los había pescado en otras colecciones: Philip K. Dick, que como estaba colino se me hacía fácil de disfrutar, y el tío Bill Burroughs, de quien Minotauro había publicado Nova Express. Creo haber leído también algo de J. G. Ballard, con ese aire de desastre urbano que me provocaba angustia: un mundo contemporáneo devorado por una naturaleza inconmovible.
Pero no, formalmente no fui ni soy un gran lector de ciencia ficción. Y aun así, tanto El delito americano como Ciclo de cielo sobre viento —aquel film que encaramos con el Negro Beilinson— podrían formar parte del género sin problemas.
En Ciclo, el trasfondo es el de un planeta cuyo clima ha sido destrozado por el hombre —cosa que ya está muy cerca de pasar—, y eso le da un landscape
verosímil al relato, más allá de la fantasía que lo define. Y en El delito, las visiones que tienen los personajes son todas del futuro. Ahí invento cosas como las tanquetas cerebradas, el material coreano… Espero que ningún cretino diga algún día: Este pequeño y miserable Julio Verne inventó este cohete… ¡No está mal la idea!

Siempre pensé que tus letras habían anticipado, o cuanto menos surgido en simultáneo con, el movimiento ciberpunk que creó William Gibson con su novela Neuromancer. Eso de una tecnología sofisticadísima empleada por  marginales…

En El delito americano, todo es biomecánico. Porque yo no soy de aquellos que se complacen pintando su aldea. Más bien disfruto de la imaginación: entrever algo que hasta entonces no existía, que no tenía nombre.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 16 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Letra original manuscrita por Indio Solari

Durante la exposición que brindó en el año 2015 en la Biblioteca Nacional, Indio Solari por primera vez mostró algunos de los manuscritos originales de sus letras. Son tesoros invaluables que nos permiten descubrir el proceso creativo, y algunas de las modificaciones que les realizó a las canciones.

Ficha técnica:

Disco: Lobo suelto – Cordero atado (Vol. 1)
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Duración: 02:51
Durante los meses de Marzo a Julio, en las míticas instalaciones de “Del Cielito Records”, se sucedieron infinidad de lances sónicos que fueron culminando con variada suerte…

Una vez más, hipotecando sus almas, un destacado grupo de catchers vistió los tradicionales coloresde Lupus y del Rulo.
Las respectivas divisas fueron defendidas, alternadamente, por los siguientes accidentes biológicos:

En puros pases de trinchera:
El trompita Bucciarelli
Walter “Arcano” Sidotti
Herodes Dawi
Herr Professor Beilinson
Lo Indio Moulinex
El trompita Bucciarelli

Banderillas:
– Sergio Poli= violín – bluezcarda en “Espejismo” y “Un ángel para tu soledad”.
– Guillermo “dedo brujo” Piccolini= teclados en “Caña seca y un membrillo” y “Sorpresa de Shangai”.
Los lances originales son otro producto descarnado del Indio “Moulinex y Herr Professor”.
Surfing channel a cargo del grumete midi Hernán Aramberri.
El control etéreo fue ejercido por el mariscal Breuer y su “stuntmaster” personal Barry Brodsky susurró en “Lavi – Rap”.

En el picadero: Las gemelas Poly & Heidi soldaron corazones con sus caricias y el maestro Rocambole y Semiya consiguieron con sus visiones que los paquetes quedaran muy lindos, aunque laserizados por Meroyuela.

Desde el burladero (aquel inolviable aporte): Vlad Gauvry – Adrián Rivarola – Guido “oruga manisera” Nisenson – Diana Maravilla – Murray Broadway – Marta – Claudio Kleiman – Negro Vargas – Piojo Ávalos – Cacho Soldado y El Niño Herrera.

Axioma principal de esta porfía: “Cuando el carro anda, los melones se acomodan”.

Producido por Patricio Rey

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