Sorpresa de Shangai

LETRA

Tengo el hocico listo
estoy acalorado
voy a chasquear la lengua, un poco
voy a escupir misiles.

¡Puro veneno! ¡risas que duelen!

Acostumbré el pellejo
a los ultravioletas
voy a tumbarme a la bartola
sobre unos terciopelos.

¡El que abandona! ¡no tiene premio!
¿A quién le importa?, ¡toda esta guinda!
¡Si te sofoca! ¿A quién le importa?

Están contando chistes
detrás de las paredes
si de reír se trata, creo,
son verdaderos dramas.

¡El bote roto! ¿A quién le importa?

Mis penas como piedras
caen, ruedan y escapan
falopas duras en tipos blandos
ahuecan corazones.

¡Caras de liebre! ¡de liebre muerta!

¿A quién le importa? ¡toda esta guinda!
¡Si te sofoca! ¿A quién le importa?

¡Puro veneno! ¡risas que duelen!

¡Si te sofoca! ¿A quién le importa?

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Más info sobre la canción!

Sorpresa de Shanghai.

El germen de esa letra fue lo que le oí conversar a un grupo de pescadores en un hotel de Ostende, pared de por medio, mucho tiempo atrás. Por eso la mención al bote roto.
El título salió de algo que había leído por ahí. Los Estados Unidos les vendían armas a países que eran aliados transitorios. Pero le metían un chip a todo el armamento groso: lo configuraban de un modo que permitía usar esos misiles para bombardear cualquier punto del planeta que quisieras… menos el territorio de los Estados Unidos. ¡La forma en la que estos tipos preservaban su propio culo! Y a ese chip se le llamaba Sorpresa de Shanghai.
En el fondo habla de un estado de ánimo, de un tipo que siente que está hasta las manos, desconsolado, encerrado en un cuarto de hotel. Las drogas son dañinas en general, pero particularmente para quien no está en condiciones de hacer la experiencia. Y este es el caso del protagonista de la canción. Que por eso dice: Voy a escupir misiles. Es una forma de decir: Toda palabra que salga de mi boca será dañina.
Más allá de ese contexto, hay frases que suenan a válvulas de escape para tu estado de ánimo de ese momento. Por ejemplo: ¿A quién le importa toda esa guinda si te sofoca? ¿Te sofocaba ya la guinda de ser el Indio Solari?
Siempre fue sofocante ser el Indio Solari. Desde chico. Cuando me echaban de todos los colegios, yo no me ponía contento. Uno no se jactaba de algo así, porque dolía. Además había que bancarse a los padres remachando eso de que con la guitarrita y con la escritura me iba a cagar de hambre. Y la realidad parecía darles la razón: tus compañeros se habían recibido y vos seguías amurado en un cuartucho, escribiendo, pintando con pintura regalada… Y mientras tanto, mirabas al cielo y te rebelabas, pensando: ¿Por qué me despertás esta ambición si no tengo posibilidades?
Pero igual perseverabas, porque aquel que escribe —o pinta, o compone— no lo hace porque sí. Lo hace porque siente una necesidad que si no desarrolla, si no libera, va a explotar por otro lado. Por eso uno se obsesiona por lo que hace, al punto de poner en riesgo todo por su vocación: la familia, la salud, la vida misma cuando tocan tiempos de peligros políticos.
Decí que me fue bien, aun cuando hubo momentos en que mi única posesión sobre la Tierra era un pantalón de tela italiana con el que apenas me tapaba el rabo.
Pero si me iba mal, ¿me habría dedicado a otra cosa? ¡Si no sé ni quiero hacer otra cosa! La pasión por lo que uno hace es muy grande. Por eso te toca esa de mirar la vida desde un ángulo… obtuso. (Ríe.)

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 16 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Ficha técnica:

Disco: Lobo suelto – Cordero atado (Vol. 1)
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Duración: 03:42
Durante los meses de Marzo a Julio, en las míticas instalaciones de “Del Cielito Records”, se sucedieron infinidad de lances sónicos que fueron culminando con variada suerte…

Una vez más, hipotecando sus almas, un destacado grupo de catchers vistió los tradicionales coloresde Lupus y del Rulo.
Las respectivas divisas fueron defendidas, alternadamente, por los siguientes accidentes biológicos:

En puros pases de trinchera:
El trompita Bucciarelli
Walter “Arcano” Sidotti
Herodes Dawi
Herr Professor Beilinson
Lo Indio Moulinex
El trompita Bucciarelli

Banderillas:
– Sergio Poli= violín – bluezcarda en “Espejismo” y “Un ángel para tu soledad”.
– Guillermo “dedo brujo” Piccolini= teclados en “Caña seca y un membrillo” y “Sorpresa de Shangai”.
Los lances originales son otro producto descarnado del Indio “Moulinex y Herr Professor”.
Surfing channel a cargo del grumete midi Hernán Aramberri.
El control etéreo fue ejercido por el mariscal Breuer y su “stuntmaster” personal Barry Brodsky susurró en “Lavi – Rap”.

En el picadero: Las gemelas Poly & Heidi soldaron corazones con sus caricias y el maestro Rocambole y Semiya consiguieron con sus visiones que los paquetes quedaran muy lindos, aunque laserizados por Meroyuela.

Desde el burladero (aquel inolviable aporte): Vlad Gauvry – Adrián Rivarola – Guido “oruga manisera” Nisenson – Diana Maravilla – Murray Broadway – Marta – Claudio Kleiman – Negro Vargas – Piojo Ávalos – Cacho Soldado y El Niño Herrera.

Axioma principal de esta porfía: “Cuando el carro anda, los melones se acomodan”.

Producido por Patricio Rey

Versiones en vivo, covers, rarezas:

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