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Marcelo Figueras analiza “Gulp”

En el año 2018 el escritor Marcelo Figueras dedicó varias emisiones de “Big Bang” (FM La Patriada) al análisis de los discos de Patricio Rey y del Indio. En abril le llegó el turno a Gulp, el debut discográfico de Los Redondos. Fue una transmisión imprescindible para entender el contexto en el que se grabó y el mensaje que la banda quería transmitir.

Autor: Redondos Subtitulados, sábado 29 de diciembre de 2018
El audio corresponde a la transmisión de “Big Bang” (FM La Patriada), del 23 de abril de 2018. Conducido por Marcelo Figueras.

Marcelo Figueras conduce de lunes a viernes su programa radial llamado Big Bang, por FM La Patriada. Durante una emisión especial dedicada al primer disco de Los Redondos analizó el contexto que rodeó a la grabación de Gulp, y divulgó interesantes aspectos de su contenido. Como siempre El Mister, a través de sus correos electrónicos, aportaba algún dato o reflexión que se le haya escapado a Figueras.

En este artículo transcribimos las partes más interesantes del análisis que realizó el escritor. El audio que compartimos en esta nota está editado ya que se borraron las canciones y las publicidades. Pueden escuchar el programa completo en este enlace.

Cómo se grabó el disco. Contexto
Gulp fue grabado a finales de 1984. A esa altura Los Redondos ya eran un fenómeno del under, más allá que llevaban muchos años tocando, primero en La Plata y luego en Buenos Aires, donde se instalaron definitivamente. Cada vez que tocaban Los Redondos los íbamos a ver. Nos sabíamos todos los temas de arriba para abajo y al revés. Pero tardaron mucho más que sus coetáneos en grabar, ya que querían hacerlo con sus condiciones: querían ser independientes y bancarse la propia grabación del disco. Para lograrlo, guardaban los manguitos que les pagaban cada vez que tocaban y así pudieron financiarse la demorada grabación del disco.
Como decíamos, el disco se grabó a finales de 1984. Ya habían pasado algunos meses del comienzo del gobierno de Raúl Alfonsín, el primero luego del golpe de estado cívico-eclesiástico-militar.
La cosa no era fácil. Se habla de una “primavera alfonsinista”. Lo era en el plano cultural, pero no en el económico. Por aquellos años se divulgó el informe de la Conadep; era la época del plebiscito por el Beagle, aquella disputa con Chile por un canal del sur. En ese aire enrarecido Los Redondos se encerraron en un muy sencillo estudio de los Vitale, de la familia de Lito. Obviamente manejado por el Donvi, uno de los pioneros de la producción independiente en el país. Ellos armaban proyectos a través del colectivo que llamaban MIA, Músicos Independientes Asociados.
En 1984 se produjo una explosión cultural. En ese año salieron discos como “Piano Bar” de Charly Garcia; “Del 63”, el primer disco de Fito; “Himno de mi corazón”, de los Abuelos de la Nada; Viuda e Hijas de Roque Enroll; el primer disco de Los Git; el primer disco de Soda Stereo; Relax de los Virus… había una efusión de talento dando vuelta.

El nombre del disco
El título de Gulp remite a una onomatopeya, de las que se usaban en las historietas. El Indio era fan de las historietas desde pequeño. “Gulp” es el ruido que ponen en el globito cuando alguien se traga algo, y tenía que ver con esta sensación: que nos estábamos tragando algo groso como pueblo, a pesar de que en la superficie parecía estar todo bien y que había vuelto a imperar la libertad entre nosotros.

Redondos vs. el rock nacional
Muy claramente había una diferencia entre Los Redondos y todos estos músicos. No hablo de calidad, sino del “approach”, de la forma de encarar las cosas, del espíritu que animaba lo que estaba atrás. Por un lado había una cosa medio “pop” de la época, que era inevitable porque tenía mucho de re afirmación de la vida, era decir “nos salvamos, salimos de la zona de muerte que implicó la dictadura desde el principio hasta el final”. Había una cosa muy frívola que era inevitable, no lo digo de forma crítica. A partir de ese momento se podía disfrutar en la calle por primera vez, o después de mucho tiempo. Pero los Redondos eran otra cosa. Más allá que veremos algunos temas que tenían puntos de contacto desde lo musical, por los elementos pop que incluyeron Los Redondos en este disco inicial, pero el sonido era distinto. Había una cosa de joda, de humor, que siempre fue característico de Los Redondos y de las letras del Indio en particular. Quizá por eso alguien que escuchaba el disco por primera vez sin conocerlos podía creer que había puntos en contacto entre los Twist, o Viuda e Hijas, con Pierre el Vitricida. Pero más allá de esa zona gris, desde el primer momento quedaba claro que la actitud que tenían los Redondos, lo que estaban viendo era distinto a lo que veían los demás.

El sonido de Gulp
En esos primeros temas había un poco de todo: cosas muy pop, rock, melodías de arabia, cosas que mostraban que detrás de ese andamio que sonaba tan fresco había un bagaje musical groso, tanto de parte de Skay como del Indio.
En general es un disco que el Indio no mira con cariño porque recuerda las condiciones precarias con las que lo grabaron. No tenían la menor idea de cómo manejarse en un estudio, y por eso Solari tiende a minimizar un poco las primeras letras que había escrito, sobre todo comparadas con las que escribió después. De todos modos dice que de arranque, los chistes que metía no tenían nada que ver con los chistes de los Twist, por ejemplo. Eran chistes que te descolocaban porque no sabías si eran para reír o para preocuparte y gritar. Me dijo alguna vez: “Cuando en Barbazul se habla de antiguas lobas pulpas era un reflejo de cierto cambio que se estaba produciendo. Las minas militaban, estaban en cosas más importantes. Hasta entonces había sido poco habitual que una mujer entrara en un grupo de cine o de rock y tallaran. Pero para entonces ya no las chupabas como un huesito y las tirabas; eran muy poderosas”.
Lo grabaron en el estudio de Los Vitale, que era muy sencillo. Era lo que podían bancarse. Por eso en general al Indio no le gusta. Ahora las versiones masterizadas lo tienen mas tranquilo, pero cuando escucha los viejos discos le pasa eso: lo único que escucha son los errores, el fantasma de lo que fue y que no llegó a ser, porque el estudio no daba, porque no había productor, porque ellos no sabían que hacer ahí.
Cuando se metieron al estudio buscaban sacar un sonido distinto a lo que hacían en vivo. Era una banda muy cruda, sobre todo por las condiciones en las que tocaban. El Indio cantaba así al principio, como si le estuvieran estrujando la garganta porque era la única forma de hacerse oír en medio del ruido. De todos modos nosotros solo oímos la perfección, lo que forma parte de nuestro ADN cultural y emocional.

Barbazul versus el amor letal
Desde el primer momento quedaba claro que la actitud que tenían los Redondos, lo que estaban viendo era distinto a lo que veían los demás. Pensemos en la forma que Los Redondos eligen para abrir su primer disco: es una canción que lo primero que dice es que “esta vez, por fin, la prisión de va a gustar”.
Todos los artistas en esa época estaban contentos creyendo que eran libres porque se había terminado la dictadura, y al Indio se le ocurre arrancar el disco inicial de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota diciendo algo parecido a “disculpame, flaco, pero seguís tan preso como antes”. El Indio tenía esta ventaja de tener no solo más años, sino más rodaje que mucho de los músicos que empezaban a brillar en esa época. Alguna vez me dijo: “yo no me comí el rosco de que esto iba a cambiar de un día para el otro. ¿Cómo iba a cambiar si la estructura de poder había quedado igual?”.
Figueras también opinó que los chistes que metía no tenían nada que ver con los chistes de los Twist, por ejemplo. Eran chistes que te descolocaban porque no sabías si eran para reír o para preocuparte y gritar. Me dijo el Indio alguna vez: “Cuando en Barbazul se habla de antiguas lobas pulpas era un reflejo de cierto cambio que se estaba produciendo. Las minas militaban, estaban en cosas más importantes. Hasta entonces había sido poco habitual que una mujer entrara en un grupo de cine o de rock y tallaran. Pero para entonces ya no las chupabas como un huesito y las tirabas; eran muy poderosas”.

El infierno está encantador esta noche
Ahí ya se venía generando una diferencia que luego se magnificaría con los años: una cosa era ir a ver un concierto, sentarte en la butaca, mover la patita y otra era ir a ver a Los Redondos. Impicaba otro tipo de experiencia, implicaba otro tipo de experiencia, que no era simplemente la de ser publico (…)
Esos versos que dicen “¿puede alguien decirme me voy a comer tu dolor, y repetirme te voy a salvar esta noche?”. Ahí a lo que apuntaba el Indio es a decir esta noche que estamos viviendo acá es un infierno, entre el calor, la transpiración, el mal sonido. “Estábamos desaforados gritando y saltando, pero nos gustaba, los disfrutábamos, estaba encantador”. En eso era diferente a los demás shows del momento. “Nos prendíamos fuego -dice el Indio- se ponía en juego una pasión al borde de la locura. Obviamente había mucha necesidad de gritar, llevábamos mucho tiempo callados”.
Justo recibí un mail del Mister que recuerda: “por eso si ibas a marchar por la libertad, o a ver a Los Redondos no debías ponerte ropa nueva”. Gran consejo, porque evidentemente uno podía volver totalmente desastroso, pero feliz, siempre.

El arte de Gulp 
Una de las cosas divertidas del disco, de aquel vinilo, era la hoja que venía adentro, que incluía un aviso donde se lo presentaba a Patricio Rey como un curandero internacional, y que era una idea que tenía que ver con las revistas gratuitas que se repartían en la comunidad hispano-parlante en Nueva York. Había una que se llamaba “El Especialito”, por ejemplo. Esas revistas tienen muchas páginas dedicadas a avisos clasificados y a santería. El texto de este aviso es muy gracioso: “Mande veinte pesos, y reciba la Chuparrosa Milagrosa, poderosa para todos sus deseos. Ayudo en toda clase de problemas: malos puestos, volver esposo, novio, ser perdido, buena suerte, empleos, dinero, salud, éxito en negocios, etcétera. Retirar vicios, sanaciones, enemigos, espíritus malignos. Logre venganza. Satisfacción. Véame o escríbame. Voy a todas partes del mundo solo con cita especial. Espere resultado sorprendente al comunicarse conmigo”. Como tantos de ustedes yo leí esto y me reí, me pareció gracioso. Muchos años después me enteré que la Chuparrosa existe. Así es como se les dice a los colibríes en el norte de de Latinoamérica. Hasta existe la Chuparrosa Milagrosa. La gente les reza oraciones: “poderosa Chuparrosa por tu esplendor y potestad ayúdame a conseguir lo que deseo”, así que un poco esa pretensión curadora de Patricio Rey quizá haya tenido algo que ver con la pulsión religiosa que los seguidores de la banda termináramos desarrollando muy poco después de esto.
Lo que también incluye la hoja interna es una falsa carta del Confer, prohibiendo la difusión de Criminal Mambo que es el tema que cierra el disco. Insisto, como muchos otros en la época yo pensé que la carta del Confer era verdadera, porque la ficción estaba tan bien armada… dice “Criminal Mambo es un cantable al que se prohíbe por estar en infracción con lo dispuesto en el artículo 1° inciso a), b), d), g), k) y o) del decreto 4093/73. Pero era una joda, porque es una letra que casi no dice nada. La letra lo unico que dice “es un criminal, criminal mambo”. Era un absurdo, pero la nota estaba membretada por la Presidencia de la Nación, Comité de Radiodifusión. Además Criminal Mambo no había sido grabada ni difundida durante la dictadura, así que la carta era apócrifa, no era verdadera. Pero la letra con lo poco que decía y con ese sonido constituía un broche fenomenal para este disco, porque si bien Gulp estaba lleno de ese sonido un poco más pop de lo que estábamos acostumbrados a escuchar en vivo, un sonido -dentro de las limitaciones que yo mencionaba- bastante sofisticado, comparado con otras bandas de la época. Criminal mambo, la canción que cerraba el disco, era una verdadera aplanadora abrasiva.

VER NUESTRA PAGINA DEDICADA AL ARTE DE GULP

La importancia de Gulp
La visión a la que creo haber llegado con la perspectiva de los años, mi idea, lo que yo veo cuando vuelvo a escuchar Gulp es que encuentro una especie de huella digital con respecto a todo lo que Los Redonditos podían llegar a hacer. Obviamente era el primer disco, estaba este espíritu dionisíaco que participada de la época, del deseo de salir a la luz y de respirar y poder decir cosas por primera vez, poder gritar. Esto está en algunos temas, y al mismo tiempo está la sensación de que a través del rock se podía decir otra cosa, se podía plantear otro tipo de actitud ante la vida en general. Todavía está todo ahí. No olvidemos que estamos hablando de una banda que surgió básicamente de una amistad, que tenía mucho de joda, que no incluía ningún plan a futuro. Estamos hablando de una época en la cual tener una banda de rock no significaba garantía de nada: ni de éxito, ni de dinero, ni premios. Era un viaje entre amigos para llegar hasta donde la broma se sostuviese, y a mi me da la sensación de lo que se entrevé en Gulp es un poco esta mezcla, de parte del espíritu de la época, y darse cuenta que esto se podía utilizar para algo completamente distinto e infinitamente más ambicioso.

Criminal mambo
Gulp es un poco esta mezcla, de parte del espíritu de la época, y darse cuenta que esto se podía utilizar para algo completamente distinto e infinítamente más ambicioso. Y tanto es así, que el Indio creo yo se dio cuenta de lo que se podía hacer a través de esa plataforma, que el disco que vino fue Oktubre. Ahí ya no hay medias tintas, ya no hay joda porque si, no hay simple frivolidad, sino una conciencia ardiente. De alguna manera Oktubre arranca desde el lugar en el que Criminal Mambo, esta canción que cierra Gulp, la deja. Esta canción que casi no tiene letra, que el Indio se ríe porque dice “tiene una sanata en italiano, en el medio, que nunca supe lo que quería decir. Una joda, no se lo que estaba diciendo”; pero en el medio está la palabra “faccio”, faccio de hacer, pero acá “facho” en criollo significa otra cosa. Y ese hecho de cerrar gritando “criminal! criminal! criminal!” locamente eran palabras que tanto habíamos tenido atragantadas en la garganta durante tantos años sin poder decirlas, y mucho menos gritarlas. El Indio siempre se ríe, dice “mi voz siempre sonó a frenada de coche, y al principio, cuando arrancó la banda, a nadie le gustaba”. Pero si hay algo que queda claro escuchando esta canción que cierra Gulp, es que abre el principio de Los Redonditos de Ricota que nosotros conocemos.

Conclusiones
El Mister me recuerda por mail que esa época de la que estábamos hablando tiene tantos puntos en contacto con esta que estamos viviendo: todavía había presos políticos, había habido elecciones democráticas, había ganado un presidente democrático, pero esos políticos que quedaban arrestados de la época de la dictadura siguieron presos. En esa época Los Redondos, el Indio y Skay particularmente, tenían la práctica de ir a visitar a los presos políticos que todavía estaban adentro.
Las de este disco son canciones que tienen 33 años según su registro discográfico -algunas tienen algunos años más-, y forman parte de nuestro mapa espiritual. Una de las cosas que siempre me llama la atención, y me parece que marca la diferencia, es esa capacidad del Indio de encontrar forma de generar sentidos para las nuevas generaciones. Muchos artistas maravillosos en general tiene un publico que es más o menos de su edad, que representa un corte generacional. En cambio tanto Los Redondos como la música del Indio tiene esta capacidad de inspirar nuevos significados en las generaciones que vienen. Y estos temas los tenemos grabados en nuestro ADN emocional nosotros que tenemos cierta edad, pero siguen vivos.

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One Comment

  1. el ratón de Kafka 03/01/2019 at 1:07 am - Reply

    Buena nota, pero mas buena es la idea de que un escritor en un programa de radio contextualice un icono de nuestro rock como Patricio Rey. Saludos

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