Preso en mi ciudad

LETRA

Una vez le hice el amor a un drácula con tacones
era un «pop» violento que guió el gran estilo siniestro.

Ahora ya no llora…
Preso en mi ciudad (¡¡¡ja-ja-já!!!)
Casi ya no llora, ¡atrapado en libertad!

Practicamos tiro al pichón
y un test para ir al espacio
con mi delicioso campeón
y el rock como todo llanto.

Ahora ya no llora…
Preso en mi ciudad (¡¡¡ja-ja-já!!!)
Casi ya no llora, ¡atrapado en libertad!

Fue un esclavo sensible y chillón
y fácil para el gatillo
atrapó un beso bienhechor con ojos al rojo vivo.

Ahora ya no llora…
Preso en mi ciudad (¡¡¡ja-ja-já!!!)
Casi ya no llora, ¡atrapado en libertad!

Una vez le hice el amor a un drácula con tacones
era un «pop» violento que guió el gran estilo siniestro.

Ahora ya no llora…
Preso en mi ciudad (¡¡¡ja-ja-já!!!)
Casi ya no llora, ¡atrapado en libertad!

Practicamos tiro al pichón
y un test para ir al espacio
con mi delicioso campeón
y el rock como todo llanto.

Ahora ya no llora…
Preso en mi ciudad (¡¡¡ja-ja-já!!!)
Casi ya no llora, ¡atrapado en libertad!

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Preso en mi ciudad…

Es que no existía seguridad alguna de que no volviese el quilombo del que habíamos zafado recién. De ahí viene la sensación de estar atrapado en libertad.
La imagen de la Plaza de Mayo llena, aplaudiendo al borracho de Galtieri durante Malvinas, me había quedado grabada de modo traumático. ¡Me daba vergüenza ajena!

Apenas uno registra el verso: Una vez, le hice el amor / a un drácula con tacones, no puede dejar de oír. ¡Quiere saber qué está pasando, cómo sigue esa historia!

Lo importante es atraer de entrada. Generar una mínima zozobra, una inquietud que desacomode al que escucha y movilice su expectativa. A partir de ahí, lo importante ya no es lo que yo digo, sino lo que esa lírica le dice al que la recibe: lo que le sugiere, lo que pinta en su cabeza. Ante todo, uno es un detonador.
Esa frase era parte de El delito americano. En un tramo se describían ciertos shows: Los Marconi hacían una performance sexual, Johnny Masticavallas cantaba rock… Y ahí apareció el drácula con tacones, que ya se había insinuado en algunos dibujos.

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 10 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Cuando el Indio explicó la letra: “Oktubre tiene como planteo básico alinearse en cualquier dinámica que escape de la lectura posmodernista. Porque el posmodernismo es una lectura pseudofilosófica nacida en la misma usina de la industria del disco y es difundida casualmente en todo el mundo, por los embajadores itinerantes cuya función es trasladar esa información”. Cuando Los Redondos explicaron sus obras, Revista Canta Rock.

Skay recordando la grabación de Oktubre, en 2006:

Preso en mi Ciudad… me dijiste que lo arrancó el Indio. ¿Música para pastillas?
También arrancó con una idea del Indio. A veces le encuentro una especie de unión con Superlógico, por el tipo de riffs.

Ni Preso en mi ciudad ni Música para pastillas son temas que tocás como solista…
No, de alguna manera los temas que han sido originalmente medio del Indio no los toco. No sé por qué, ya que nos pertenecen a los dos por haberlos tocado y terminado de componer juntos… pero elijo otros temas.» Skay analiza octubre, Revista La Mano, octubre de 2006.

Claudio Kleiman, para la revista Rolling Stone, en 2017, se refiere a la canción:

«Una ominosa línea de bajo y la guitarra con delay a lo The Edge introducen una de las melodías características de Skay y el magistral gambito de apertura del Indio: “Una vez le hice el amor/ a un Drácula con tacones/ Era un pop violento que guió/ el gran estilo siniestro…” Esta fue una de las primeras canciones en criticar el rock desde adentro, ese que “casi ya no llora/ atrapado en libertad”, estableciendo una continuidad conceptual con el inédito “Nene nena”. En este último, era el músico el que se rendía al sistema. “Preso en mi ciudad” va un paso más allá: aquí es la propia música de rock la que está presa de sus contradicciones. La democracia había llegado para quedarse y su aparente libertad enmascaraba nuevas prisiones.»

Claudio Kleiman – Las 20 mejores canciones de Los Redondos, Revista Rolling Stone Argentina, 4 de agosto de 2017

Esta bien que explicar las cosas demasiado le quita la magia, pero hay letras muy claras. ¡Decir que el pop era un drácula con tacones” y que “el rock como todo llanto ahora ya no llora, preso en libertad” explica como nadie lo que pasó con el rock en Argentina al hacerse masivo post-Malvinas!

¡Pará! Es que estamos partiendo de un análisis donde yo me considero  honesto con lo que hago. No son letras de un surrealismo abstracto así  que es lógico que haya gente que entienda eso como vos. Son imágenes determinantes de un sentimiento porque yo estoy escribiendo con mucha necesidad de hacerlo, pero probablemente la anécdota no pueda extenderse más allá, ya que sigo creyendo que hago poesía. Yo estoy supeditado a la tribulación de que van a entender que es poesía y les va a gustar y la gente con actitud de rocker las va a entender. A veces me maravillan las pequeñas lecturas que hacen los amigos, porque ahí ya me entra a gustar a mi la cosa. Pero si entramos a explicar todas las letras se entra a pudrir la proyección de cada letra.

«Los Redonditos explican», Revista Cantarock, enero de 1987

Ficha técnica:

Disco: Oktubre
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Duración: 04:08

Grabado entre los meses de agosto y septiembre de 1986 en los Estudios Panda de Buenos Aires.
Piojo Avalos: batería
Semilla Bucciarelli: bajo
Titi “Fargo” D´Aviero: guitarra
Willy Crook: saxo
Indio: voz
Skay Beilinson: guitarra
Músicos invitados:
Daniel Melero: teclados
Claudio Cornelio: percusión
Técnico de grabación: Osvel Costa
Cubierta: Rocambole
Producción Ejecutiva: Poli
Producción fonográfica: Del Cielito
CD: publicado por Patricio Rey Discos
Distribuido por DBN

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