Olga Sudorova, vodka de Chernobyl

Durante las primeras interpretaciones de «Jijiji» el Indio Solari pronunciaba una frase que esconde una dolorosa historia.

Autor: Redondos Subtitulados, lunes 26 de febrero de 2018

«Olga Sudorova, vodka de Chernobyl… ¡pobre la Olga, crepó!»

El 26 de abril de 1986 ocurrió uno de los mayores desastres nucleares de la humanidad: ese día se produjo una explosión en la central nuclear de Chernobyl, ubicada en lo que hoy se conoce como Ucrania. Por aquel entonces el territorio formada parte de la Unión Soviética.

El material radiactivo que se expulsó al ambiente fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945 y provocó la muerte directa de 31 personas, aunque indirectamente afectó a millones.

Este grave incidente forzó al gobierno de la Unión Soviética, bajo el mando de Mijaíl Gorbachov​,  a la evacuación repentina de 116.000 ciudadanos, provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental.

La URSS, que por aquel entonces luchaba contra los EEUU en esa contienda psicológica y silenciosa llamada «guerra fría», fue aportando información a cuentagotas. De hecho las primeras informaciones partieron de los países vecinos, que registraron un aumento alarmante en los índices de radioactividad.

Recién a las 48 horas, durante la noche del lunes 28 de abril, mientras se emitía el programa de noticias Vremya (Время), el presentador soviético leyó un escueto comunicado que constituyó la primera información oficial:

«Ha ocurrido un accidente en la central de energía de Chernóbil y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno.»

Mientras, en la zona de la tragedia se evacuaba a más de 100 mil personas, y se establecía una zona de exclusión a 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear. Miles de operarios, bomberos y socorristas trabajaban contrarreloj para crear un sarcófago de concreto alrededor del reactor, tratando de aislar el material radioactivo.

Recién el 14 de mayo, casi un mes después del suceso, Gorbachov reconoció ante las cámaras la gravedad del accidente:

«Buenas tardes, camaradas. Todos ustedes saben que ha ocurrido una increíble tragedia, el accidente de la planta nuclear de Chernobyl. Esto ha afectado dolorosamente al pueblo soviético y ha conmovido a la comunidad internacional. Por primera vez, nos enfrentamos a la fuerza real de la energía nuclear… fuera de control».

Durante los meses siguientes a la explosión, el gobierno de la entonces Unión Soviética generó un mecanismo de contención sociopolítica para evitar que el pánico se apoderara de las víctimas de la región de Chernobyl, en su mayoría campesinos y obreros, cuya pobreza e ignorancia los hacía fácilmente manejables. Una de estas estrategias se basó en hacer creer a la población que los efectos dañinos de la radiación podían ser combatidos y eliminados con la ingesta abundante de VODKA.

Por supuesto que no existe evidencia científica que demuestre que el alcohol reduzca los niveles de radiación, o que apacigue sus efectos. De hecho muchas personas, en especial niños y ancianos, sufrieron problemas de salud como consecuencia de la ingesta de bebidas con alto contenido alcoholico.

La radiación alcanzó no solamente a los seres humanos sino que contaminó lagos, bosques, sembrados y afectó a los ganados y animales. La economía de la región prácticamente desapareció y hoy Chernobyl asemeja a una región muerta. Hace algunos años tuvieron que construir un nuevo sarcófago para cubrir el reactor, ya que el anterior se estaba deteriorando y corría peligro de derrumbe. Los científicos afirman que los efectos de la radiación en la zona se mantendrán por 20 mil años más.

Olga Sudorova

El 16 de mayo de 1986 Los Redondos tocaron por primera vez «Jijiji», en Paladium. Por aquel entonces todavía no se había grabado el disco Oktubre, y el grupo trataba de delinear el sonido final de la canción. Las primeras versiones de Jijiji tenían un curioso final con el Indio cantando en «ruso», o al menos pronunciando palabras que asemajaban al sonido de ese idioma.

Un mes después, el 14 de junio del ’86, durante el recital en el Centro Parakultural volvieron a interpretar esta canción, pero con un final distinto. Cuando la canción agonizaba, el Indio cantó: «Olga Sudorova, vodka de Chernobyl… ¡pobre la Olga, crepó!»

Oktubre se presentó oficialmente el 18 de octubre de 1986, en Paladium. Esa noche Solari volvió a finalizar la canción mencionando a la misteriosa Olga Sudorova.

Evidentemente la inclusión de la frase, que no aparece en la versión final de la canción incluida en el disco, fue una ironía del Indio, a raíz de lo que estaba ocurriendo en la Unión Soviética. En varias de las canciones del disco se nota la preocupación de Solari por la guerra fría y por la escalada nuclear. Y aunque «Jijiji» -según palabras del cantante- no habla específicamente sobre el incidente en Chernobyl, a través de esa frase agregada en las interpretaciones en vivo fija su postura.

Por supuesto que Olga Sudorova no existe, es un juego de palabras («Olga» es un nombre ruso muy común; «Sudorova» imita muchos apellidos rusos, que terminan con el patronímico «ova». «Sudor-ova» es un chiste, claro).

Así la pobre Olga Sudodorova, habitante de la zona de la tragedia, intentó evitar los efectos de la radiación ingieriendo vodka. ¡Pobre la Olga, crepó!, se lamenta el Indio. Crepar, en lunfardo, es morir.

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