Patricio Rex 

Después de 2 años, Carlos «Indio» Solari sale de nuevo a escena con «Porco Rex», su segundo disco solista desde la separación de los Redonditos de Ricota. El estreno es el motivo ideal para conversar con el cantante más enigmático de Argentina, sobre su ex-banda, su amigo Andrés Calamaro, Omar Chabán y Cromañón, el futuro de la industria discográfica en la era de la piratería y la crisis de la bendita cultura rock.

Autor: Revista Soy Rock, diciembre de 2007. Por Miguel Mora y Pablo Mileo. Fotos de Pepe Cáceres y gentileza de Luzbola.

«¿Prefieren escuchar el disco primero?», pregunta Solari y ante nuestra afirmativa, ubica una silla frente a los parlantes(«Acá vas a escuchar mejor», dice), nos presta el arte de Porco Rex y nos aclara que es el único que tiene, «recién se está imprimiendo, esta es la muestra».Con el mismo formato alargado de El Tesoro de los Inocentes, lo primero que resalta es el rojo furioso de la tapa y la contra. Adelante, un círculo de 8 centímetros. Arriba el nombre del disco, abajo una mano que parecen hacer sílabas del alfabeto mudo, y en el medio una foto de la cara del Indio con un gorro bali. En la primera página, una frase resume la obra en cuestión: «Indio insiste con Los Fundamentalistas del Aire Acondicinado en este álbum orgánico, abyecto y destinado al karaoke llamado… Porco Rex». En las páginas interiores, cada letra es acompañada con una foto tuneada, casi todas de chicas, alguna del Inio y siempre el cerdo que se erige como símbolo del disco. Pone Play, nos acerca unas hojas con las letras de ñps temas encuerpo catorce y se aísla detrás de su escritorio. Mientras transcurren los 13 temas, Indio se refugia en su notebook. No dice una sola palabra, no arrima ni el más mínimo comentario acerca de lo que suena en el equipo.

Desde la primera canción («Pedía siempre temas en la radio») se nota una diferencia sustancial con El Tesoro… Las guitarras gana espacio en la paleta sonora, con un arranque furioso. La segunda canción («Ramas desnudas»), remite a cierto espíritu redondo, al igual que «Porco Rex» y la imponente «Flight 956», uno de los mejores temas del disco. Ya pasó «Veneno Paciente», que tiene como invitado al Inefable Señor Gama Alta, que no es otro que su amigo Andrés Calamaro. Está por terminar nuestra primera escucha y el Indio sigue ahí, en su escritorio a un metro de distancia. Concentrado en su computadora, anteojos para ver mejor, camisa escocesa y pantalones sport. Recién se levanta cuando termina el disco. Acomoda una silla y arranca con su verba, apenas interrumpida cuando llega una bandeja con café y medialunas de grasa. Play.

«Creo que uno hace siempre la misma canción. Quería hacer un álbum más orgánico, por eos las grageas electrónicas están más sumergidas, sin tanto carácter. En este caso, la idea mía era volver a rockear un poco. Entonces me propuse no hacer muchos cambios de acordes sino más bien desarrollar los motivos, que eso es lo que hace a una buena canción. Porque si cambian todo el tiempo de acordes decís: «Bueno loco, es una paja para ustedes que están tocando» (risas). A la canción hay que presentarla, desarrollarla y rematarla. Probablemente lo otro esté bueno para la música instrumental, pero para hacer canciones a mí me soguea un poco.

¿Por eso decís en el arte de tapa que es para el karaoke?
Es un chiste que yo hago para terminar de definirlo. Pero sí, yo creo que es un álbum que tiene varios hits, si uno lo quiere tomar así, aunque yo nunca lo tomo de esa manera. Independientemente de que está rockeado, es bastante melódico, que es lo que yo sé hacer muy bien. Por eso es que mis composiciones tienen tantos contrapuntos: estoy escuchando una melodía y se me ocurre otra que la cruce y después una tercera. Acá le llamamos «taller de elefantes» por la anécdota esa del turista que pasa delante de uno de estos talladores indios que estaba haciendo un elefante de madera impresionante., con todos los detalles y le pregunta: «Y usted cómo hace para hacer esto?», «y agarro una madera inmensa y después le saco todo lo que no es elefante» (risas).

¿Puede ser que las letras sean más autorreferenciales?
Es verdad. En algún momento he tenido una tendencia a hablar de intereses que me excluyen o que son más amplios que los míos, y eso a veces es muy pretencioso porque tenés que eestar en un momento muy heroico de tu vida. O creer con sinceridad y honestidad en algún ideal que te parece que está siendo retaceado. Hay momentos en que lo que estás viendo no te lleva a tomar ese riesgo.

¿Por qué?
Porque es al pedo. Estoy en un momento bastante escéptico de lo que veo. Ya en el anterior veía medio así. Entonces prefiero atacar por el lado trillado de «pinta tu aldea y pintarás el mundo», en vez de decir cosas en voz alta que tengan pretensiones de abarcar. Prefiero desnudar una intimidad que, dicho poéticamente, va a significar la desnudez de los que la lean. No la mía.

¿Porco Rex consolida tu equipo de trabajo?
Estuvea punto de llamarlo Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, pero me di cuenta de que soy tan tiano y tan caprichoso que era al pedo (risas). La idea mía era darle una unidad a Los Fundamentalistas, que suenen como una banda aunque tengan algunos contactos electrónicos ahí en el medio. Yo soy de hacer maquetas ya con los arpegiados, con los arreglos, los solosm todo. A diferencia de la vez pasada, que se enteraron cuando vinieron, ahora hice las maquetas y se las mandé. Aprendieron todos los roles y después les dí algunos tracks para que solearan y jugaran. Después editamos todo con Hernán Aramaberri.

¿Cómo decidís en qué momento publicar un disco?
Yo salgo en el momento de la comercialización porque, en realidad, para uno ya está resuelto en el momento en el que lo imagina. Ni hablar si hiciste maquetas muy buenas: ya sabés como es todo el viaje. La materialización de eso es para publicarlo, para que lo escuchen los demás, para que lo compren y para poder ganar dinero para hacer otros trabajos. Se termina el tiempo cuando ya es el peor momento para venderlo: sale el 7 de diciembre. Perdés en todas las encuentas porque te empiezan a votar cuando ya está definido quien ganó.

Por lo menos lo pueden regalar para Navidad…
Si no estuviese Navidad, no quedaría nada (risas). La gente está guardando la guita para irse de vacaciones, con la marota en otra cosa. Por eso se termina, sino lo seguiría trabajando.

¿Porco Rex va a ser más fácil de trasladar al vivo?
El tesoro… era más freak, con escenas en las que varía el protagonismo, los planos y las texturas de todos los instrumentos. Un quilombo. Porque no es como en una banda de rock, que ajustás los niveles de guitarra, bajo, batería y voz, y después cambian los temas pero los planos siguen iguales. Acá cambia la escena a cada rato y donde metiste mal un garfio, cagaste. Me pasó el primer día en La Plata, que la voz no salió de movida.

¿Cuándo lo vas a presentar?
Tengo que empezar a trabajar en eso. Primero tengo que mandarle a los chicos las copias, para que empiecen a trabajar por su cuenta porque yo me quiero rascr el higo… por lo menos en enero. Este es un momento muy difícil para las producciones independientes, sobre todo para las que coquetean con grandes cifras como La Renga o yo. Independiente no hay más nadie. Para los grupos nuevos también está difícil porque ya no tienen esa cantidad de lugares para exponerse y terminan formando parte de una perdigonada que hace Pepsi y esos festivales donde tocás con 200 más mientras la gente espera que salgan los cuatro últimos. Para los que estamos en las ligas mayores, lo que la gente no sabe es que, igual que en el fútbol, nada se paga con las entradas. Todo se paga con sponsors,con la televisación, con los ringtones y con aquello que a mí, por un exceso de elegancia me cuesta aceptar. Todos estos parates que tengo, este casi semi-retiro, no tiene que ver con la creatividad -porque se me van acumulando millones de pelotudeces- sino con que me da fastidio empezar con esta etapa de la pre-producción de los shows. A mí me sale todo más caro, y a veces hasta me boicotean contratando servicios para que yo no los tenga. No sólo a mí, a La Renga he tenido que facilitarle hace poco el piso mío (cobertura del césped para estadios) porque no se los alquilaban. No es que se los cobran más caro: directamente no se los dan. Empieza una época de disgusto, de estar de mal humor todo el tiempo. Pero bueno, los músicos de la banda tienen que ganar un poco de dinero y tener la unidad que te da estar on the road.

Tocar dos veces cada tres años es jodido. Tengo que pensarlo muy bien porque cualquier equivocación en las cifras implica que todavía siga pagando cosas de los shows en La Plata. La gente no toma en cuenta eso, cree que uno ve el estadio lleno, que «ja ja ji ji». Y «ja ja ji ji» las pelotas! A mí no me hacen precio en los servicios porque sea independiente. Tienen el precio que pagan las grandes productoras, las marcas de celulares, la televisación. Empieza a haber una guita de la que todo el mundo quiere morder. Cuando vos no tenés nada de eso, el que sangra es tu culo. Creo que estamos volviendo a como era la industria del espectáculo en los años ’50, con todo en mano de las grandes productoras, con lo grave que es eso. Esos dineros son como inmensos agujeros negros. Y lo dice alguien al que seguramente nadie querría modificarle nada, simplemente querrían una porción de la guita y ofrecerme cosas. Cuando uno empieza a orbitar alrededor de esos agujeros negros es muy peligroso porque siempre aparece alguna modificación sustancial.

¿Qué futuro le ves a la industria discográfica?
Creo que se va a la mierda. Se muere el formato. Momentáneamente creo que va a ser reemplazado por los beats, pero todavía estamos en una zona de indecisión. Yo hago la música, la letra y el arte de tapa, entonces necesito un formato que me permita dar una sensación completa de lo que quiero decir. Extrañaría mucho que se acabara el arte de tapa, que fue reducido del vinilo al CD. Yo inventé este formato, una especie de catálogo ilustrado, para desarrollar un poco la plástica. Se podría volver a recapturar es del vinilo, siempre y cuando todo el mundo tuviera una buena impresora, y vos se lo mandarías para que se lo impriman. Pero es un boludeo. Es incómodo lo que pasa ahora para un productor independiente, porque si vos sos un artista fichado en una compañía, te importa un queso. Cuando yo veo a los demás tan generosos, pienso «Vos porque no lo pagás con tu culo». Total, la única guita que ven es cuando firman el contrato. Después les pagan por disco 20 centavos y tienen que vender 20 millones para ganar algo de dinero. Que digan la verdad: lo regalan porque nadie les va a dar unamierda, vale como promoción.

Te jode la piratería entonces…
Me rompe los huevos. Uno vive de eso y de los derechos de autor y, proyecta cosas. En el momento en que uno pueda dedicarse pura y exclusivamente a la comercialización a través de internet, será un nuevo momento de libertad para los músicos porque dejarán de existir todos los intermediarios. Por eso me da pena que los pibes más rockeros desprecien la tecnología que te permite un montón de cosas. Ojalá yo hubiese tenido una grabadora digital cuando era pendejo. ¡Yo grababa los temas con un balde de plástico y dos radiograbadores! Hoy en día, si sabés moverte con el sonido digital y darle un poco de calidad, podés darle a cualquiera una muestra fiel de tu música.

Sería una manera de entender el rock por fuera de la industria del espectáculo…
Yo entiendo al rock como una cosa contracultural, entonces no creo que puedan ir de la mano de la industria del espectáculo y la contracultura. También entiendo que ya no queda nada de la contracultura. Quedamos los boludos como yo que se han formado dentro de esa manera de ver la vida y, mientras pueda hacerlo, seguiré remando.

¿Se ve distinto el rock a los 30 que a los 50?
Lo que cambió es el rock, no la visión. El rock, hoy, es muy aburrido para un tipo de mi edad porque tengo que soportar el revival de la cultura rock. Para mí está agotado como contracultura. Quedó como un género musical que se puede interpretar como el jazz o como otras cosas. Pero ya no significa nada. Se graba mejor, se toca mejor, pero no tiene ningún ideal detrás que lo sustente. No ha habido muchos casos en la historia en la que la intelectualidad o los artistas, que definen la cutlura, no estén ligados a los intereses dominantes del momento. la cultura rock no fue eso. Gracias a Dios me tocó vivir ese momento. Pero esas cosas no pueden durar para siempre, aunque duró una eternidad. En la Argentina, ni hablar. Lo que pude haber coqueteado acá, siendo elegante dentro de la cultura, no lo podría haber hecho en ningún lugar. Acá los pibes creen, que a pesar de que ya no hay más nada, todavía hay un acto contracultural en el rock. Hasta hace unos años eran militantes del rock que sospechaban de las cosas que les daban las corporaciones. Pero ahora ya les gusta cualquiera. A veces miro Gran hermano en televisión y veo a chicos jóvenes, de distintas provincias, que les gusta Juanes, la cumbia, los Redondos. El rock ya no es la música de fondo de unos ideales o de una manera de ver la vida. No es lo mismo ser la música de moda que ser el andamiaje o el sostén de un montón de ideales críticos.

¿Las bandas tienen margen para no jugar a ese juego?
Siempre hay margen. Lo que pasa es que esta generación de chicos, en vez de medir las cosas estética y éticamente, las mide en términos de éxito o fracaso. Es decir, si lo único por lo que te metés en una banda a rockear o hacer música es zafar económicamente… conmigo no cuenten. Porque en mi caso, que me fue bien, nunca fue el motivo. Creo que siempre hay un lugar donde hacer lo que uno cree. El asunto es que primero tenés que creer, por encima de todo. Cuando uno está de mierda hasta el cuello, lo único que queda es comer y cantar.

¿Qué otras características tiene esta industria del espectáculo?
La posibilidad de hypeo. No sólo con Soda Stereo, sino con Harry Potter, High School Musical, Gran Hermano. Se tiran un pedo y hay miles de pibes en la calle para hacer un casting. Lo que yo estoy diciendo de Soda Stereo, para que no se confunda, es que si vos tenés números pedorros y le ponés toda la industria atrás, tenés negocio para un par de años, como ha pasado con Bandana y esa mierda. Cuando tenés un sostén firme, como es un número como Soda, que son tipos que trabajan bien, tenés un exitazo demoledor, un agujero en el cielo. Los jóvenes antes desconfiábamos… y me anoto en esto como joven (risas), desconfiábamos del hypeo, y hoy en día les encanta porque también quieren ganar dinero y ser famosos. Les parece maravilloso formar parte de esa manera de ver la vida. Pero bueno, insisto, yo no soy nostálgico: tengo otra manera de vivir, por la edad. Aunque supongo que la edad no es excluyente y debe haber todavía algunos jóvenes a los que todavía les parece mejor tener un ideal.

¿Te parece poco genuino lo que ves?
Me aburre, directamente. Porque es como una prefabricación del placer. Cuando la hipocresía es tan barata que empieza a ser berreta, lo ideal es refugiarse en ciertas verdades. Ni siquiera hay calidad del engaño. Siempre los intereses dominantes engañan a la gente pero, bueno, a veces se esmeran y hacen las cosas atractivasy te dejan poner el poster del Che Guevara. Otras veces, directamente te cagan en los dientes.

En la entrevista que publicamos en el número pasado, nos sorprendió que Andrés Ciro (Los Piojos) admitiera que si hubiese vivido en Capital, habría votado a Macri…
Los rockeros somos capaces de hacer cada pelotudez. Me cuesta dar ejemplos propios porque es uno, pero debo haber hecho muchas pelotudeces, tipo «¿Se compró una camisa Armani en Rodeo Drive siendo rockero?» Sí, me la compré, era la época de Menem, estaba allá y me la compré, ¿qué pasa?… Ahora: diferente es si eso forma parte sustancial de mi vida. Yo no sé en el caso de Andrés, por ahí tiene relaciones que conocen la intimidad de Macri, no tengo ni idea. Como yo me he formado en una época donde la difusión del poder era lo que creíamos, no tengo ninguna simpatía o antipatía por ningún signo político. Lo más cercano es una nueva izquierda que no existe porque es más intelectual que guerrillera, pero en definitiva no creo en la política de ninguna manera. Sé que vivo en un mundo donde la administración es política de la vida y uno tiene que adecuarse porque sino, sos boleta, pero no me atrae más López Murphy que Carrió ni un carajo. Lo que a veces noto es que estoy mejor en un momento determinado que en otro, y lo noto alrededor. Y a veces coincide con las votaciones, Creo que este momento es más relajado del que veníamos, ahora… de ahí a tirar papel picado es otra cosa. De todas maneras, no tengo un juicio sobre Macri, sobre todo cuando uno no tiene acceso a las intimidades de las cosas del poder; se termina siendo vocero de algo que fluye, que flota en la sociedad y no sabés por quién está potenciado, quién lo asienta. Yo me río a veces cuando miro los canales de divulgación científica y dicen: «San Pablo y los Corintios…» ¿Qué mierda van a saber qué hizo San Pablo? Yo estoy vivo y los libros no tienen nada que ver con lo que pasó en la vida… y si a mí no me dan pelota cuando digo que no es verdad lo que dice, imaginate lo que será para atrás. Entonces tengo que dar el beneficio de la duda a todo lo que se dice y que me llega a mí por el diario… chi lo sá. Entonces no tengo criterio sobre Macri ni sobre lo que opinó Andrés. El sabrá por qué lo dijo, es un muchacho grande , no es un adolescente.

¿Escuchaste el CD Homenaje a Oktubre?
Me lo mandaron, tiene esa cosa New Wave que hay en La Plata permanentemente. Pero hay dos o tres cosas que las atacaron desde un lugar diferente. En la diversidad y la novedad, prefiero eso aunque esté en un género que a mí no me gusta. No me gusta la repetición permanente, hay un montón de Calamaros, de Indios Solaris. Yo soy Andrés y a veces tengo que ver si es un disco que él colaboró, si es de él, o si es de otro. Uno tiene una predilección por una manera de hacer las cosas. Recién hablábamos de Soda Stéreo y yo creo que Cerati es muy buen violero, creo que tiene una muy bella voz aunque le pone demasiado reverb para mi gusto, es demasiado suave. Pero son gustos. A mí me gusta más Lou Reed o Bob Dylan, un sonido más crítico, con otra actitud. Pero yo no soy imbécil, me doy cuenta cuando las cosas están bien hechas. Me pasa con la cumbia o el bolero, que no son géneros que yo disfrute. Yo soy un músico, sé cuando algo no es la misma cumbia berreta.

Hasta no hace mucho tiempo, Hermética era la única banda que se había atrevido a hacer un cover de Los Redondos. Ahora en cambio se volvió algo habitual…
Debe ser la edad. Cuando uno se pone viejo, se pone sabio. Ya no te odian tanto porque no sos competencia. Los amigos te dejan salir con su mujer, total… (risas)

¿Cómo está tu relación con Skay?
Nos hemos visto una vez hace un tiempo, salió en los medios que nos habíamos reunido en Palermo por distintos motivos. Los Redondos son artistas de catálogo, entonces hay un vínculo como cuando tenés un hijo con una mujer y ya no pasa más nada o estás en un impasse; pero de pronto tenés el pibe que tenés que ir a buscar al colegio. Estamos los dos atareados, cada uno en su mambo y veo que toca muy seguido.

¿Qué lugar ocupan los Redondos hoy en tu vida?
Cuando uno está grande, el input lo tenés que cerrar. Siento que los Redondos son algo de cuando era chico. Ya pasó tanto tiempo, que a esta edad, se nota mucho más. Ni presto atención a ese rollo, estoy pensando en qué pasó con el álbum anterior o con el que voy a hacer. Lo otro es un recuerdo querido. No escucho los temas de Los Redondos. Ahora, escuchando ese homenaje, me acordaba de algunos temas que ni siquiera habían sido editados (De estos polvos futuros lodos; El regreso de Mao), no sé a quién le estarán pagando los derechos.

Skay siempre dice que deberían reencontrarse desde lo artístico, para hacer un disco, y vos dijiste que te hubiese gustado darle un cierre con algún show.
Como terminó todo, me pareció que si estábamos hablando de terminar, me hubiese gustado terminarlo mejor. Si Skay dice eso me parece que tiene una lógica, porque yo no me reuniría con Skay sólo para hacer shows. Si fuese una despedida, sí. Pero si vamosa a seguir tocando la única manera en la que tendría gollete y sería genuino, es si nos pusiéramos a hacer música. No me imagino trabajando de los Redonditos. Me imagino haciendo algo nuevo, otra vez con entusiasmo, colaborando para componer y para llevar adelante el proyecto. El año que viene ya lo tengo ocupado y Skay también debe tener planeado todo su año. En el 2008 tendría que pasar, no sé, una necesidad o que de pronto vamos corriendo en cámara lenta y nos encontramos en el medio (risas). La verdad es que no hemos hablado nunca de una posibilidad de ese tipo. Creo que los dos terminamos respondiendo con elegancia por una cuestión de respeto hacia los Redondos.

¿Tuviste alguna vez un rebote internacional de los Redondos?
De pronto te puede llegar un eco de Irlanda porque hay un argento que lo llevó. En distintos lugares de Latinoamérica nos pasan cuando hay alguno de esos programas, que también existen acá, que hace algún melómano que la va de banana porque tiene cosas que no escucha nadie. Y alguno en Guatemala pone a Los Redonditos de Ricota que no los juna nadie, no es ni los Enanitos Verdes ni tampoco Soda Stereo. O hay algún boludo que, así como nosotros miramos la New Musical Express, el mira la revista de ustedes y dice: «mirá, acá hay un tipo que debe matar». Encima, supongo que después escuchará el disco y le gustará. Pero en definitiva pasa por ese lado. Después hay lugares tipo Perú donde hay más una movida alrededor, o en España o en Miami, que esos sí son lugares donde uno podría ir a tocar y hacer shows más grandes por la cantidad de argentos. Está en los planes siempre, lo que pasa es que a mí mover el culo en este momento me cuesta porque estoy muy haragán. Lo más lejos que estoy acostumbrado a ir es a La Plata o alguna provincia. Sería ir, tocar una vez en Madrid y todo, pero ya hacer campaña, que tenés que subirte a una combi para ir a tocar al Club Deportivo Turrón… La verdad es que no tengo ganas. Para hacer lo que hacen estos grupos itinerantes tenés que estar fichado en una compañía que tenga una oficina en cada lugar. Sino, tenés que irte un año antes a recorrer y encima no sabés cómo son los productores con los que te vas a asociar, como para poder bajarte del avión, ir al hotel y después a tocar. No quiero ir a armar las valijas.

¿Te gustaría retocar algún disco de Los Redondos?
Los únicos que me gustan son los últimos, en ese sentido. Porque ya habíamos aprendido a mezclar y producirlos después de hacer algunas cagadas; cagadas que quedaron grabadas. Cuando remasterizamos, alguno se puso más fuerte pero también más latoso porque el máster original no era del todo bueno. Diferente es si vos agarrás las cintas de vuelta y hacés un nuevo máster con las condiciones que hay hoy. Pero en el remastering que se hizo, cuando cambiamos de sello, perdieron todos los ambientes. Suenan más fuertes para poder estar en la radio.Yo que tengo muchas cintas, las primeras que tengo, importadas inclusive, se escuchan bajitas Escuchás uno de Led Zeppelin y luego el homenaje a Led Zeppelin y preferís el homenaje porque suena todo potente. Pobre (John) Bonham que le pegaba y le pegaba y ahora un tipo hace así (baja el brazo lentamente) y suena ¡pum! Le ponen el techo dinámico bien arriba y parece una máquina.

Ahora salió un nuevo compilado de Zeppelin y Page metió mano y se nota.
Jimmy Page ya había hecho un remastering que salió en una caja y le bajaron un poco las chapas que tocaba John Paul Jones, que en esa época rompían un poco las pelotas porque eran medio primitivas. Entonces la bajaron de plano y subieron más las guitarras. Ahora no sé que habrán hecho. Cuando vas a las cintas, está buenísimo. Escuchás lo que hicieron los Beatles respetando el balance y los planos, y te das cuenta de que ese bajo no sonaba así. Nosotros hemos perdido cintas que estaban abandonadas y tenemos DAT’s que habría que empezar a escuchar porque yo creo que no debe quedar nada. Esas son nuestras conversaciones, como lo de River, que está grbado en video. Pero eso implicada estar un montón de meses y otra vez discutiendo para llevarlo adelante, mientras que estamos vivos todavía, en nuestros proyectos. Nunca llega el momento de detenerse para poder remezclar River.Quizás el día de mañana lo haga, no sé, Bruno… (risas)

¿Te parece que el público de los Redondos está en extinción?
Una cosa es el grado de fidelidad que puede haber cuando vos tocás para tres mil personas. Cuando vos tocás para 50.000, ya no se puede estar hablando del público tradicional de los Redondos. Van pibes de 13 o 14 años, entonces estamos hablando de otra torta. El público de los Redondos, a esta altura, ya no va ni a los shows de Skay, que deb tener un promedio de edad de veintipico o treinta y pico. En realidad deberíamos ver a cuál describimos como el público de Los Redondos; si el público que iba a los pubs, que eran todos arquitectos, gente de la noche, trolos y todo el quilombo que había en ese momento; o cuando ya se hizo más masivo. Pero, ¿cuándo más masivo? ¿En la primera época cuanod íbamos a tocar a Satisfaction o a Obras? Qué se yo cuál es el público de los Redondos. El público de los Redondos es todo, es el que le gustan los Redondos y es capaz de viajar hasta La Plata para verlos. Cuando uno lo circunscribe a una franja, está hablando de un momento determinado. Yo no puedo hacer esa separación. El público de Los Redondos es el que los iba a ver, en cualquier momento y por distintos motivos. En los shows míos, los mejores hoteles de La Plata están reservados por gente de mucho dinero y también están los pibes que van sin entrada a cascotear a la cana. Insisto, cuando vos hablás de miles de personas, hay de todo. Desde asesinos seriales encubiertos que todavía no se animan pero lo están pensando hasta tipos fifí que dicen: «Ay, que loco, voy a ver a los Redondos». Lo masivo tiene esa falta de homogeneidad que cuando vos la reducís a las cifras puede llegar a tener un carácter.

¿No te gustaría sacar una biografía oficial del grupo?
Hasta ahora, todas estas biografías han sido negocios que se han hecho en base a un montón de argumentos que no tienen nada que ver y que uno tolera porque, en algunos casos, hasta son amigos los que lo han hecho. El otro día leía que una chica, Débora, que era una nena cuando yo ya era un tipo grande, decía: «Todas estábamos enamoradas del Indio». ¡Ojalá me hubiera enterado! (carcajadas) Hay como una irrealidad que uno deja correr porque, bueno, es así y a veces hasta es mejor. Así tu vida sigue siendo patrimonio de tus cariños y tus afectos, que son los que saben cuán miserable y egoísta podés ser. Supongo que cuando la memoria sea más importante que lo que uno está haciendo, quizás se preste a hacerlo. Ni siquiera sé si nos vamos a acordar (risas). Hay 15 o 20 años en los que combatimos la memoria de mil maneras diferentes.

CIFRAS REDONDAS

«No sé cuántos discos vendieron los Redondos. El otro día estaba jugando al pool acá y miraba el cuadro de la compañía DEL CIELITO que nos dieron en el 96 para festejar el millón de placas. La verdad es que no tengo ni idea porque nos van liquidando muy de a poco, cuando nos compran.»

ESCRACHE CROMAÑÓN

Durante la entrevista publicada en SR18, el indio se pronunció extendidamente sobre la tragedia del 30 de diciembre del 2004, que le costó la vida a 194 personas. A pesar de haber mantenido una posición sincera, que tenía en cuenta todas las variables dentro de la complejidad del caso, sus palabras le costaron un poquito caro: un grupo de padres le hizo un escrache. «Estaba acá y ví por las pantallas como frenaba una camioneta y se bajaban dos o tres. Ahí me mosqueé; salí a ver y se fueron para otra puerta. Me pegaron unas obleas y se fueron».

Más allá de que siga respetando «el dolor genuino de los padres que ven que no pasa nada con la causa», le parece injusto que Omar Chabán sea el único que esté preso: «Hay varias personas con los mismos cargos y un solo tipo que se está comiendo el garrón». Solari ve a Cromañón como «el juego de las sillas pero con una granada que va pasando de mano en mano y al que le explotó tiene que hacerse cargo». Sin embargo no considera que «esa cosa medio de venganza» sea la mejor manera de impartir justicia. Además aclara que no es amigo de Chabán («Poli hizo una mejor relación por haber tenido que ensuciarse las manos al hablar de guita con el Turco») aunque espera que su estadía en la cárcel (ahora con arresto domiciliario en Del Visso) «sea una especie de retiro que acreciente su espiritualidad y lo lleve a un lugar mejor como ser». Por otra parte, se desmarca de «los grupos de rock que han señalado, y hasta se opusieron a que Callejeros toquen en algún lado».

CON OLOR A SALMÓN

Al fin. Después de tantos rumores que llegaron a aventurar un disco conjunto entre ambos, Indio y Andrés Calamaro se juntaron en Luzbola para dejar registro de una amistad cultivada en estos últimos tiempos. Una de las primeras piedras públicas la tiró Andrés cuando hizo en vivo una versión de La bestia Pop. Más tarde, Indio se deshizo en elogios por lo atrevido del quíntuple El Salmón. Mientras Andrés trabajaba con la Bersuit en los estudios Del Cielito, se mandaban mensajes a través de Marta, una cocinera emblemática del rock que hace las delicias de los dos estudios. El año pasado, sorpresivamente, el Indio grabó una versión inolvidable de El Salmón, para Escúchame entre el ruido, un homenaje por los cuarenta años del rock nacional llevado adelante por el tecladista Lito Vitale. Esta vez, compartieron micrófono en Veneno Paciente, el track 7 de Porco rex. «Esa canción no estaba pensada para Andrés y, en ese sentido, fue un problema mío de producción porque tendría que haberle hecho una canción especial, por sus características como cantante», concede Solari. «El tema estaba pensado commo una especie de letanía. Me costó separar las voces por la densidad de la composición. Hicimos buenas migas con Andrés porque es genuino y honesto».

RUMBOS MUSICALES

«Tengo ganas de hacer otra vez un disco freak, pero más todavía que El Tesoro… Ése era freak en la composición. Ahora quiero hacer algo freak-frak. Porque en general no trabajo tanto en canciones sino en sonidos incidentales y cosas raras. Lo que pasa es que cuando sos productor independiente, te achica la idea de saber que eso va a vender la quinta o sexta aprte de lo que podés vender. Pero bueno, a veces uno tiene que darse los gustos».

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