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“Queremos mostrar el otro lado”

No caben dudas de que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue más que una banda de rock. Más allá de la estela y el influjo de su música ideologizada, estimulante y paradójica (porque a pesar de su hermetismo poético fue muy popular), en su biografía tiene mucha importancia todo lo que rodeó a lo que sonaba.

Autor: Diario La Voz del Interior (Córdoba), 15 de enero de 2006. Por Germán Arrascaeta

No caben dudas de que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue más que una banda de rock. Más allá de la estela y el influjo de su música ideologizada, estimulante y paradójica (porque a pesar de su hermetismo poético fue muy popular), en su biografía tiene mucha importancia todo lo que rodeó a lo que sonaba. Esto es, la vida en comunidad, la autodeterminación artística para no depender de nadie, la obligación de contener a quienes resistían desde la acción durante el proceso. Es decir, pensar al rock como cultura.

Esa es, precisamente, la condición que puso el guitarrista Skay Beilinson para participar en un festival de música joven. Sí, el hombre enrolado como Eduardo Beilinson, el mismo que vivió de jovencito el Mayo Francés y que vio a Hendrix en vivo, el mismo que con su guitarra le aportó rasgos épicos al supuesto código inaccesible de Carlos “Indio” Solari, dejó atrás esa vieja convicción de no tocar en eventos esponsoreados (en este caso, por Fernet Branca) y aceptó participar en Cosquín Rock, si y sólo si en el marco de una jornada de debate y reflexión. Lo hará el miércoles 25, de modo gratuito y, como siempre, con el respaldo de Poli, su pareja y responsable de “armar la estructura” para los Redondos.

Skay y Poli, entonces, explican las motivaciones de “la noche cultural” del inminente Cosquín Rock. Larga Poli:“Queremos reunir a todos aquellos que tuvieron que ver con la cultura rock, a los que difundieron todas las ideas alternativas. Todo lo que tiene que ver con la independencia discográfica, la comida orgánica, el ambientalismo… Movidas que tuvieron que ver, y deberían seguir relacionadas, con el rock. Invitamos a Rocambole, a la gente de la UMI”.

Sigue Skay: “José (Palazzo), sabiendo que somos reacios a los festivales, nos propuso hacer un día especial, sólo para nosotros. Gratis. De movida, la cuestión nos pareció tentadora. Y empezamos a pensarlo no como un recital sino como un encuentro donde estuviese planteada la diversidad musical, el intercambio de información; un espacio donde se tratasen temas que nos permitan reflexionar. Yo pienso al rock como cultura, como puente que permita conectar con otras búsquedas”.

Sobre si el sí a Palazzo representa una traición al dogma “no tocarás en festivales esponsoreados”, al que Los Redondos se aferraron durante toda su trayectoria, Poli interpreta que “no, por la sencilla razón de que será una jornada gratuita”.

“Además, nuestras intenciones están al margen de las especulaciones económicas –añade–. La idea es utilizar ese espacio, donde está todo montado, para hacer esto. Las entradas se regalan y el evento no está dentro de la grilla oficial del festival. Creo que ahora va a estar La Renga, ¿no?”.

Tratan de reivindicar al rock como cultura. Eso me hace pensar que están desencantados con lo que propone el rock hoy.
(Poli) No sé si es así.  En el tiempo, las cosas siempre van cambiando. No hay nada mejor que el mismo público vaya decantando las ideas  que se proponen. No creo que desde arriba siempre se impongan las cosas. Hay un ida y vuelta, siempre. La gente empieza a mermar cuando las cosas se estandarizan. Y es cuando hacen falta los cambios. No sé, en ese contexto, si alguien  pueda determinar si algo está bien o mal. Las cosas ganan consistencia, o no, por sí mismas.

(Skay) Si tomamos al rock como cultura, advertimos que hay subidas y bajadas. Épocas de banalidad y otras en las que sube la llama de la libertad, de la esperanza y la tolerancia. Todo el tiempo estamos fluctuando entre esos extremos. Todo depende dónde claves la mirada, porque existen simultáneamente.

(Poli) La historia se cambiará muchas veces. Lo importante es qué se lleva cada uno en  la adolescencia. Queremos contribuir a eso. La adolescencia es una etapa en la que se acumulan vivencias, valores. Es el momento ideal para mostrar que también existe otra posibilidad, un otro lado. Más que estar desencantados, conviene proponer cosas.

Es probable que el público de Cosquín Rock sea el más nutrido que te ha tocado enfrentar desde la separación de Los Redondos…
(Skay) Me planteo a los shows como situaciones únicas, y no me doy mucha cuenta si hay 3 o 100 mil personas delante mío. Me concentro más en la relación con la banda, con la música. Mi cabeza no tiene ninguna señal. Por otro lado, tengo la certeza de que estamos creando algo interesante para el momento, que va mucho más allá de mi show. De alguna manera, tiene que ver con el origen de Patricio Rey. Queremos que vuelva cierta chispa.

CONTRA LA ESTAMPITA
A propósito de Patricio Rey. El Indio volvió en diciembre y alentó la posibilidad de una reunión. ¿Es posible?
Por un lado, celebro que haya podido vencer los fantasmas que siempre existen alrededor y haya salido a tocar. ¿Una reunión en un futuro? Quizá, pero no es algo que esté planteado.
– (Poli) No, ha habido ninguna relación. Pero puede llamar. O no. La idea de Patricio Rey, a través del tiempo, era: “Patricio Rey es una persona que no existe; o que existe, pero en uno u otro caso no había líderes”. Con el tiempo, esa idea fue quedando a merced del recambio generacional de nuestro público, que  tomaba lo que veía. Los primeros  seguidores sí sabían del “no líderes, independencia, la existencia de un no mesías”. Pero los nuevos creyeron que Patricio Rey era el Indio. Que ése era su seudónimo. Centralizaron al grupo en una sola persona. De repente, surgió en el grupo  alguien que se apoderó de la imagen.

¿Querés socializar ese liderazgo?
La gente centraliza en él. Quienes nunca vieron a Patricio Rey seguirán creyendo que el grupo es él. Y representará eso para ellos, mientras que para los nostálgicos hará covers de Los Redondos. Si él convoca en este momento, ¿qué necesidad tiene de aludir a Los Redondos? No lo sé. Para que ocurriese la reunión tendría que haber… (piensa)

¿Onda?
Tendría que existir una nueva unión y una revalorización entre nosotros. Esta es la realidad, honestamente. Para volver, tendría que haber una idea completamente nueva, que nos trascienda. Nunca se le cierra la puerta a nadie, pero así son las cosas por ahora.

NOCHE GRATIS
Para entrar a la noche gratuita de Cosquín Rock, en la que además de Skay tocarán El Club de Tobi, Dancing Mood, Xeito Novo y Ricardo Vilca, y en la que disertarán Cristian Aldana, Rocambole y Claudio Kleiman, entre otros, habrá que ser poseedor de un abono, o procurarse una entrada en promociones propuestas en Libertad (chequear en el Híper), LA VOZ DEL INTERIOR (completar cupón publicado en papel y enviar donde se indica) ywww.cosquinrock.com.ar. El abono cuesta $ 120. La entrada por cada noche, $ 35. El acceso para la carpa Electrorrock, $ 25 (quienes quieran acceder desde el predio, tendrán que pagar una consumición de $ 6).

SIN BENGALAS
Otra diferencia del binomio Poli – Skay en relación con su ex socio creativo Indio Solari tiene que ver con las bengalas, cuyo uso era habitual en los conciertos de Los Redondos. Mientras Solari declaró en Rolling Stone que lamentaba que el folklore del rock argentino haya perdido su rasgo distintivo, ahora Poli y Skay toman distancia del ritual pirotécnico.

¿Permitís el uso de bengalas en tus shows?
Cuando toco, muchas veces estoy con los ojos cerrados y no me entero. Son los músicos los que me avisan si se prende alguna bengala. Después de esta desgracia que ha pasado, tenemos que tomar conciencia, ser  responsables. Todos. Cada uno desde su lugar. Ese ritual pertenece al pasado. No es la manera de celebrar el rock hoy en día.

Poli, apenas sucedido Cromañón visitaste a Omar Chabán. ¿Lo has vuelto a hacer?
No, porque estuvimos de gira permanente.

¿Y cuál es tu posición con respecto a su situación procesal?
Cromañón fue una tragedia para todos. Para Omar, para los chicos de Callejeros, para todos lo que estuvieron allí. Un horror. Fue algo previsible, imposible de detener. Inevitable. Hubo un estado de inconsciencia colectiva. Ninguno pensó en la magnitud del hecho. O sí, el único que pensó fue Omar. El único que reaccionó fue él, y le pegaron, lo reventaron… Lo que pasa con el tiempo, también… Quiero decir: Omar no es para los chicos de hoy lo que fue para los que lo conocimos. Él tenía un semillero de rock. Y se perdió.

¿En qué caso creés que haría justicia un fallo judicial?
Acá no es que haya culpables, hay responsabilidades. De todos. Los padres están motivados por el dolor y la pérdida, no se les puede pedir objetividad. Necesitan que alguien lave su drama. Un cordero para sacrificar. Es complicado.

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2018-11-12T22:34:42+00:0015 enero, 2006|Categories: Entrevistas a Skay Beilinson, Talismán|Tags: |

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