Sergio Dawi: «Nunca he hecho cosas ortodoxas»

El saxofonista Sergio Dawi habla de sí mismo, de su alianza performática con Semilla Bucciarelli y, por supuesto, de Los Redondos.

Autor: Diario La Voz (Córdoba), 30 de octubre de 2015. Por Germán Arrascaeta

El saxofonista Sergio Dawi y el bajista y plástico Semilla Bucciarelli, ambos partícipes necesarios del salto a la popularidad de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, sellaron una alianza creativa que se mueve con un mínimo de orden y máximo de libertad.

La llamaron SemiDawi y, en rigor, se trata de “un encuentro performático de música y artes plásticas en tiempo real que los llevó por distintas salas y espacios de todo el país”. Como este fin de semana la agenda indica “Córdoba”, Dawi tuvo la gentileza de atender a VOS y contar en qué momento se encuentra este cruce que tiene mucho sustento digital. “En Los Redondos, con Semilla siempre tuvimos espacios de complicidad _revela_. Por otra parte, así como él participó de algunas movidas de mi proyecto Dosaxos2 (fue un invitado fijo entre 2000 y 2001, que tocamos en una fabrica recuperada), yo siempre estuve dispuesto para improvisar en sus muestras. Ya en esa época experimentábamos en digital”.

Dawi dice que en aquel tiempo llevaban a cabo performances más breves y circunstanciales. “Pero hace cuatro años, cuando Semilla hizo una muestra en La Plata, nos dimos cuenta de que teníamos material a desarrollar. Entonces nos juntamos, por más que él esté viviendo en Córdoba y yo aquí, para armar un espectáculo con dramaturgia, con comienzo, final y un intermedio de tensión”, añade el músico, que entró a Los Redondos en reemplazo de Willy Crook y para la grabación de Un baión para el ojo idiota (1987).

“Y armamos lo que llamamos ‘cuadros sonoros’ _prosigue Dawi_. Hay momentos en los que sonorizo el cuadro o, por ahí, temas funk en los que Semilla tira una paleta más vivaz o ante un grito mío genera un trazo más violento. Semilla pinta, colorea, dibuja a través de digital y mi saxo pasa a través de procesadores, looperas, y de bases que se trabajaron en estudio. Cada cuadro tiene sus musas, además”.

–¿Todo está librado al azar o hay presets?

–Hay permiso para trabajar sin red y un oficio de tantos años de escenario como para conocer los tiempos en los que se sostienen las cosas. En cada cuadro es probable que sepamos dónde partimos y adónde llegamos. En el medio está el diálogo y la libertad. Vamos absorbiendo cosas que pasan, tenemos las antenas bien paradas.

–Cuando Los Redondos se separaron, podrías haber elegido acompañar a alguna banda famosa. Sin embargo, elegiste retomar un camino alternativo.

–Antes de entrar a Los Redondos tenía Dosaxos2, donde hacíamos música para artes escénicas. Eso siempre me acompañó. Es lo que pude aportarle al grupo, porque estaba en mi personalidad musical. A eso lo pude transmitir con Los Redondos desde el formato de canción. Nunca he hecho cosas ortodoxas.

–Recordame cómo fue que entraste al grupo.

–Justamente, estábamos con Dosaxos2 en el Parakultural, que fue un ícono de la primavera democrática. Tocamos ahí desde la inauguración. Durante un año hicimos esto de probar con sonido, iluminación y actuación. Un día estábamos tocando y Skay y Poli, que habían ido a alquilar el lugar, nos ofrecieron hacer el intermedio. Ese fue el primer contacto con ellos. Al poco tiempo se fue Willy y me llamaron. Venía de estar 10 años en España, así que no estaba tan al tanto de lo que significaban Los Redondos. El Parakultural fue el nexo.

–¿Considerás que la separación era inevitable tras tantos años de desgaste?

–Por como venía la cosa, estaba difícil la continuidad. Después de tantos años, se sentía la necesidad de que cada uno pudiera hacer las cosas a su manera. Y eso es lo que se dio. Todo lo que podría haber pasado si tal cosa o la otra, entra en el terreno de las especulaciones. En todos los órdenes de la vida, cuando se trata de vínculos de tantos años y tan intensos, es inevitable que se llegue a un momento de desgaste, de necesidad de repartir las cartas de nuevo. En algunos casos hay margen para una segunda oportunidad. En éste, no.

–Si están copados con lo digital, descuento que gustan de los últimos dos discos de Los Redondos.

–Me han gustado, aunque paradójicamente son en los que menos participé. Esa fue una virtud de Los Redondos: cada disco tenía un carácter con mucho que ver con espíritu y la vibración de la época en la que se publicaba.

Datos útiles

SemiDawi se presentará hoy en el Anfiteatro Luis Amaya (Río Tercero), a las 21.30. Y mañana en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491), pero a las 22. Invitados: The Comando Pickles (banda de Walter Sidotti).