Skay Beilinson: Mañana es mejor

“El engranaje de cristal” es otra joya minimalista en el viaje del ex guitarrista de Patricio Rey.

Autor: El Aguante, 13 de octubre de 2016. Por Guillermo Civale

Skay parece conocer sus limitaciones y no necesita jugar al héroe del whisky, pero tampoco escatima su talento. Casi como una continuación de “La luna hueca”“El engranaje de cristal” brilla por su simpleza: diez canciones en apenas media hora alcanzan para mantener esa llama única que genera su guitarra.

El comienzo es enigmático, “Cáscaras” es de esas canciones del Flaco que parecen describir un camino lentamente, como si esa senda se fuera descubriendo a cada paso, a cada verso de la letra. Tampoco explota en el segundo tema; “Quisiera llevarte” es un mid-tempo delicioso. Sin abandonar su estilo, su sello, Skay parece incomodarse en las fórmulas; “Egotrip” quizás sea el lugar más común del disco. Aquí entrega un riff marca registrada, y una letra que bien podría estar dedicada a su ex compañero de banda. Ironía pura hacia esos que, primordialmente, se aman demasiado a sí mismos.

Con arreglo de cuerdas, una acústica en slide y una línea oscura de bajo que bien podría haber estado en “Luzbelito”“En la fragua” es un punto alto del álbum. Sobre esa base la eléctrica de Skay explota con algunos de los mejores y más certeros punteos.

Desde siempre a Beilinson lo han fascinado las escalas árabes, y desde su viaje a Marruecos (previo al álbum “¿Dónde vas?”) que esa búsqueda se ha profundizado. Aquí se plasma en “La procesión”.

Oscura y guitarrera, “Chico bomba” es ideal para el vivo, como ya se ha demostrado en el Auditorio Sur, cuando la estrenara recientemente. Mientras que “La calle del limbo”seguramente tampoco falte en la lista con un riff de esos ideales para corear.

“Toca el corazón de Patricio Rey”, canta el público en cada noche que se presenta El Capitán. Y si bien podemos reducirlo a un simple agite previo al show, no parece ser casualidad la frase. Si Skay es el corazón, el Indio tal vez solo se haya quedado con el cuerpo, un cuerpo sin alma que únicamente parece reproducir movimientos.

Beilinson ha sabido mirar hacia adelante. No es una pose tocar apenas un par de gemas ricoteras por show: Skay realmente confía en sus nuevas canciones, y no sucumbe ante el pedido del clásico, como también resistía Spinetta y el “Flaco, tocá Muchacha”Patricio Rey es una entidad superior que desde hace años es imposible emular y lo sabe. Los Redondos no perderán ni una pizca de su grandeza, solo que Skay también sabe que simplemente mañana es mejor.

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