Skay, furia de un show redondito y con ricota

Con tremendo sonido, una alforja cargada de nuevos temas y un toque preciso de Patricio Rey, el guitar-hero la rompió el sábado.

 

La SG vinotinto lanza un brillo de rebote y cuando la púa baja repiqueteando sobre las cuerdas es un viento tibio que sólo el rock puede provocar. Y con ese estruendo Skay Beilinson, conocido como la otra mitad de Los Redondos, hace que la súplica se esconda detrás del ruido.El “sólo te pido que se vuelvan a juntar” se diluye. Porque el porte del guitar hero de Patricio Rey ya ha logrado imponer una obra personal que, cada vez, prescinde más de la nostálgica. Las canciones de Skay ya se cantan. Se conocen. El rock después del rock. Un logro no menor de quien se anima a seguir creando más allá de la mochila.
Skay (con look Indiana Jones) se presentó el sábado por la noche, antes de la veda electoral, en la Plaza de la Música y volvió a apabullar con un sonido impactante, con claridad y precisión habitual. Luna Hueca salió a la escena con un bagaje de canciones que aún no están en el mercado.La nube, el globo y el río; Luna de Fez, Falenas en celo, Ya lo sabes, Cuerpos, Killmer, Cicatrices y el “épico” La historia del jinete, parte de un nuevo sonido, de un encuentro con “alucinaciones” propias y rozando siempre el experimento.

En medio de ello, en diferentes pasajes de su rodada, Skay sí sirvió entrada, plato y postre con: Nuestro amo juega al esclavo, El Pibe de los Astilleros y Ji Ji Ji. Suficiente como para cerrar un letal show, furioso, redondito y con ricota.

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