Skay: «La música es entrar a territorio desconocido»

Skay dice que recién ahora disfruta del oficio del compositor y asegura no tener una relación obsesiva con el dinero. El jueves toca en Plaza de la Música.

Autor: La Voz, 4 de septiembre de 2012. Por Germán Arrascaeta

Skay no se ata demasiado a las formalidades del negocio de la música. Por eso es que no cataloga de una manera especial al concierto que ofrecerá el jueves en la Plaza de la Música. Podría informar que despide ¿Dónde vas?, su último disco a la fecha, publicado hace dos años, o que adelanta otro que tiene en estado avanzado. También podría alardear con que superó la década como solista… Pero no, mediante séxtuples de vía pública, Skay se limita a informarte que viene, y discretamente te alerta que ha decidido cambiarle el nombre a su banda de acompañamiento. «Skay y Los Fakires, 6 de setiembre Plaza de la Música», es la información que el ex guitarrista de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota necesita como guiño para el espectador promedio. Y que venga el que quiera.

Skay es igual de medido en las entrevistas. Contesta puntualmente y evita el divague. Podrá no «garpar» para el enrarecido contexto del rock argentino, en el que todos se tirotean con todos, pero lo cierto es que atiende gentil y no pone reparos de ningún tipo. Tampoco se paranoiquea con que lo saques de contexto, ni ofrece márgenes para imaginar que sos el periodista al que le ofrece su última nota. «Al nuevo disco lo tengo bastante avanzado, pero como no paramos de tocar junto a mis compañeros, es casi seguro que pasa para el año que viene. El arte de tapa demora mucho, además. No hay apuro, y está quedando buenísimo», cuenta ante una consulta elemental sobre sus presente y futuro inmediato.

-¿Será guitarrero, exótico?
-Tendrá un poco de todo. Para mí es bastante difícil definir exactamente lo que hago pero hay bastantes acústicas, una especie de mandolina, ritmos interesantes. Variadito, muy bueno.

-Los Redondos pararon en 2001. ¿Recordás cómo fue que te asumiste solista?

-Nunca me vi como solista, solista. No me termina de cerrar el concepto, pero este impulso ya lleva más de 10 años, tenés razón. En realidad, íbamos a hacer un recital en Santa Fe y el Indio dijo que no iba a ir… Lejos de confrontar, dijimos paremos un tiempo, descansemos, tomémonos el famoso año sabático. Y ese año sabático se extendió… Se extendió hasta ahora y siempre. Pero en esos primeros tiempos seguí trabajando, armando temas… Cuando tenía varios temas, conseguí estudio, busqué un par de músicos amigos, me gustó cómo quedó y saqué el primer disco. Se fue dando solo, no sé cómo fue, en realidad.

-Cada tanto le cambiás el nombre a la banda de apoyo, ahora son Los Fakires.
-No sé a qué responde. Cuando decidí salir no quise estar atado a una denominación estable. Por ese lado, podemos cambiar el nombre, pero seguimos siendo los mismos integrantes. Rocambole nos manda dibujos diversos para las publicidades y demás; con sus trabajos, él nos sugiere cosas.

-Hay un boom de entrevistas en la tele. Tengo la certeza de que te invitaron a alguna…
-No me gusta, no me siento cómodo en esa situación. La parte más entretenida de la música es hacerla. Son más mis incertezas que las cosas que puedo afirmar categóricamente. La música es siempre entrar en territorio desconocido.

-La revista Rolling Stone te destacó entre los 100 mejores guitarristas argentinos. Es más, sos artista de tapa opcional junto a Pappo y Ricardo Mollo. ¿Cuáles son las particularidades de tu toque?
-Soy el mejor guitarrista para mis propios temas. Para tocar otros temas, rinden mejor los colegas, supongo. Tengo un cierto estilo particular, mis composiciones terminan siendo una sola cosa, la confluencia de mi manera de tocar con mi manera de componer. Soy autodidacta, aprendí tocando solo.

-Yo te asocio a Neil Young. Por el bajo perfil y porque sos un tipo que habla poco y toca lo necesario por impulso vital. 
-Ambos casi fuimos aprendiendo de la nada. No lo veo como esos guitarristas virtuosos, es muy particular la manera de encarar sus solos… Tenés razón, puede haber algo en común.

-Decís que sos el mejor guitarrista para tus temas, pero estás en el disco de Edelmiro Molinari. 
-Es que en una época tocamos juntos. Es una persona que aprendí a querer. Estaba el proyecto de hacer el disco, me llamó y encantado salí para grabar. El disco estaba en proceso hasta hace unos días… Almendra me parece que fue uno de los puntos más sobresalientes del rock argentino. En su disco doble unieron inspiración y belleza pocas veces vistas.

-A medida que fueron pasando tus discos, ¿sentiste tus progresos como compositor?
-Es algo que voy aprendiendo todos los días. Antes escribía, pero creía que era un momento de inspiración y de pronto quedaba. Pero al día siguiente retomaba y me parecía una pedorrada total. Aprendí con el tiempo a dejar madurar una idea. A escribir la letra, romperla, tomar dos frases y desechar el resto, reinterpretarla. Pero por sobre todo, aprendí a disfrutar ese proceso.

-¿Viste que todo el mundo alerta sobre el mal estado de nuestro rock? 
-Todo depende desde qué perspectiva miremos el asunto. No quedó nada de aquello que fue contracultural o revolucionario en el rock. El mercado se lo morfó todo. Por otro lado, creo que musicalmente se ha evolucionado mucho. Hasta el sonido. Se han mejorado las maneras de grabar, se han vuelto más accesibles. En ese sentido, el camino está abierto. Pero si seguimos esperando una revolución contracultural desde el rock, la batalla está medio perdida.

-¿Podrían haber surgido Los Redondos en este tiempo?

-No sé si, hoy por hoy, la música es vehículo de algo que afecte a tantos frentes. Lo único que se puede aportar desde este terreno es belleza, la posibilidad de abrir puertas para la imaginación. No es poca cosa, pero esperar un terremoto cultural de ella.

-Militabas a favor del cambio a partir de uno mismo, sin depositar muchas expectativas en la política. 
-Lo mantengo.

-Mi duda es qué relación tenés con el dinero. ¿Culpógena?

-Nací en una familia en la que no había problemas de dinero. Pero llegó un momento en el que renuncié a todo y me fui a vivir solo, con un bolsito. Y entonces me di cuenta de que no necesitaba casi nada para vivir. Después renuncié a una herencia, más tarde a Los Redondos. La guita, para mí, es bienvenida para poder llevar adelante algún proyecto. Pero la verdad es que no me desvela conseguirla para otro fin.

Datos útiles
Skay actuará el jueves, a las 21, en la Plaza de la Música (Costanera esquina Rodríguez Peña). Anticipadas a $ 100, en Edén y Tiendas Vesta de todos los Dinosaurio Mall.

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