Skay toca en Rosario: «El rock involucra el misterio»

Para Skay la luna hueca es el lugar donde se esconde el misterio. El guitarrista, cuyo sonido marcó al rock argentino, llega a la ciudad para ofrecer dos shows, a las 20, en Willie Dixon…

Autor: Diario La Capital, 07 de junio de 2013.

Para Skay la luna hueca es el lugar donde se esconde el misterio. El guitarrista, cuyo sonido marcó al rock argentino, llega a la ciudad para ofrecer dos shows, el viernes 7 y sábado 8 de junio, a las 20, en Willie Dixon (Suipacha y Güemes). El ex Redonditos de Ricota presentará «La luna hueca», su quinto disco solista, junto a Los Fakires: Claudio Quartero (bajo); Javier Lecumberry (teclados); Oscar Reyna (guitarra) y Topo Espíndola (batería).

En esta entrevista, Skay habla de su búsqueda creativa incesante, de la profundidad que otorga la madurez, de sus preguntas eternas y de cómo aprendió a ser más comprensivo. También rescata la etapa junto a Los Redondos («no tengo nada más que cariño hacia ellos»), dijo que escucha a los Beatles, a los Stones y a Led Zeppelin y que «sería un error pensar que el rock se reduce a una cuestión de cuatro acordes estridentes y a gritos». «El rock involucra el misterio», consideró. El mismo misterio de «La luna hueca», que sale a la venta en julio, pero que esta nota accedió en exclusiva a ofrecer un adelanto de su visión de cada uno de los diez temas del álbum (ver aparte). Como para ir conociendo el camino de este viaje a la luna.

—¿Cómo surgió este nombre?

—»La luna hueca» es ese lugar donde se esconde el misterio. La luna es el lugar de los poetas, de los soñadores, de los aventureros, y pienso que ahí es donde se esconde el misterio, ¿no?

—Este disco sigue la línea temática y compositiva que empezó con «A través del mar de los sargazos», tu disco debut de 2002?

—Qué se yo, uno más o menos está buscando la misma respuesta, hay una incógnita que a uno lo mueve y van apareciendo las canciones que acompañan ese viaje.

—Lo tuyo es el rock, pero cuando bajás decibeles y recorrés caminos intimistas también se te escucha un perfil interesante.

—Sí, porque pensar que el rock se reduce a una cuestión de cuatro acordes estridentes y a gritos, creo que es un error. Para mí el rock involucra el misterio, esa cosa desconocida, ese lugar donde todavía no entraste, donde lo imprevisto puede ser detonante de cosas novedosas.

—¿La cuestión poética, mística y apocalíptica es un sello en tu trabajo?

—Sí, pero no es un proceso consciente, se va imponiendo solo, por eso, como uno se va haciendo preguntas todo el tiempo, mis preguntas tienen que ver con esto, con la realidad, con la posibilidad del fin, con la brevedad de la vida, y qué significa estar aquí.

—A tus shows van muchos pibes, ¿es difícil componer para la gente más joven?

—Yo en realidad no hago temas para jóvenes sino temas de lo que me pasa a mí. Creo que el tiempo da una cosa maravillosa que es profundidad. Algunas cosas que pensaste cuando eras más joven ahora podés replanteártelas y tienen otro peso, otra profundidad, otro significado. Es como otra vuelta de tuerca.

—¿Esta profundidad te permite también evaluar cosas del pasado y ser más condescendiente con personas o situaciones de tu vida?

—Sí, te volvés más tolerante y vas entendiendo que, en realidad, la libertad se trata de ir corriendo los límites siempre un poco más, que no todos corren los límites de la misma manera y al mismo tiempo.

—Te vas armando de más paciencia..

—Te volvés más comprensivo, antiguamente escuchaba un grupo que no me gustaba y lo descalificaba de entrada. Ahora te das cuenta que hacen su propio proceso y van aprendiendo a ser mejores músicos y mejores personas.

—¿Sos de escuchar lo que hacen las bandas nuevas?

—No, en realidad escucho poca música y si lo hago casi siempre recaigo en cosas que para mí son muy enriquecedoras, Beatles, Stones, Zeppelin, jazz, tango. A veces me pasan demos y reconozco que ahora entiendo que muchos seguramente están haciendo un avance en su propia cuestión.

—¿Y escuchás tus propios discos?

—No, en general no, a veces Poli (su mujer) los pone y me doy cuenta que no están mal.

—¿Y de tu época de los Redondos?

—De los Redondos hace mucho que no escucho, por ahí lo escucho en radio o en algún lugar donde voy, pero acá, en casa, es difícil que lo haga.

—No te da cierta nostalgia o emoción cuando oís un punteo tuyo, como el de «¡Ñam fri frufi fali fru!», por citar uno entre tantos?

—Es una mirada distinta, escuchás los errores o cómo está grabado, no tengo la inocencia de quien escucha sin haberlo compuesto. Me detengo más en una cuestión técnica que en lo emocional.

—¿Qué opinión te merece que el Indio Solari haya llamado a algunos ex Redondos para su nuevo disco?

—Ninguna, cada uno hace su viaje, somos todas personas grandes, personas preciosas, los amigos de aquella época los guardo entre mis mejores recuerdos, mientras estuvimos juntos dimos todo, no tengo nada más que cariño hacia ellos.

—¿Esta es la primera vez que tocás en la ciudad con Los Fakires?

—La banda es la misma, porque no sé donde está escrito que la banda debe llamarse siempre igual (risas). Así que, como todos vamos cambiando, en este momento encarnamos como faquires, porque estamos durmiendo en camas de clavos, en cualquier momento levitamos, nos están pasando cosas de ese estilo (risas).

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