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“Subirme a escenarios grandes no me da miedo, mostrar mis letras me aterra mucho más”

El guitarrista del Indio Solari y líder de La Mono trío habla sobre lo difícil que es hacer música en la Argentina, sobre la situación del país, y sobre el último disco de Fundamentalistas. También anticipa los shows de su banda.

Gaspar Benegas pertenece a familia de músicos que hicieron historia en Argentina y él está escribiendo la suya, con varios capítulos sobresalientes: es guitarrista en Fundamentalistas (la banda que lidera el Indio Solari), produce a varios grupos de rock, y es el capitán de La Mono, un power trío que prepara su segundo disco.

Es joven y viejo. Tiene 40. Pero en su biografía aparecen varios apellidos ilustres, como el de su mamá, María José Cantilo, y su tío Miguel. Era muy chico cuando se subió a escenarios con grandes como Pappo. Tocó con Charly cuando no tenía real dimensión de la magnitud de Charly. “Por ahí, en ese momento, medio que no sabía ni quiénes eran”, explica. Tuvo una mítica banda, no masiva, Asado Violento. Se sumó a Las Manos de Filippi en 2007, y no por accidente fue convocado por el Indio Solari para el segundo disco de Fundamentalistas, Porco Rex.

Gaspar es sencillo y humilde. Recibe a El Intransigente en su búnker de La Paternal, decorado al estilo “vintage”. “Somos de tocar mucho en el Conurbano. Nos va bien”, cuenta. En la última presentación, en Temperley, La Mono estrenó cuatro temas. Como les cuesta juntarse a grabar, lo mejor es “probar los temas en vivo -dice- porque ahí te das cuenta si pegan o no”. Tienen en la agenda dos shows en Mar del Plata y Tandil para noviembre. Quiere evitar que la energía de La Mono se diluya, porque era el sueño pendiente que tenía. Tener él su propia banda, componer temas, encargarse. “La diferencia entre el que escribe temas y el que no escribe es que el que escribe se anima a mostrarlo”, precisa.

“Subirme a escenarios grandes no me da miedo, mostrar las letras que uno escribe, me aterra mucho más”

“Subirme a escenarios grandes no me da miedo. Mostrar las letras que uno escribe, me aterra mucho mas”, grafica. “Y bueno, a veces está bueno hacer eso, hacer cosas que nunca hiciste por miedo a qué van a decir”, precisa.

Para Gaspar, hacer música en Argentina es muy difícil, y vivir de ella, casi imposible. “Comprar un instrumento acá es difícil, estudiar música acá es muy difícil, trabajar de la música es imposible. Que tu familia te apoye en este camino también es difícil, así que todos los que logran hacer buena música en este país tiene doble mérito porque no estamos en Brasil o en lugares de mercado musical grande, acá es todo cuesta arriba”, explica.

“Los que logran hacer buena música en este país tienen doble mérito”

Casado con Valentina Cooke, que también es cantante y a quien produce, Gaspar tiene dos hijos. Uno de ellos, (¿por default?) ya es músico. Y de los buenos, según parece. Gaspar, que probablemente sea uno de los mejores guitarristas argentinos, no ve con buenos ojos la situación actual del país, le gustaría darle la posibilidad a sus hijos de irse a otro destino, si fuera necesario, pero aclara que él no lo haría. “Viví varias crisis, cuando pasa el tsunami, los que sobreviven tienen más posibilidades”, dice.

Dice que casi nunca tiene tiempo libre y que le esperan varios días de grabación en Tierra del Fuego, donde grabará un disco con temas de 22 bandas. Durante el reportaje, cuenta cómo fue grabar “El Ruiseñor, el Amor y la Muerte”, el último disco de Indio y sus Fundamentalistas. Agrega que espera con ganas que el mítico cantante vuelva a los escenarios, pero que no tiene idea de si eso sucederá. A continuación, la entrevista completa:

-Cómo fue grabar “El Ruiseñor” con el Indio Solari.
-G: Fue una experiencia como muchos discos del Indio, que no es el trabajo concentrado de meterse a hacer un disco, sino que por ahí grabás un par de canciones y pasa un año y después te metés y haces una grabación de catorce, no sé, treinta canciones, y después pasa. Como que se extiende en el tiempo y nunca terminás, o sea, no ves el proceso, sino que vas a hacer sesiones de grabación y después te desligas. Entonces, se extienden durante años los discos, viste. Cuando crees que ya está terminado, por ahí volvés a grabar otra parte y nada, está buenísimo, porque siempre retomas las canciones y cada vez que llegás están cambiadas modificadas, mejoradas.

– ¿Eso pasa solo con el Indio o te ha pasado con otras bandas también?
-G: No, muchas veces. Hoy en día pasa un poco eso, como los discos se hacen en una computadora y tenés el disco rígido, por ahí podés grabar en distintos estudios y pueden pasar años hasta que termines un disco. Cuando todo el mundo empezó a grabar en computadora y en disco rígido, los discos se empezaron a extender en el tiempo. Antes, grabar un disco era meterse en el estudio, internarse una determinada cantidad de horas, y hacer todo, inclusive la mezcla. En la grabación digital pasa esto, que te podés extender, sacar el disco rígido y grabar con otra banda otro disco y dejar ese en pausa. Entonces, eso prolonga las cosas. Pero también, bueno, los discos del Indio toman mucho tiempo, porque él se toma mucho tiempo para producir y siempre fue así. Así que ese es más o menos el tiempo que le lleva. Lo que sabe es que le lleva ese tiempo, por eso ya está trabajando en otros discos de antemano. Antes de terminar un disco ya está trabajando otro.

“Le dije al Indio que los temas tenían una frescura que le iban a dar una novedad a los discos de Fundamentalistas”

-¿Te gustó cómo quedó? ¿Te gusta más que los anteriores?
-G: No, a mí me gustan todos los discos. Y este me parecía que tenía una frescura, a nivel de las canciones, por ahí porque no son una armonía tan compleja como en otros discos o tanta sobrecarga de arreglos. Tenía una simpleza…se lo dije cuando lo estaba escuchando. Le dije al Indio que era como una frescura que le iba a dar una novedad a los discos fundamentalistas, como algunas canciones que están allí, más despojadas de tanta sobreproducción y que la canción es más protagonista. Buenísimas canciones que tiene el disco, así que me gustan varias. Soy malísimo con los nombres, pero me gustan más las baladas y los temas lentos que tiene el disco. Esos son los que más me gustan.

-Tocaste varias veces Pabellón Séptimo ¿Es un de las que más te gusta?
G: Sí, es una canción con la que me identifico mucho con la letra para cantarla y no me cuesta memorizarla, porque siempre escuché la canción.

-Es una historia real, ¿no?
G: Sí, tal vez al ser un relato, como un cuento, para mí es más fácil memorizarla, que los temas que son más poéticos y hay que estudiar más. Este parece un relato lineal y está bueno para cantar ese tema.

-Pero “Las Manos de Filippi” también tiene muchos temas donde la música es medio la herramienta de denuncia, de crítica política. ¿Te gusta más eso, te parece que la música tiene que ser eso o no?
-G: No, para nada. La música no tiene que ser nada. De hecho, La Manos de Filippi son uno de los primeros que defienden la música como una expresión artística y no como una obligación de la canción de protesta, de estar comprometido socialmente. Digamos, cuando uno hace música debería poder decir lo que quiere, y después el compromiso social pasa por otro lado, por militar en algún partido, defender alguna causa.

“Si la causa es justa, no me interesa qué partido la impulsa. No toco en festejos partidarios, pero si puedo ayudar en una lucha, doy una mano”

-¿Militas?
-G: No, yo no milito, pero si puedo ayudar tocando en algún festival con el que estoy de acuerdo con la causa tampoco me importa tanto qué partido lo impulsa, si la causa es justa. No soy de tocar en festejos de partidos políticos ni nada, pero cuando un partido…Bueno, muchas veces toqué para el Partido Obrero, ellos están apoyando alguna lucha o algo así, si puedo ayudar, doy una mano, pero siempre en el marco de la lucha y no en un marco partidario.

– ¿Ibas a ver a los Redondos como espectador?
-G: No, yo fui a ver a los Redondos cuando era muy chico, con nueve años y después cuando ya era adolescente ya estaba como en una edad como les agarra a los adolescentes, te volvés pedante y todo te parece… como que estás por encima de todo y me parecía que no había nada de música nacional que respetara. Era como que decía: No, yo escucho Led Zeppelin, mirá si voy a escuchar a los Redondos. Me pasaba con muchos artistas de acá, que no los quería reconocer y de grande empecé a caer en la cuenta de todo. De hecho, toqué con un montón de artistas, toqué en escenarios con Charly o con Pappo, cosa que no sabía medio ni quienes eran cuando yo tocaba con ellos. Después de grande fui reconociendo un poco la generalidad de todos esos.

“Cuando era adolescente pensaba: mirá que voy a escuchar Los Redondos. Y0 escucho Led Zepelin”

-¿Eras chiquito cuando tocaste con Pappo no? 
-G: Sí, era muy chico, igual ahí todos me parecían re grosos porque yo tenía 12 años y recién empezaba a tocar blues y todos los que tocaban eran mis ídolos y quería ser como ellos, pero ya después de grande yo decía que no me bancaba a los rollingas, entonces por ahí despotricaba con todas las bandas rollingas, y hoy en día por ahí soy fanático. A mi me parece que Juanse tiene un sonido de guitarra que yo no voy a tener nunca en la vida, al estilo así Rolling Stone: yo lo vi en varios shows que llega con su telecaster, enchufa eso y no queda nada. Cuando era pendejo no respetaba esas cosas. Fui aprendiendo a reconocer y respetar a todos los artistas en todos los géneros y sobre todo los colegas que hacen música en este país contra viento y marea porque comprar un instrumento acá es difícil, estudiar música acá es muy difícil, trabajar de la música es imposible.

“Juanse tiene un sonido de guitarra que yo no voy a tener nunca en la vida. Lo vi cuando llega con su Telecaster, enchufa eso y no queda nada”

Que tu familia te apoye en este camino también es difícil así que todos los que logran hacer buena música en este país tiene doble mérito porque no estamos en Brasil o en lugares de mercado musical grande, acá es todo cuesta arriba, así que cada uno que asoma la cabeza y le va bien hay que festejarlo y apoyarlo y los que llegan también tiene que tratar de dejarles el camino más fácil a las bandas que vienen.
Antes había una tendencia de cortarle la cabeza a todos para asomar la cabeza de uno, bueno hoy por ahí la tendencia es otra, compartir, unirse en todos los estilos, hacer colaboraciones, darles lugar a las bandas jóvenes. Argentina siempre fue un lugar donde las bandas eran los dinosaurios que habían inventado el rock o los pibitos de 12, 15 años, que recién salían y como que todas generaciones de músicos de 30 años que por ahí no tenían oportunidad, y por ahí es la edad donde más completo esta un músico.

-¿Te queda algo pendiente en materia musical, algo que digas ‘esto no lo hice y quisiera hacerlo’?
-G: No, lo que tenían pendiente era hacer una banda de cero con integrantes que arranquen un proyecto y componer así, porque siempre me tocó entrar en grupos que ya funcionaban o estaban consolidados y bueno, mi pendiente era hacer un banda propia de cero y arrancar con todo ese trabajo de hormiga que siempre me dio una paja terrible encararlo porque era más fácil esperar que venga alguien que ya tenga todo más fácil y solucionado y era solamente tocar la guitarra. Después no me alcanzó con eso y entonces bueno, ahora estoy aprendiendo, no solo a cantar y escribir letras si no también montones de cosas de logísticas, de estrategias, de producción. Hoy tenés que saber todo, no alcanza con tocar la guitarra.

-Y con La Mono sentís que están en ese camino? 
-G: Sí, con La Mono estamos en ese camino, si bien los tres que hacemos la banda que son Lucas Argomedo en bajo, Ramiro López Naguil en batería y yo, como que trabajamos mucho con la música y la banda la hicimos no como un trabajo al principio. La Mono está ahí siempre y bueno es una banda que tampoco queremos que se diluya la energía. El disco nos esta tomando mas tiempo que al Indio Solari (risas) pero lo estamos disfrutando mucho.

-Hay una letra, una canción de La Mono, Semidios ¿tiene algo que ver con el indio? Porque en algún reportaje lo definiste así.
-G: No, no tiene que ver con él. Lo que pasa es que en un reportaje me dijeron ‘definí al Indio en una palabra’ y yo dije semidios, pero no, es para un amigo mío, semidios, porque no es mortal.

-¿Y te gusta componer letras?
-G: Me gusta hacer música y componer letras es como una tarea que es un desafío, es un desafío que me gusta asumir, hacer cosas nuevas. Como que tocar la guitarra era algo que por ahí lo tenia muy acostumbrado, subirme a escenarios grandes tal vez no me da tanto miedo como mostrar las letras que uno escribe, eso me aterra mucho más, y bueno a veces está bueno hacer eso, hacer cosas que nunca hiciste por miedo a que van a decir y al final es al pedo porque lo que diferencia a los escritores de los no escritores es que se anima a mostrar lo que escriben.

“No tengo idea (si el Indio tocará otra vez). Dijo que por ahí probaba un streaming. Esa es la esperanza que tengo. Pero no hay nada”

-¿Y crees que los Fundamentalistas van a tener un show en el corto plazo o la vez difícil?
-G: No, no tengo ni idea. Lo que dijo el Indio es que por ahí hacía un streaming, esa es la esperanza que tengo como mas cercana, un show por streaming, pero tampoco hay ninguna novedad de eso así que estamos a la espera de alguna confirmación. Mientras tanto yo cada tanto lo veo al Indio porque voy a visitarlo y un poco a escuchar esas ideas que tiene para discos futuros. Pero no estamos trabajando en nada, en ningún show ni en ningún disco concreto.

-¿Cómo estás viendo la situación del país?
-G: No, la verdad…no veo ninguna situación muy esperanzadora, veo una situación en toda Latinoamérica y veo que la estupidez se repite en ciclos como un reloj y toda la situación de la Latinoamérica va siempre para el mismo lado, manejada andá a saber por quién, pero ya no tiene ni que ver con los que sean los políticos de turno y creería eso que… estoy viendo de sacar la nacionalidad, porque mi mujer Valentina es hija de un inglés entonces le dije que si se hace inglesa yo me caso por interés (risas).

-¿Te irías a vivir afuera?
-G: No, pero me casaría con una inglesa. Estoy hace 20 años con Valentina y tengo dos hijos, pero me gustaría darles la oportunidad a mis hijos de si tiene necesidad poder irse a la mierda de este país. Yo no me iría porque como dijiste vos, en este país logré tocar con el Indio, hice mi banda que en el primer disco ya nos está yendo bien, todo eso que logré es el trabajo de una vida acá, afuera me tendría que hacer muy de abajo, es posible que trabaje en otra cosa, por ahí tocando en bares en España gano más plata que acá siendo productor para una multinacional pero bueno es Argentina, tiene su encanto también. Yo no me iría porque tengo esto y tengo fe, las crisis yo las viví varias veces en mi vida y bueno cuando uno se queda y cuando pasa el tsunami los que quedaron tiene mas oportunidades porque resistieron y estuvieron laburando cuando laburar era imposible, así que yo voy a seguir firme produciendo bandas, adaptándome a la economía, si tengo que trabajar por menos guita porque los músicos no tienen un peso lo hago, y nada, lo importante para mí es estar haciendo música siempre, produciendo bandas y tocando en vivió que es lo que estoy haciendo, ahora creo que no tengo un fin de semana libre por el resto de mi vida así que estoy pudiendo trabajar…

-¿Tus próximos shows?
-G: Voy a ir con La Mono a Mar del Plata y Tandil el mes que viene y ahora el 20 de este mes voy a estar en teatro de Monte Grande, es un teatro grande muy lindo.

-¿Y en Capital tenes previsto?
-G: Y en Capital no tengo nada, pero estamos tratando de organizar para el verano algo grande en Niceto, pero todavía no lo cerramos. Tratamos de tocar, viajar llevar la banda al interior, y cuando tocamos en capital tratamos de concentrar todo en una fecha lo mas grande que podamos hacer y somos una banda de tocar muy de tocar en el conurbano, nos va bien, en el oeste tocamos muchas veces, nos encanta llevar la banda a los barrios y pueblos, hacer lo que nos gusta, llevarla lejos también, fuimos tres veces a salta y Jujuy, a Ushuaia también fuimos tres veces, vamos de punta a punta.

-¿Te gusta eso?
-G: Si, tenemos que hacer como un espiral en todo el país hasta llegar a la capital, habiendo tocado muchas veces.

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