El árbol del gran bonete

LETRA

Su cuchillo de herrero afiló
el Señor en los cielos
(miren lo que este bicho logró
al confiar en sus sueños)

Soy jocker comodín
en la Estrella del Sur.

Sacudido el árbol cayó
un fruto dulce muy raro
tropecé con mis ganglios
y ví que morderlo era caro.

Soy un jocker burlón
de la Estrella del Sur.

Pida lo que usted quiera, Señor
el límite es el cielo, Señor…
de un dios nuevo, mejor hecho
y bajo nuestro pulgar.

¿Volveré a sumergirme, Señor en este río loco?
¿Tiene usted para mí alguna luz en esta noche eterna?

Ya me hartó la función
en la Estrella del Sur.

APARECE EN

Más info sobre la canción!

El árbol del Gran Bonete vuelve a cambiar de dirección, presentando un ritmo casi folklórico.

Me gustan mucho los medios tiempos, los ritmos más tranquilos, porque permiten hacer canciones más ricas. El ritmo de Los Ramones está muy bien, pero a esa velocidad, ¿qué arreglo le vas a meter, si no te da margen para escuchar nada?
Como de movida yo no ejecuto muy bien ningún instrumento, compongo arrancando de un ritmo que me gusta. Ahí empiezo a jugar. Y cuando juego, no pienso en el rock and roll. Más bien meto sonidos raros, pruebo arreglos. A veces lleno el espectro de más, olvidándome de que por lo último tiene que llegar el boludo a cantar, y me veo forzado a sacar cosas para no generar confusión. ¡Para que todo no se convierta en una bola de sonido! En este caso arranqué de un sampler. Al final, en la mezcla, la intención armónica que tenía ese tamboril se perdió un poco.

La letra contiene una reflexión sugestiva…

En ese momento tenía la sospecha —el temor, claramente— de que nos estábamos convirtiendo en un grupo que ante todo servía para entretener. Era una reflexión sobre nuestro lugar de entonces. Por eso decía: Miren lo que este bicho logró / Al confiar en sus sueños. El bicho era yo, claro. Que estaba obteniendo un lugar de cierta relevancia: Soy joker comodín / En la estrella del sur. En el juego, el comodín es una carta que conviene tener. Pero no está muy claro para qué sirve. ¡Más bien sirve para cualquier cosa! ¿En qué me estaba transformando?
En ese momento era más intuición que otra cosa. Pero ahora, leído a la distancia, me resulta evidente que esa problemática está ahí. Creo que en los dos últimos discos hay una descripción velada del estado de las cosas.

Ahí decís que morder ese fruto dulce, muy raro, te resultó caro. Te preguntás si volverás a sumergirte en ese río loco. Y concluís diciendo: Ya me hartó la función / En la estrella del sur. No sonás muy esperanzado…

Y, no. La verdad que no. Si uno se pone a atar cabos… No soy un pesimista declarado, eso sería arrogante. Pero miro para atrás y veo que muchas verdades son transitorias. El único pecado capital que reconozco es la crueldad. Me he liberado de las creencias religiosas, de alimentar religiones con mi miedo a morir, a desaparecer, a no ser ya más nada. Por supuesto que entiendo el atractivo de las religiones convertidas en institución, pero tan pronto ves la mecánica con que funcionan y las razones materiales que están por detrás, se te viene el espíritu abajo.
Yo me defino como agnóstico: aquel que ignora si existe Dios porque no cuenta con argumentos racionales que lo prueben de modo concluyente, y que además no ha tenido revelaciones ni epifanías. Pero tampoco descuento que exista: simplemente sería una gloria que me excede. Lo concreto es que no creo que haya una continuidad de la conciencia más allá de la muerte.
Cuando uno piensa libremente es difícil encontrar “palenque ande rascarse”, como recomienda el Viejo Vizcacha. Uno cambia de dogma con mayor frecuencia que aquellos que se comprometen con el dogma de una ideología. El motor artístico tiene otras necesidades, se compromete con ideales no con ideologías. El francotirador no se lleva bien con las creencias de la multitud, no le cabe la del maoísmo digital.
En esencia, la canción habla del hombre común que se libera de los designios de los dioses y está conforme con su vida… durante la primera estrofa. ¡Después empieza a pasarle todo lo contrario!

Indio Solari en conversaciones con Marcelo Figueras. Este texto forma parte del capítulo 18 del libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (Bs. As, 1era. edición, Editorial Sudamericana, 2019).

Ficha técnica:

Disco: Último bondi a Finisterre
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Duración: 05:11

Todos los audio-games contenidos en este soporte fueron construidos por Solar Soler y Zutano, quienes comparten sus derechos autorales con Sopapa, Viridio, Beilinson y Solari.

Tambores: El hijo de Dios
Bajo: El guerrero audaz
Saxo: El que guarda y proteje
Guitarras y artificios: El que gobierna para la paz
Voz, chapas y artificios: El varón viril y de gran fuerza
Operador de artificios: Hernán Aramberri
Violín: Sergio Poli
Trompeta: Juan Cruz Urquiza
Piano: Lito Vitale
Gunboat: Eduardo “El niño” Herrera
Sanador: Mario “the healer” Breuer
Artilugios: La celestial
Postales virtuales: Rocambole

Concepto de contenedor: Cybergraph DCA / Grafikar
Tecnoforma de prototipo: O. Rojas Fonum
Operación cybergráfica: J. M. Moreno / S. Reyes
Producido por: Patricio Rey Discos
Distribuido por: DBN

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