Un francotirador que sólo es esclavo de sus propios miedos 

Entrevista que el periodista Tom Lupo le realizó a Los Redondos en diciembre de 1997, para la revista Planeta Urbano.

Autor: Revista Planeta Urbano, por Tom Lupo. Enero de 1998
No conocemos antecedentes de un caso así en ningún lugar del mundo: una banda líder, totalmente independiente, que no firmó ningún contrato con una discográfica o una productora. Vendieron como pan caliente sus ya 8 larga duración. No conceden notas en general y no hay ninguna seguridad de cuándo lo van a hacer. Nunca pisaron un estudio de TV y el único vídeo – clip que circuló no los mostraba. Nunca una presentación de disco con sandwichitos para la prensa. Ni un peso para que les pasen los temas por las radios, que finalmente los pasan por la presión de los oyentes. Casi lo único que conoce su enorme legión de seguidores apasionados son sus temas, de letras crípticas en general y con algunas frases que se hacen notoriamente populares e ilustran remeras que ellos no fabrican ni venden.
Crecieron boca a boca, paulatinamente, cada año más, desde su creación allí por el ’76. No fue un plan. Dicen que es su extremo egoísmo y su deseo de permanente libertad lo que los lleva a hacer lo que creen que hay que hacer. Les cuesta entender cómo otros grupos no los imitan y se someten a humillaciones y limitaciones. Son el único grupo que cobra el total de los derechos de sus canciones. El nombre propio de su marca, y ahora de su flamante sello, Patricio Rey, es una persona muy importante, que nadie vio jamás.
Lo más conflictivo, para los otros, es la actitud que tomaron con el caso Bulacio, el joven que fue llevado por la policía de la puerta de Obras en uno de sus recitales y murió algunas horas después. Un crimen que hizo causa y una causa que no se abandona. El grupo, más cerca del anarquismo que cualquier otro grupo, pareciera que hizo una lectura según la cual muchos de los que se desgarraban las vestiduras, lo hacían de un modo oportunista, y que los medios querían hacer un show más de esa muerte. Tal vez sintieron que si hacían la declaración que se acostumbra en estos casos, sería una traición para sus principios que tanto resguardan. El Indio dice en una charla que tuvimos estos días: Nos expresamos con nuestras canciones, con nuestras letras. ¿No nos conocen acaso? El silencio absoluto que hicieron al respecto permitió a los que no los querían mucho dar una imagen tal que los Redondos parecían discípulos de Calígula. Para sus fans, que siguieron firmes y hasta creciendo, fue una dura prueba a la que el decurso de las cosas los llevó.
Hace más de 3 años que no tocan en Capital, y esos fans viajan y acampan por todo el país siguiéndolos. Hemos escuchado cifras sobre lo que ganaron con su trabajo y pueden oscilar entre 2 y 10 millones de dólares, como suele suceder en el inflacionario imaginario argentino. Señoras y señores, con ustedes el Indio Solari, la enigmática Poli y Skay “El Sonriente”.
Diciembre 1997. En un boliche en el barrio de Palermo. Habla el INDIO Solari.
Hemos estado con varios de vuestros fans, que hablan maravillas de Uds. Los dos únicos reclamos son: Caso Bulacio. ¿Por qué no hicieron alguna declaración con respecto al tema y por qué no se sumaron a los festivales relacionados con el caso? Tema Estadio. ¿Por qué, si dijeron que no iban a tocar en Obras, luego lo hicieron, sin explicar nada…?
Nuestro estado es del francotirador. Tenemos una tirria muy aguda contra lo Institucional, porque hemos observado que lo Institucional es el lugar donde empiezan a aparecer las mentiras en nombre de la verdad. O lo que se dice tiende a mantener el status de poder que mantiene la Institución. Y los que forman parte de ella tienen intereses que van más allá de la verdad. Hemos visto a lo largo del tiempo que esto siempre se repite. Reclamamos para nosotros un lugar que tiene que ver con la libertad y con el precio de esa libertad, que es la soledad. Por eso preferimos ser francotiradores. Esto es lo que hemos elegido. La gente que genera una Institución, que genera una estructura, está sometida a la misma de tal modo, que luego sus intereses están dirigidos a que la estructura se mantenga. Y eso es incompatible con la elegancia de espíritu que uno quiere preservar, para tener un lugar desde el cual poder enunciar, poder opinar. Uno no está acostumbrado a tener que tolerar otra cosa. Decir lo conveniente, eso que hay que hacer desde las Instituciones… es algo con lo cual no nos llevamos bien.
(El Indio hace una pausa).
Yo no creo en la utilidad de transmitir el dolor por televisión, para que el dolor se transmita por televisión hay que recrear el momento del dolor. A mí me humilla ver la cara de una madre, y estoy hablando de otro caso, la cara de una madre cuyo hijo fue muerto, y viene la cámara y repite sin lágrimas un dolor. Entonces por más que el ideal sea muy puro, si hay que mentir para favorecerlo, creo que estamos cometiendo un error grande. Como alguien dijo por ahí, si combatís a un caníbal, podés pensar muchas maneras para combatirlo, lo que no podés hacer es comértelo.
Cuando decís que no querés tener que decir lo conveniente, a mí me puede quedar mucho más claro la ausencia de opiniones sobre algunos temas más que delicados, pero los que hasta ahora no tuvieron acceso a esta visión, ¿por qué pensás que tienen que entenderlo así? 
Porque está claro en lo que hemos hecho, en lo que decimos, en la actitud que tenemos y desde dónde decimos las cosas. Creo que eso tiene que ver con la honestidad. Y está principalmente en lo que es lo nuestro, nuestras canciones, nuestras letras.
En cuanto a por qué no se asociaron a los eventos relacionados con Bulacio…
La experiencia que tenemos nos da una pintura muy desgraciada de estas cosas. Por más que la idea original sea altruista y generosa, cuando se transforma en Institucional ya empieza a tener el sello de esta sociedad, lo que hay que decir para mantener un status de poder. Y lo sabemos bien porque también pasa en Los Redondos. Y luego hay que ver todo lo que se forma alrededor de esto, con todos aquellos que viven dentro de un plan que necesita o tiene que ver con la muerte de alguien o los derechos humanos. Y a mí me desagrada mucho eso, porque es muy difícil cuando tenés un ideal, estar en contacto con todos los tejes y manejes que tienen que ver para defender el status de poder de ese ideal. Además, yo no sé si está bien que uno le dé lecciones de vida a los jóvenes o les baje línea. ¿Desde dónde? Yo lo que sí sé, es que hacemos canciones que resuenan en la gente. Y eso es lo que podemos aportar.
En cuanto al otro tema conflictivo para vuestros fans, que es el recuerdo de que el grupo había dicho que nunca tocaría en Obras y finalmente terminó haciéndolo sin explicaciones. Desde ya, más de uno imaginó la explicación y me decían que es lógico, que si en las últimas funciones en lugares más chicos quedaba afuera un montón de gente que se ponía muy loca y…
Es que, perdoname, lo loco es otra cosa – me interrumpe el Indio -. Yo nunca dije que no iríamos a Obras.
¿En serio..?
Nunca dije eso. Lo que sí hablamos es de no ir en ciertas condiciones. En una época, Obras tenía la política de retener todo la taquilla un montón de días y entonces tenía que ver con otro tipo de cuestiones. Me cuesta llamar periodista a alguien que utiliza su espacio en un diario para sus rencillas personales y mentir o publicar mentiras sin estar informado.
¿O sea que fueron a Obras cuando lograron condiciones aptas para ustedes?
Por supuesto.
Entonces, si llegaron al lugar en el que están sin tener que bancarse a aburridos ejecutivos del medio, sin tener que ir a la tele y sin tener que chupar las medias a ningún periodista, yo bien podría suspender los temas fastidiosos, y legítimamente hablar de cierto éxito. En medio de la gravedad de la existencia, ¿no creen que están para un festejo? 
Vivimos festejando, salud. (El Indio levantó su copa de vino tinto y el resto hizo lo mismo).
Salieron bien los planes.
Es que no hubo ninguno, eso es lo que salió bien. Vos no podés tener un plan sobre la actitud. Justamente nuestro plan es hacer lo que tengamos ganas cuando se nos ocurra. Y desde ahí decir lo que necesitamos decir sobre lo que uno cree que está capacitado para decir. Y esto no lo estoy diciendo sólo para terceros, también me lo digo a mí. Ya estoy lejos de la militancia joven, donde uno emitía cheques con la lengua que después el culo no podía pagar.
¿Cuál es la diferencia con aquella época, además del romántico ejemplo que acabás de emitir?
No se trata de la diferencia, sino que nosotros no somos cultores ni de un género musical; para nosotros la cultura rock es una cultura que tiene un montón de géneros y no me interesa ser un cultor, porque para ser un cultor tenés que ser un conservador y creo en lo contrario, para mí mudar de dogma es una condición básica de alguien que está vivo.
Recuerdo: hace más de 10 años estábamos con Los Redondos en mi departamento allí por Caballito, les estaba haciendo una entrevista para la radio. El Indio hablaba de los ’60 y esa famosa epopeya joven. Decía:
“Se vuelven los ojos a los ’60 porque fue el momento en que estuvo más claro el enunciado de esa cultura. Todo eso entró en una congeladora y quizá la nostalgia viene de que sigue siendo lo más moderno y lo más ambicioso que proyectaron socialmente los jóvenes, como intento de ruptura con algunas cosas del sistema. Poder dar un nuevo salto. Esa sensación de que algo estaba vivo, por favor, ¡vivamos, vivamos! Tomar algo de esa epopeya serviría para dar un nuevo salto. Pero no comparto la mirada retro, me parece inútil el revival. Trato de estar en el tiempo actual. No me privo de escuchar Led Zeppelin, pero ya no en mi casetera, sino en el equipo de mi sobrino”
Eso decías hace más de 10 años en aquella charla y hacías un gran reconocimiento a una verdadera epopeya joven. ¿Cuál es tu visión actual? 
Esa epopeya hoy está reemplazada por mi epopeya personal, que es superar mis propios miedos. a no son preocupaciones ideológicas. Esto no nos va a hacer lucir mucho, pero para ser sincero, creo que en un momento dado las epopeyas verdaderas pasan por superar los miedos de uno. Por eso uno hasta puede ser más comprensivo aún con los que están atacándote. Yo ahí suelo ser muy duro conmigo y cuando alguien me trata mal, trato de imaginar qué le habré hecho yo…. Hay un dicho de los ingleses que tiene una interesante modificación de los escoceses, seguro que todo esto es apócrifo, pero lo sigo citando: La primera vez que alguien te hace una jodida es una casualidad, la segunda es una coincidencia y la tercera es que me estás cagando. Que es la medida que uno tiene con los amigos, darles una oportunidad. En cambio, los escoceses: Si me engañás una vez, pobre de vos; si me engañás dos veces, pobre de mí. O sea pobre de vos que te perdiste la oferta de mi vida y después, pobre de mí que estoy aferrado a una experiencia que no me sirve.
Está claro que no se trata de preocupaciones ideológicas lo vuestro, pero, ¿tienen alguna visión en ese campo?
En el milenio que viene va a haber tantas novedades en la cibernética y en la biotecnología, que los principios del bien y el mal que tenemos van a cambiar totalmente y uno va a tener que cambiar para estar en aptitud con el nuevo bagaje. Es un mundo abismalmente interesante el que se viene, la dosis adecuada para gente joven como nosotros. Salteo la ironía que implica esa frase, porque estás hablando con alguien que piensa que lleva muchos años ser joven como uno.
El deseo de algo nuevo debe tener que ver con el hecho de que ya tuvimos que vivir como tres veces la misma cultura.
¿Qué cosas intervienen para que vos te conviertas en un ídolo tan mítico para los jóvenes?
Una serie de malentendidos que hay alrededor de uno. En los cuales colabora mucha gente. La gente necesita proyectar sus necesidades. Se trata de un juego, una ficción en donde uno enuncia un parecer.
Dime muchacho, ¿dirías que has aprendido algo en este camino?
Y sí, había una militancia de la lengua que ahora uno mide más. En el camino hemos aprendido a no hablar más de la cuenta. Llegamos a la edad suficiente para escucharlos a los chicos más que andar bajándoles línea. Porque en los nervios de esos chicos hay más información de la cultura que la que uno tiene para darles.
Supongo que uno también quiere ser escuchado.
Sí, pero cuando uno enuncia ya es para ser corregido, para eso debe hablarse, insisto, no para bajar línea, sino para que los otros puedan corregirte. Por eso yo no doy reportajes. Yo charlo con amigos. Y cuando das notas descubrís que estuviste hablando 3 horas, desde el Universo hasta el bife, y después sale un resumen de una página en la que uno aparece pontificando y con una pretenciosidad que me avergüenza. Cuando hubieron idas y vueltas y dudas y al rato hasta dijiste todo lo contrario y todo eso se lima. Lo mío es hacer canciones. Me adhiero a esa anécdota de Miguel Angel charlando con el Papa frente a la Capilla Sixtina y el artista le dice: Ahí está el bosquejo y en el bosquejo está todo, el resto se puede hacer orinando sobre ello. O sea que cuando uno tiene la visión, ya está para uno. La materialización, la realización es para los demás, pero para uno ya es tiempo de descuento.
Y de lo que estuviste escuchando por el mundo, ¿hubo algo que te rozó la masmédula superior?
Nunca hemos tenido ensueños de otro tipo, pero la descripción que hace Allen Ginsberg de un beatnik me parece una herida muy difícil de abarcar, porque necesita de muchos huevos…
¿Y te acordás más o menos cómo era esa descripción que logró llamarte la atención?
Exhausto
en el culo del mundo
mirando hacia arriba y hacia afuera
sin dormir
percepción amplia
rechazado
sabio callejero.
Y para ir finalizando, ¿cuál es tu frase preferida para decir en el escenario?
No sé si la preferida, pero la más frecuente es: “Hoy es la primera y última noche”.
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